Opinión De Mario Benedicto Parra: Para qué cultura, arte y saber


Opinión De Mario Benedicto Parra: Para qué cultura, arte y saber –  Siempre se ha puesto sobre el tapete el viejo debate sobre si la cultura, el arte y el saber en general, son de necesidad indispensable para la vida de las personas en nuestra sociedad o si sólo son elementos sin importancia fundamental.

Muchos colombianos miran con total desconfianza al sociólogo, al filósofo, al escritor, al pintor, al escultor, al músico, al compositor, al poeta o a cualquier artista o intelectual; están convencidos de que lo que hacen no tiene ningún valor o utilidad, que los que ejercen esos oficios son unos vagos, que el hecho de dedicarse al arte, al pensamiento o a la reflexión no tiene mayor importancia frente a la acción y al dinero. Ve al intelectual o al artista como algo lejano a su realidad, y en el fondo no se equivoca porque la gran mayoría de intelectuales colombianos de hoy es incapaz de crear liderazgos, de hacer un genuino esfuerzo por entender a la gente de a pie. La interpreta según sus conveniencias ideológicas o de cualquier otro tipo, ético o religioso.

El colombiano no valora al intelectual desde hace muchos años, basta ver cómo un desconocido -Iván Duque-, venció en la primera vuelta de las elecciones pasadas a un intelectual de la talla de Humberto de La Calle Lombana (Magistrado, Estadista de pensamiento liberal, Catedrático, Ministro, Tratadista del Derecho y las Ciencias Políticas, Registrador Nacional, Constituyente, Vicepresidente de la República, Negociador de paz, entre otros) o cómo pudieron ser elegidos Ernesto Macías y María Fernanda Cabal al Congreso. Solo esos hechos debieron hacer reflexionar al intelectual, al escritor sobre su verdadera influencia social. Son hechos vergonzosos que demuestran el estado actual de decadencia general en que ha caído nuestra sociedad tanto por parte de los “intelectuales” como por parte de la opinión pública de las mayorías.

Pero el mayor ataque a la inteligibilidad y a la intelectualidad es la mención de Tomás Uribe como presidenciable, un joven sin experiencia que no ha ocupado un solo cargo público de la extensa estructura burocrática del Estado. Creo que ni para de Inspector de Policía de Campoalegre, mi pueblo, está preparado. Sin cultura tendremos un pueblo ignorante que elegirá mal a sus dirigentes.

Esa mentalidad utilitarista y pragmática de nuestros días ha reducido al “saber” a un simple instrumento de obtención del confort físico, mental o emocional y todo aquello que no signifique algo tangible o material para la obtención de ese confort pierde irremediablemente demanda o rating.

El arte ha sido reducido a una simple diversión, adorno, espectáculo o válvula de escape emocional luego de la atosigante jornada laboral de la semana o como un artículo decorativo para exhibir mejor en nuestra casa. Lo mismo se podría decir de la filosofía que casi ha sido borrada de los cursos de los colegios y universidades y ha sido reducida a un simple requisito para la obtención de un título académico.

Podemos decir que el saber y la cultura nos permiten liberarnos de la esclavitud de la ignorancia; de la esclavitud de quienes nos manipulan a su antojo haciéndonos pensar que somos libres. El saber y la cultura nos desalinean, es decir, nos permiten retornar a nuestra verdadera naturaleza de seres humanos y más aún, nos permite llegar a ser hombres y mujeres verdaderos con todos los derechos y deberes que ello implica.  ¡Hasta pronto!

 

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