“Dios nos pide que dejemos huella” Sergio Younes

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El aspirante a la Cámara de Representantes por el Partido de la U, Sergio Younes, habló acerca del trabajo que viene realizando tras dimitir a su condición de diputado, así mismo sobre el cambio que debe tener el departamento y su opinión sobre el paro campesino previsto para el 19 de agosto.

¿Qué motivó su renuncia a la Asamblea para aspirar a la Cámara?
“El convencimiento de que sólo quien contribuye al futuro tiene derecho a juzgar el pasado. Los tiempos pasados ni fueron mejores ni volverán. Tengo el propósito de servir mejor a nuestro departamento y a cada uno de quienes habitan en él, por eso ofrezco, antes que promesas de momento, compromiso real con los intereses generales del departamento. Para defenderlos y para hacerlos prosperar en el entorno nacional, en la Cámara de Representantes”.

Dicen que no ha parado de trabajar
“Y no lo haré. Me apasiona servirle a este departamento y por eso elegí seguir el camino que los huilenses escogieron que debiamos continuar. No he invitado a nadie a aventurarse conmigo, tengo clara la responsabilidad y la seguridad de que Dios nos pide que dejemos huella en un destino incierto. Por eso, ésta es una decisión razonada y sopesada, no es un accidente del destino ni un capricho de momento, sino la consecuencia de un proceso político que entiende como su razón de ser el servicio a los demás”.

¿Cómo ve el paro campesino?
younes“Con justos reclamos. Hoy el sector campesino se encuentra en gran parte abandonado y ciertamente cada vez más empobrecido, sin vías, con escasa asistencia técnica, asumiendo grandes riesgos, pagando altos costos en insumos y sin itinerarios ni apoyos de largo aliento. El 80% de los campesinos de nuestro departamento siguen viviendo en condiciones de miseria y sometidos a un empobrecimiento masivo. El año anterior procuramos hacer todo lo que estaba a nuestro alcance, inclusive le heredamos al departamento la política pública cafetera y dejamos todo listo para la política pública ganadera, para hablar de dos sectores; lamentablemente no es mucho lo que desde la Asamblea se pueda hacer. Las decisiones nacionales fijan el destino de sectores como el sector rural colombiano y por eso es indispensable que el departamento sea cada vez más oído en el entorno nacional”.

¿Cómo encuentra al Huila?
“Necesitando de un cambio real y a fondo para recobrar su perfil de región soberana, para recuperar los medios de riqueza y convertirlos en instrumento de progreso colectivo, para liberar al ciudadano de la miseria, de la ignorancia, de los abusos, de la inseguridad y de la explotación; para poner la enseñanza, la técnica y la ciencia al alcance de nuestro pueblo: para que el trabajador tenga trabajo permanente y sus hijos amparo y protección. Dígase lo que se diga cada día que pasa se vive peor en este departamento y hay consenso general en que las cosas deben cambiar. Nadie puede condenarnos a vivir como estamos ni a negarnos la posibilidad de tener una mejor región, que es lo que nos merecemos. Por eso no me cansaré de insistir en el cambio profundo que se necesita para que los derechos democráticos del pueblo no sean letra muerta en el texto de las leyes; para que la libertad exista y la justicia impere; para que el derecho a la educación, al trabajo, a la salud y al bienestar sean verdaderos derechos para las mayorías populares y no privilegios de escasas minorías”.

¿Y hoy de quién depende ese cambio del que usted habla?
“De los huilenses. De la gente misma. Votar es elegir a las personas que uno cree que están en capacidad de representar este departamento y de llevarlo al estado en que quisieran verlo y vivirlo. Al Huila lo hacemos y lo construimos todos; con las acciones malas y buenas de cada proceso electoral. Por eso es tan bueno y tan malo como son de buenas y malas las decisiones que tomamos en cada elección. Por eso siempre digo que los méritos y la culpas de la realidad que vivimos las tenemos todos pues las cosas empeoran o mejoran con cada elección según votemos, dependiendo a quién elijamos. Y uno puede pretender que las cosas cambien, que la realidad sea distinta, que mejore, si para eso elige a los mismos esquemas que con sus conductas nos han llevado a las circunstancias que hoy padecemos”.

¿Y qué hacer?
“Avanzar. Y hacerlo con responsabilidad, eligiendo y eligiendo bien, consolidando los aciertos reales que se han alcanzado, corrigiendo errores y por supuesto manteniendo lo propio: nuestros valores y nuestra cultura. Este departamento no quiere aventuras políticas, no quiere saltos al vacío, ni quiere tampoco retrocesos a esquemas que, como lo advertí a otro medio, ya estuvieron en la Cámara de Representantes y probaron ser ineficaces, nocivos, carentes de compromiso e impropios. Nuestro pueblo quiere democracia pero rechaza su perversión: la demagogia”.