Editorial | Que no desaparezca el tomate milano: patrimonio del sabor colombiano – En los campos del Huila y de otras regiones del país, alguna vez fue común encontrar el tomate milano, esa variedad grande, carnosa y jugosa que con su sabor inconfundible acompañó por generaciones los almuerzos, sancochos, guisos y ensaladas de la cocina colombiana.
Hoy, tristemente, el tomate milano está desapareciendo. Su cultivo ya no es rentable para muchos campesinos, no porque haya perdido calidad, sino porque el mercado actual favorece al tomate chonto, más pequeño, resistente y fácil de transportar. Mientras el chonto soporta los largos viajes y las cadenas de distribución, el milano, tan delicado como delicioso, se queda sin espacio en los anaqueles y en los cultivos.
La comercialización ha sido el gran obstáculo para esta joya agrícola. Su tamaño, su textura suave y su alto contenido de agua lo hacen vulnerable al daño durante los traslados. Por eso, muchos agricultores optan por sembrar variedades más “comerciales”, aunque eso signifique renunciar a un fruto con alto contenido de vitaminas, con propiedades culinarias únicas y un sabor que ya pocos recuerdan.
⚠️ Las semillas del tomate milano escasean. Ya no se cultiva de manera comercial y cada día estamos más cerca de perder una de las variedades más sabrosas del campo colombiano.
¿Vamos a dejar que desaparezca?
Desde Centro Noticias Huila hacemos un llamado a las autoridades agrícolas, a los programas de conservación de semillas y, sobre todo, a los consumidores: valoremos y apoyemos la diversidad agrícola de nuestro país. Comprar, sembrar y pedir tomate milano es una forma de defender nuestro patrimonio alimentario.
No se trata solo de un tomate. Se trata de defender la soberanía alimentaria, la identidad campesina y la diversidad de sabores que hacen única a nuestra cocina.
El tomate milano merece una segunda oportunidad.