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Opinion: CÓMO HA CAMBIADO LA SEMANA SANTA EN CAMPOALEGRE

 

Remontándonos al año de 1966, cuando yo era niño  -hace medio siglo-, se vivía la Semana Santa en un ambiente tan diferente que obviamente ha dejado atrás la manera de celebrarla.

Por ejemplo, el lunes, martes y miércoles Santo, no se hacían actividades pesadas, todo se dejaba hecho en los días anteriores. Había entre los fieles una serie de costumbres muy curiosas por cierto, por ejemplo, decían que todo era pecado, no se podía barrer, lavar, jugar, correr, se prohibía salir a bailar porque todo lo que se hiciera le dolía a nuestro Señor.

El jueves y viernes Santo no se podía hacer ninguna labor, era un descanso total para celebrar lo sagrado. Se interrumpía la música pachanguera, los boleros y los tangos que se oían corrientemente en las emiroras de la época: Radio Colosal, Ondas del Huila y Radio Neiva y se tenía que oír la música clásica y los cantos gregorianos todo el día porque las emiroras no ponían otra música.

El único canal de la televisión colombiana, proyectaba películas de historias bíblicas en ese entonces en blaco y negro, pues la televisión a color no existía. Recuerdo películas clásicas como Ben Hur, Los Diez Mandamientos, Sansón y Dalila, El Rey Salomón, David y Goliat y la que más sintonía tenía, considero, era “La Pasión de Cristo”. El viernes Santo era toda una ceremonia para ver esta película y cuando empezaban a torturar a Jesús, azotes van y azotes vienen en su humanidad, le ponen una corona de espinas que hacen sangran su cabeza y como si fuera poco, lo ponen a cargar una pesada cruz y por último lo crucifican; llorábamos y terminábamos con los ojos rojos, pero alegres como en Campoalegre de haber visto la película tan esperada.

Recuerdo que se difundían una serie de mitos que causaban miedo: Que uno no se podía bañar porque se convetía en un pez; que uno no se podía bañar el viernes Santo, porque ese día se bañaban las mulas del diablo y el agua olía a azufre, que si el padre le iba a pegar a su hijo se le paralizaba el brazo, etc.

La sexualidad era otro asunto vedado. No se podía tener relaciones sexuales porque las parejas quedaban pegadas, se decía que todo acto sexual practicado en Semana Santa era una expresión mundana.

En materia gastronómica, era imposible comer carne de res o de cerdo el viernes Santo. Se consumía pescado seco y se preparaban con antelación envueltos de maíz y fríjoles que se acompñaban con un buen chocolate que se elaboraba caseramente.

Recuerdo, igualmente, que el pueblo acudía en masa al parque principal para escuchar lo que decían los sacerdotes, sobre todo, el Sermón de las Siete Palabras. La procesión se hacía en las noches. El domingo de Pascua, la procesión con la imagen de la resurrección de Cristo era en la mañana y se recorrían las calles del Centro y de los barrios La Clementina y Panamá, generalmente.

Hoy todo esto en su mayoría ha cambiado. Como cambian los tiempos cambian las cosas. La Semana Santa antes era un recogimiento total, había mucho respeto y disciplina. Ahora, la Semana Santa es un feriado más para escapar de la rutina, para muchos estos días son pura y simplemente vacaciones en las playas, en los pueblos. A pesar de todo, el pueblo cristiano sigue viendo, en buena medida, en el misterio de la cruz y de la resurrección del Señor la verdad del hombre sin máscaras ni tapujos.

Vivimos en un mundo pluricultural, plurirreligioso, en donde tenemos que aprender a convivir todos los que tenemos diferentes maneras de creer, de pensar y de existir. ¡Hasta pronto!

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