Opinión De Mario Benedicto Parra: Nada ha cambiado, la farsa continúa


Opinión De Mario Benedicto Parra: Nada ha cambiado, la farsa continúa –  Se acercan las elecciones de Marzo para elegir congresistas y los candidatos deben hacer un esfuerzo mayor para llamar la atención de los electores. Votar se ha convertido en una feria mal disimulada y en todas partes aparecen las trampas que se hacen para hacerse a los votos. Compra de votos sin escrúpulos y sin sanción penal alguna. Esas amenazas de “se iniciarán exhaustivas investigaciones”, terminan en nada. La impunidad se vuelve socia de los que manejan el poder; esos que manejan a los votantes, prometiéndoles de todo en campaña electoral, sobre todo, el día de elecciones.

Después de la jornada electoral, “los adorables y simpáticos” candidatos electos se olvidan de todo, no recuerdan haber prometido nada, se hacen los de la vista gorda con los reclamos de la gente que volvió a caer en el engaño, la trampa. Incumplen sin pudor sus propuestas y promesas. La gente ilusionada con ingenuidad y atontada, creyó que esta vez sí le cumpliría.

Que un político cumpla sus promesas es rarísimo en esta republiqueta tercermundista, pues es bien sabido que los gamonales y los clanes politiqueros imponen condiciones y leyes para favorecerse con el supuesto apoyo de la voluntad popular.

El arte de la política, cuyo verdadero sentido no es otro que servir a los pueblos, lo convirtieron en una competencia sucia para servirse a sí mismos, a sus amigos cercanos, para disfrutar el poder de manera inescrupulosa y deshonesta. Se deleitan del poder como si fuera un gran honor pertenecer a esas castas politiqueras que nos han dejado todas las desgracias, desigualdades e inequidades que padece el pueblo colombiano.

Nada ha cambiado, la farsa continúa. Son los mismos con las mismas; la misma clase politiquera que tiene sumida a Colombia en el subdesarrollo.

Tenemos que despertar de esta pesadilla y enfrentar sin vacilaciones a los politiqueros torcidos, inescrupulosos, cínicos y mentiros para recuperar a Colombia; recuperar nuestro futuro, el de nuestros hijos y nuestros nietos. Tenemos que despabilarnos de esa llaga purulenta de nuestra amada patria y que sepan que no pueden seguir jugando con la dignidad de los colombianos.

Coda: Los precandidatos del Centro Democrático -que de centro y democrático no tiene nada- andan copiando el mismo método perverso de la campaña del plebiscito, cuando infestaron las redes sociales de propaganda sucia y mentirosa. Llegaron al descaro de utilizar el nombre de Dios como bandera de su causa fascista. ¡Qué peligro!

¡Hasta pronto!

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