AL ESTILO DEL MEDIOEVO ALTAMIRA-HUILA ENFRENTA LA EPIDEMIA DE COVID 19


Con alambre púa y un estricto control de ingreso, sus habitantes y autoridades locales defienden a ésta población del sur del departamento del Huila, que no cuentan con un hospital ni un centro de salud para atender la pandemia del Covid-19.

Altamira es un municipio del departamento del Huila Colombia, que fue fundado en el siglo XIX, sus calles son empedradas, sus casas son grandes, de estilo colonial, pintadas de blanco y cuenta con tres puntos de ingreso a su casco urbano: el primero lo comunica por el norte con el municipio de Garzón, el segundo por el oriente que lo comunica con el departamento del Caquetá y el tercero por el occidente que lo comunica con la ruta 45 que conduce al municipio de Pitalito. Este municipio fundamenta su economía en la producción de los tradicionales bizcochos de “achiras” y otros alimentos tales como roscas de maíz, gelatinas de pata, bocadillos de guayaba, arequipe, marengos (merengue o suspiros), panderos y bizcocho de natas que se comercializan a los cientos de transeúntes que obligatoriamente pasan por la localidad.

Su población es de aproximadamente 3609 habitantes y desde el año 2013 su hospital cerró los servicios y posteriormente fue liquidado con el beneplácito de la Secretaría de Salud Del Huila, Ministerio de Salud y La Superintendencia Nacional De Salud. Las razones del cierre fueron entre otras la mala gestión administrativa, pero la principal es que el modelo de salud de Colombia establecido en la ley 100 de 1993, lleva que las instituciones de salud que no den rentabilidad financiera deben ser cerradas sin importar la vida y salud de los habitantes de un territorio.

En Altamira hasta hace pocos días se vivía en una tranquilidad absoluta tal como lo sostiene doña María Pineda una octogenaria matrona de la localidad, sin embargo, ésta tranquilidad se alteró con la declaración de epidemia por coronavirus en todo el territorio nacional.

La razón de la intranquilidad ahora traducida en ansiedad colectiva se debe a que en este municipio se sienten y están desprotegidos porque no tiene un centro de salud, ni personal Médico que les trate sus enfermedades, porque ante una necesidad de atención así sea de emergencia deben trasladarse a los municipios circunvecinos de Guadalupe o Garzón, a más de 20 kilómetros de distancia.

Es tal la ansiedad e histeria colectiva de los habitantes de éste municipio, que en el marco de la emergencia sanitaria, los moradores de Altamira conocieron la llegada de connacionales provenientes del extranjero quienes por protocolo deberían entrar en cuarentena, sin embargo, la población enardecida quería a toda costa evitar la llegada y amenazó con apedrear a sus propios coterráneos.

Por esta razón, para prevenir que la epidemia llegue al municipio, los moradores en cabeza de sus autoridades, han establecido cercos con alambres de púa y dejaron una única entrada la cual es custodiada por las fuerzas militares, cuerpo de bomberos, entre otros y donde se ejerce un estricto control de desinfección y empadronamiento a quien desee ingresar al casco urbano.

Al analizar la forma de control de la epidemia que realizan en Altamira, evoca que idénticas estrategias desarrollaron muchos pueblos en el medioevo ante las epidemias que se dieron en esa época ante la ausencia del conocimiento Científico y la presencia de los hospitales modernos que en razón a la verdad tampoco existen hoy en Altamira Huila en pleno siglo XXI.

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