Impactos generados por el Plan Maestro de Aprovechamiento del río Magdalena


En algunos departamentos del país, como en el Huila, se ha escuchado hablar desde hace un tiempo sobre el Plan Maestro de Aprovechamiento del río Magdalena, un documento técnico que surge de la cooperación internacional entre Colombia y la República Popular China, materializada en un convenio suscrito por Cormagdalena Hydrochina y la Agencia Presidencial para la Cooperación Internacional (APC-Colombia) que, no tuvo en cuenta el sentir de las comunidades que se verían intervenidas por las propuestas que allí se planteaban.

“Ese documento presenta una estrategia integrada de aprovechamiento multipropósito de la cuenca del río Magdalena, con diversos enfoques como el aprovechamiento hidroenergético y la navegabilidad orientada al transporte de hidrocarburos y minerales. Y es por eso que también presenta grandes conflictos, por ejemplo, la intervención profunda y significativa sobre el río con 17 proyectos hidroeléctricos, de los cuales ya se construyeron dos: uno en Betania y otro en el Quimbo”, aseguró Jenny Paola Santander Durán, ingeniera agrícola e investigadora del Observatorio de Conflictos Ambientales de la Universidad Nacional de Colombia.

Algunos de los efectos que ha ocasionado la construcción de hidroeléctricas son la extinción y afectación de especies, el deterioro de hábitats, transformaciones en el ecosistema, cambios en el clima local, aumento de la erosión, emisión de gases efecto invernadero, inundación de áreas de importancia socioeconómica y también ecológica y, alteración del ciclo de los peces, entre otros.

Por eso, aunque el plan de aprovechamiento define unas acciones específicas para el departamento del Huila, resulta importante que otras regiones del país puedan conocerlo y entenderlo, ya que cada intervención realizada en el río Magdalena, afectará toda la macrocuenca y, por ende, a otras comunidades ribereñas.

Una preocupación creciente es el poco conocimiento que las comunidades tienen sobre este documento, ya que se le ha hecho poca divulgación y no es de fácil acceso para las poblaciones, lo que ha restringido la participación de los actores locales y los ha limitado en la toma de decisiones.

Para la ingeniera e investigadora, “el río Magdalena es un ser vivo, es un ser continuo. Aunque el Plan Maestro Aprovechamiento entienda la cuenca como alta, media y baja, el río no se divide. Esta fuente hídrica no para desde su nacimiento hasta la llegada del mar, por eso todo lo que suceda aguas arriba, afecta aguas abajo y viceversa. Un ejemplo de ello es la migración de peces que se ha presentado debido a las intervenciones que se le han hecho al río”.

A pesar de sentir que cuentan con poco conocimiento sobre estos procesos, en el departamento del Huila las comunidades han generado movilizaciones que han permitido llegar a consensos manifestando la prohibición de megaproyectos, minería, extracción de hidrocarburos, construcción de represas y otros, en el territorio.

“Hay comunidades con mayor nivel de organización y de conciencia frente a esos diferentes impactos ambientales, pero hay otras donde se requiere seguir trabajando para fortalecerlos y juntos encontrar alternativas de desarrollo territorial, por eso son importantes los procesos de monitoreo comunitario, de seguimiento territorial, fortalecimiento derechos, entre otros”, afirmó Jenny Santander.

¿Y tú, ya te organizaste con tu comunidad para defender la Casa Común?

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