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Opinión De Mario Benedicto Parra:Desarmar el discurso

Opinión De Mario Benedicto Parra:  Desarmar el discurso Deseo que las cosas mejoren en Colombia, aunque será difícil si no se desarma el discurso agresivo, coercitivo, conminatorio.

Para desarmar el discurso, primero se debe desarmar el corazón, y justamente esto es lo que le ha hecho falta al pueblo colombiano. Hay que mermarle el tono a la confrontación. Podemos debatir o controvertir en buenos términos y con argumentos sólidos por encima del insulto. Si queremos tener un mejor país debemos hacer el esfuerzo de pensar críticamente y no llevarlo al fracaso.

La polarización tan marcada que hace décadas vive el país, tiene razón de ser porque las emociones y las pasiones les pueden más a los argumentos, e incluso muchos de nuestros líderes políticos y gobernantes se han encargado de que eso sea así.

De igual modo, debemos pedirle y exigirles a los señores del gobierno central que examinen la entonación de sus discursos y estimen que ya no es necesario seguir dirigiéndose al público en esa forma exaltada, como si todavía estuvieran en campaña conquistando votos; que se concienticen de que nadie está obligado a pensar igual que otra persona, y mucho menos a estar de acuerdo con lo que no quiere.

El Gobierno debe entender que, si bien existen muchas brechas para cerrar y muchos rumbos que enderezar, especialmente en materia de seguridad y de corrupción, tampoco se trata de asolar con todo lo avanzado y lo ya construido, y principalmente entender que el gobierno fue elegido en democracia por la mitad del electorado, pero que existe la otra mitad que piensa distinto.

Coda: Siempre he guardado serenidad en los temblores de tierra desde el evento que presencié en Campoalegre en 1967, lo que me permite ayudar a otros a guardar la calma, pero el terremoto vivido en la ciudad de Pereira el 10 de agosto pasado, realmente fue arrollador, sentí miedo, me pareció que había llegado el fin del mundo; entré en pánico y mi mente se nubló, mi reacción falló y no alcancé a prestar ayuda inmediata, sólo después de media hora.

En medio de tanto dolor y tristeza, nace la esperanza para quienes hemos perdido todo. Colombia es grande y en los momentos de dificultad se engrandece más, de modo que miremos con optimismo el futuro.

¡Hasta pronto!

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