Opinión De Mario Benedicto Parra: ¡Qué asco!


Opinión De Mario Benedicto Parra: ¡Qué asco! – La rama judicial colombiana está pasando por uno de los peores momentos. No hemos salido de la indignación por los escandalosos casos de corrupción de los exmagistrados Jorge Pretelt, Francisco Ricaute, Pedro Munar, Camilo Tarquino, Gustavo Malo, el Fiscal General Humberto Martínez, el exfiscal Anticorrupción Gustavo Moreno -varios de ellos defendidos por el Centro Democrático- y centenares de funcionarios de la Rama Judicial y de la Fiscalía -magistrados de Tribunales, jueces, fiscales y funcionarios del CTI- procesados por torcer el curso de la justicia y ahora se suma el de un fiscal de la Unidad de Investigación y Acusación de la JEP que recibió dinero para supuestamente incidir en el trámite de extradición del exguerrillero Jesús Santrich.

En relación con este último caso, el Director de la Unidad de Investigación y Acusación de la JEP, Giovanny Álvarez Santoyo, ha señalado que la dependencia a la cual pertenece el fiscal Carlos Bermeo Casas, hoy detenido, “no tiene ninguna participación en los procesos en los que se estudian solicitudes de garantía de no extradición, por lo tanto, no tiene ninguna injerencia en las decisiones que al respecto lleguen a tomar los magistrados que tiene conocimiento de ese caso”.

Cabe señalar que en este episodio hay más dudas que certezas. ¿Por qué Bermeo Casas recibe un dinero si él no tomaba decisiones en el caso de Santrich?, ¿cómo este fiscal podía favorecer a Santrich si la dependencia a la que él pertenecía nada tiene que ver con la extradición de Santrich?, ¿qué hacía Bermeo Casas acompañado del exsenador Luis Gil, alias “El tuerto Gil” condenado por parapolítica y reconocido personaje de la ultraderecha colombiana?

Tenemos, en consecuencia, que el fiscal corrupto o ha llegado al lamentable estado de utilizar a la JEP para estafar en razón de su cargo o para dañar su imagen justo ahora que está para vencer el plazo de la firma de la ley estatutaria de esa jurisdicción. Bien se sabe que el uribismo pretende hacer trizas la JEP para que nadie sepa la verdad.

De todos modos, sea cual fuere la intención que originó el escándalo, se trata de un nuevo caso de corrupción que le hace daño a la majestad de la justicia.

Es indignante ver cómo la justicia es traficada y mutilada para el lucro o los intereses personales de unos pocos. Hay que ver cómo la justicia sigue soportando las embestidas de los corruptos porque no es la justicia la que se corrompe, son algunos operadores judiciales los corrompidos que la han cogido para afrentarla o convertirla en negocio.

En todas las instituciones y entidades hay manzanas podridas, la rama judicial no es la excepción. Pensar que la culpa es de la justicia es una estupidez, por eso, no permitamos que la JEP siga siendo atacada y tildada de farsa.

La justicia no es cómplice de los corruptos, menos de un fiscal que sólo busca provecho económico para favorecer a ciertos personajes y sectores a quienes no les conviene la JEP. La justicia merece respeto. ¡Hasta pronto!

Coda: Eliminar la JEP por este hecho es pensar que se debe acabar también con  la Corte Suprema, la Corte Constitucional o el Concejo de Estado por hechos aislados de corrupción o la Iglesia Católica por casos de pedofilia o el Congreso, las alcaldías, gobernaciones y hospitales por culpa de algunos corruptos. No sigamos vendiendo el sofá.

 

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