Lo que comenzó con la muerte de cientos de toneladas de tilapia en el embalse de Betania terminó convirtiéndose en uno de los ejemplos más inspiradores de economía circular en Colombia. Hoy, una empresa huilense demuestra que es posible proteger el medio ambiente mientras se impulsa el desarrollo económico y social de toda una región.

En febrero de 2013, el departamento del Huila vivió uno de los momentos más difíciles de su historia piscícola. Más de 300 toneladas de tilapia murieron en el embalse de Betania, provocando una emergencia ambiental y económica que golpeó a productores, trabajadores y cientos de familias que dependían de esta actividad.
Cada día era una escena desalentadora. Embarcaciones retiraban toneladas de peces muertos de los jaulones mientras la incertidumbre crecía entre quienes veían cómo el esfuerzo de años desaparecía en cuestión de horas.
Entre quienes presenciaron aquella tragedia estaba Martha Garavito, una empresaria huilense que decidió mirar el problema desde una perspectiva diferente.

“No sabíamos qué hacer. Todos los días sacábamos toneladas de mojarra roja muerta de los jaulones. Era toda una crisis. Mucho pescado se enterraba y otro terminaba siendo consumido por animales carroñeros”, recuerda.
Lo que parecía ser únicamente un desastre ambiental terminaría convirtiéndose en el origen de una solución que hoy beneficia al Huila y al medio ambiente.
Una idea nacida de la tradición huilense

Meses después de la emergencia, mientras unos trabajadores preparaban un tradicional asado huilense en un horno de barro, Martha observó que el calor permanecía durante varias horas después de terminar la cocción.
Movida por la curiosidad, tomó varios tiestos de barro, los llenó con peces provenientes de la mortandad del día y los dejó durante toda la noche aprovechando únicamente el calor residual del horno.
Al amanecer encontró los peces completamente deshidratados y con un dorado uniforme. Decidió triturarlos y obtuvo una harina fina que llamó inmediatamente su atención.
Sin saber exactamente lo que había descubierto, envió una muestra a un laboratorio en Bogotá.
Días después recibió una noticia que cambiaría su vida.
Los análisis revelaron que aquella harina contenía cerca del 90 % de proteína.
Había encontrado una nueva fuente de proteína animal obtenida mediante un proceso sencillo, eficiente y de bajo costo.
Del ensayo y error nació una empresa pionera

Lejos de conformarse con el descubrimiento, Martha comenzó a perfeccionar el proceso.
Durante meses realizó pruebas, adaptó hornos, modificó temperaturas y experimentó hasta lograr un método de producción estable.
En 2014 nació Industrias de Harinas Cárnicas del Huila S.A.S., una empresa que transformó la manera de entender los residuos de la piscicultura.
Lo que antes terminaba enterrado o contaminando las fuentes hídricas comenzó a convertirse en materia prima para la elaboración de alimentos destinados a peces, aves de corral, perros y gatos.
Desarrollo sostenible con sello huilense

La historia de esta empresa va mucho más allá de producir harina de pescado.
Representa uno de los ejemplos más claros de economía circular, un modelo que busca reincorporar los residuos a la cadena productiva para reducir el impacto ambiental y aprovechar al máximo los recursos.
Actualmente, la compañía procesa subproductos del fileteo de pescado como cabezas, espinas, pieles, escamas y vísceras, además de peces provenientes de mortandades naturales, evitando que estos residuos se conviertan en focos de contaminación.
Gracias a este modelo, más de 60.600 toneladas de residuos piscícolas han sido transformadas hasta finales de 2025, evitando que lleguen a los ríos, embalses o suelos del departamento.
Cada tonelada aprovechada significa menos contaminación y una nueva oportunidad para producir de manera responsable.
Una empresa comprometida con el medio ambiente

El compromiso ambiental también se refleja en sus procesos industriales.
La planta cuenta con un sistema de tratamiento y recirculación de aguas (PTAR), diseñado para reducir el consumo del recurso hídrico y minimizar los vertimientos, además de incorporar energía solar para parte de su operación, disminuyendo así su huella ambiental.
Este modelo demuestra que el crecimiento empresarial puede avanzar de la mano con la protección de los recursos naturales.
Innovación que genera empleo y protege el territorio

La piscicultura es una de las actividades económicas más importantes del Huila.
Además de ser el principal productor de tilapia del país, el departamento genera miles de empleos directos e indirectos relacionados con la producción, el transporte, la logística y las exportaciones.
Empresas como Industrias de Harinas Cárnicas del Huila fortalecen esa cadena productiva al ofrecer una solución ambiental que también genera oportunidades laborales para decenas de familias huilenses.
Su trabajo ha sido reconocido por diferentes entidades nacionales y regionales, entre ellas la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM), el SENA, FedeAqua y diversos programas de innovación y sostenibilidad.
Una historia que inspira al Huila

Más allá de los reconocimientos, el verdadero valor de esta historia está en el mensaje que deja.
Donde muchos vieron toneladas de residuos, Martha Garavito encontró una oportunidad para innovar.
Donde existía contaminación, hoy hay aprovechamiento responsable de los recursos.
Y donde hubo una de las mayores crisis ambientales de la piscicultura huilense, nació una empresa que demuestra que el desarrollo económico y la protección del medio ambiente pueden avanzar juntos.
“Es una lucha diaria, pero con mucho amor, disciplina y compromiso estamos trabajando con todo el equipo para sacar adelante este proyecto, cumpliendo con altos estándares de calidad y contribuyendo a la conservación de los recursos naturales”, afirma Martha.
Su historia es hoy un ejemplo de que el desarrollo sostenible no es un concepto lejano, sino una realidad que se construye con creatividad, perseverancia y compromiso.
Porque cuando la innovación se pone al servicio de la naturaleza, los residuos dejan de ser un problema y se convierten en la oportunidad de construir un futuro más limpio, más responsable y más próspero para el Huila.
Por : Juan Guillermo Rodríguez Martínez – CEO Centro Noticias Huila