Opinión: LA VERDAD OS HARÁ LIBRES Por: Mario Parra – No se puede desconocer que las redes sociales han contribuido al desarrollo creando oportunidades para la libre expresión, no obstante, deben emplearse de modo racional, constructivo y en lo sucesivo, no manipular la realidad. La libertad de expresión es uno de los atributos esenciales de una sociedad abierta, al punto que no es posible pensar en un país democrático sin esta garantía. Gandhi decía que la violencia siempre se inicia con las palabras, con el uso de un lenguaje agresivo, descalificador o peyorativo.
Por eso, no podemos aceptar un ápice de picardia en medio de un asunto tan importante para Colombia como es la paz, golpeada por campañas políticas que han utilizado repugnantes métodos para mentir y desinformar a través de la redes. De igual modo, cabe señalar que exponer la verdad de los acontecimientos a través de las columnas de opinión, como un valor supremo, no es generar odio, sino expresar lo que evidentemente acontece justificando el ejercicio crítico donde la libertad de expresión es un bien jurídico apreciable.
Se les olvida a algunos que quien anda en la mentira es esclavo de ella y que más tarde o más temprano llegará el día en que se le descubrirá, se le caerá la estantería y finalmente acabará siendo víctima de su propia mentira. Esas aparatosas mentiras que con frencuencia esconden algunos individuos de la vida política “erosionan la verdad” y hacen posible la manera de orientar a la hora de votar porque más allá de las ideologías y los argumentos serios, muchos votantes se fijan en la cursilería de quienes sin escrúpulos son los más hábiles para desinformar y mentir.
La verdad incomoda, pero para la construcción de la paz se requiere de la verdad de todos los actores, tanto de la oposición como del gobierno y los grupos insurgentes; la mentira no puede seguir haciendo carrera en nuestras vidas, en nuestras familias, en el entorno laboral, empresarial, social y menos en el político, porque esto sería la autodestrucción del hombre. Estamos en la obligación de buscar la verdad y repudiar la mentira tal como lo enseñó Jesucristo en Juan 8:31-32, cita biblíca muy conocida que debe recobrar vigencia en estos momentos tan complicados donde se fabrican mentiras sin ninguna piedad.
Estamos atrapados en otra guerra; la guerra entre la verdad y la mentira, entre los hechos y los rumores, entre los informados y los desorientados. Debemos andar por el camino de la verdad, pues una sociedad que miente está condenada al fracaso. Fijénse que el Partido Liberal no volvió a ser la mayor fuerza política del país después de las mentiras y engaños que giraron en torno al sonado proceso 8.000 originado por los dineros del narcotráfico que entraron a la campaña presindecial de Ernesto Samper Pizano; esas son las consecuencias de la mentira y el engaño, por eso los partidos políticos y los políticos están obligados a decir la verdad porque la verdad es el fundamento de las decisiones en una democracia; la mentira es la hecatombe.
De cualquier modo, los que crean que buscar la paz es simple y sencillo y que sólo oprimiendo un botón basta para alcanzarla, han arrancado muy mal su experiencia, en el camino hacia la paz hay que tropezar varias veces antes de lograrla. ¡Hasta pronto!