Opinión De Mario Benedicto Parra: Hemos vendido nuestra alma

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Opinión De Mario Benedicto Parra: Hemos vendido nuestra alma – Hemos vendido nuestra alma a grandes empresas como Google, Facebook, Instagram, Twitter, Tik Tok o Amazon, que saben lo que buscamos, dónde estamos físicamente, qué compramos, qué vemos o las palabras claves de nuestros correos.

Hoy por hoy no hay nada ni nadie que escape a la vigilancia de la tecnología. La tecnología nos vigila y Facebook sabe muchas cosas de nuestras vidas, nuestros gustos, costumbres y conocen nuestro entorno.

¿Les ha pasado, por ejemplo, que hablas sobre alguna marca e inmediatamente les aparece publicidad en sus redes sociales? ¿Cómo se explica eso? ¿Para qué nos espían? La respuesta es simple, para obtener información. Las empresas recopilan información a través de técnicas de Big Dara para ofrecernos publicidad personalizada.

¿Saben amables lectores, si los micrófonos de sus dispositivos están abiertos? ¿Están seguros que a través de la cámara de su computadora o cualquier otro dispositivo inteligente nadie los ve?

Me he preguntado por qué se les llama teléfonos, cuando en realidad son ordenadores que tienen una aplicación que se llama teléfono y cada día los celulares son más potentes y de gran capacidad que multiplica su complejidad.

Los celulares pueden controlar todos nuestros movimientos. La semana pasada intenté comprar un pasaje aéreo y me aparecen anuncios de vuelos cada que 5 minutos, es como si el celular escuchara nuestras conversaciones para luego ofrecernos publicidad de aquellas cosas que decimos desear.

¿Cómo podemos conservar nuestra privacidad? Se ha comprobado que el riesgo lo permitimos cuando comenzamos a instalar aplicaciones que en realidad vienen de un origen desconocido o un origen inseguro. En cuanto instalamos estas aplicaciones, muchas de ellas pueden contener troyanos que permiten que se abran algunos puertos de comunicación como el micrófono o la cámara, y que esta información sea transmitida a un tercero sin tu autorización y muchas veces ni siquiera sin saber quién es ese tercero.

La libertad ya no está en manos del Estado que nos gobierna sino en grandes compañías internacionales que tienen un poder superior, poseen todos los datos de los países y como si fuera poco, no pagan impuestos. Estamos muy, muy expuestos, y cada vez lo estaremos más. ¡Hasta pronto!