Opinión De Mario Benedicto Parra:  La importancia de hacer bien las cosas


Opinión De Mario Benedicto Parra:  La importancia de hacer bien las cosas  –  Para cambiar de tema ya que en Colombia y en el mundo no se habla de otra cosa que no sea del coronavirus, comparto con ustedes, amables lectores, este estupendo relato que leí hace varios años y que acogí para aplicarlo en mi vida como una nueva manera de vivir en todos los sentidos posibles.

Les pido unos minutos de su tiempo para leerlo, pues creo que es enriquecedor para cualquier aspecto de nuestras vidas.

“A un albañil, ya mayor, le llegó el momento de su jubilación.  Así que fue a ver a su jefe con el que había trabajado durante muchos años, y le comentó sus planes de dejar el negocio de la construcción para llevar una vida más placentera con su esposa y poder disfrutar de su familia y su jubilación.

El jefe sentía ver que su buen empleado dejaba la compañía y así se lo dijo pidiéndole, como favor personal, que construyera una última casa.

El albañil accedió, pero su mente y su corazón ya no estaban allí, así que utilizaba materiales de inferior calidad, no estaba atento a lo que hacía y su trabajo dejaba mucho que desear.

Era una desafortunada forma de acabar su carrera.

Cuando el albañil finalmente acabó la construcción, su jefe fue a inspeccionar la casa, y a finalizar la visita, cogió las llaves de la puerta principal y las tendió al albañil:

-Tu última casa…éste es mi regalo para ti”.  

 (Relato tomado del libro “Aplícate el Cuento” de JAUME SOLER M. y MERCÈ CONANGLIA).

¿Alguna vez nos ha pasado algo similar? Recordemos.

Seguramente el jefe lamentaba perder a uno de sus albañiles que, por su conocimiento y experiencia, se había destacado a lo largo de su vasta trayectoria laboral por construir bien las casas de su empresa constructora. Pero el albañil tomó el favor personal y el tiempo adicional que llevaría construir la última casa como un suplicio. Nunca imaginó que era un premio, pues otra hubiese sido su suerte de ser el propietario de una buena casa.

Imaginémonos la cara de arrepentimiento y de tristeza que debió poner el albañil, pero ya era demasiado tarde, su casa estaba mal construida.

Lo más importante de este relato es que a veces construimos nuestras vidas sin poner lo mejor de nuestra parte y después viene el arrepentimiento. Siempre es mejor hacer bien las cosas. Hay que poner de nuestra parte para que todo salga bien, porque obrar mal siempre trae consigo consecuencias negativas.

Cada vez que comencemos a realizar nuestra tarea, nuestro trabajo, debe estar en nuestro pensamiento: “DEBO HACER LAS COSAS BIEN EN TODO AQUELLO QUE HAGO”.

Sentimos satisfacción cuando el médico hace bien las cosas y pone todo su empeño. El cliente, sabe la importancia de tener un buen abogado que actúa con diligencia y responsabilidad. El estudiante que le pone pasión a sus estudios y hace las tareas y trabajos sin que lo obliguen. El vendedor que se interesa por sus clientes. El periodista que se apasiona por su profesión. El político que obra con honestidad, transparencia y respeto. Etc.

Cada día construyamos con sabiduría nuestras vidas y actuemos siempre como si estuviéramos construyendo nuestra propia casa. ¡Hasta pronto!

Opinión De Mario Benedicto Parra:  La importancia de hacer bien las cosas  Para cambiar de tema ya que en Colombia y en el mundo no se habla de otra cosa que no sea del coronavirus, comparto con ustedes, amables lectores, este estupendo relato que leí hace varios años y que acogí para aplicarlo en mi vida como una nueva manera de vivir en todos los sentidos posibles.

Les pido unos minutos de su tiempo para leerlo, pues creo que es enriquecedor para cualquier aspecto de nuestras vidas.

“A un albañil, ya mayor, le llegó el momento de su jubilación.  Así que fue a ver a su jefe con el que había trabajado durante muchos años, y le comentó sus planes de dejar el negocio de la construcción para llevar una vida más placentera con su esposa y poder disfrutar de su familia y su jubilación.

El jefe sentía ver que su buen empleado dejaba la compañía y así se lo dijo pidiéndole, como favor personal, que construyera una última casa.

El albañil accedió, pero su mente y su corazón ya no estaban allí, así que utilizaba materiales de inferior calidad, no estaba atento a lo que hacía y su trabajo dejaba mucho que desear.Era una desafortunada forma de acabar su carrera.

Cuando el albañil finalmente acabó la construcción, su jefe fue a inspeccionar la casa, y a finalizar la visita, cogió las llaves de la puerta principal y las tendió al albañil:-Tu última casa…éste es mi regalo para ti”.  

 (Relato tomado del libro “Aplícate el Cuento” de JAUME SOLER M. y MERCÈ CONANGLIA).

¿Alguna vez nos ha pasado algo similar? Recordemos.

Seguramente el jefe lamentaba perder a uno de sus albañiles que, por su conocimiento y experiencia, se había destacado a lo largo de su vasta trayectoria laboral por construir bien las casas de su empresa constructora. Pero el albañil tomó el favor personal y el tiempo adicional que llevaría construir la última casa como un suplicio. Nunca imaginó que era un premio, pues otra hubiese sido su suerte de ser el propietario de una buena casa.

Imaginémonos la cara de arrepentimiento y de tristeza que debió poner el albañil, pero ya era demasiado tarde, su casa estaba mal construida.

Lo más importante de este relato es que a veces construimos nuestras vidas sin poner lo mejor de nuestra parte y después viene el arrepentimiento. Siempre es mejor hacer bien las cosas. Hay que poner de nuestra parte para que todo salga bien, porque obrar mal siempre trae consigo consecuencias negativas.

Cada vez que comencemos a realizar nuestra tarea, nuestro trabajo, debe estar en nuestro pensamiento: “DEBO HACER LAS COSAS BIEN EN TODO AQUELLO QUE HAGO”.

Sentimos satisfacción cuando el médico hace bien las cosas y pone todo su empeño. El cliente, sabe la importancia de tener un buen abogado que actúa con diligencia y responsabilidad. El estudiante que le pone pasión a sus estudios y hace las tareas y trabajos sin que lo obliguen. El vendedor que se interesa por sus clientes. El periodista que se apasiona por su profesión. El político que obra con honestidad, transparencia y respeto. Etc.

Cada día construyamos con sabiduría nuestras vidas y actuemos siempre como si estuviéramos construyendo nuestra propia casa. ¡Hasta pronto!

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