Indignante ver en la noticias del periódico local la muerte ocasionada a Yulitza Fernanda. El feminicidio ha llegado a nuestro municipio sin darnos cuenta. Ocurren tantas cosas que finalmente nos acostumbramos a ellas y pensar que pasan sin que nada pase en realidad, pues muchos casos quedan en la impunidad. Es tiempo de pensar que somos una sociedad enferma, ya que los hechos anormales en una sociedad, tales como: la violación y asesinato de mujeres y niñas son lacras que se están instalando en nuestra conciencia colectiva y que lamentablemente parecieran normales.
Es triste lo que ocurrió con Yulitza Fernanda y es preocupación de todos debido a estos hechos delicados, graves e imperdonables que afecta mayoritariamente a las mujeres. Lo peor, es que la intervención de las autoridades, además de la justicia, se hace insuficiente y la situación se torna cada día más insostenible. Los agresores y asesinos parecen no temerle a Dios ni a la ley, tal vez por blanda e incoherente. Lo cierto es que los índices de violencia y asesinato de mujeres son cada día más alarmantes y ante ello, debemos actuar a tiempo antes de que este problema se salga de nuestras manos. Pensemos que hubiera podido ser una de nuestras hijas la involucrada en ese cruel asesinato. Lamentablemente, siempre seguirán existiendo asesinos, porque el bien y el mal también son parte de la existencia humana y los inocentes seguirán cayendo en sus manos. En la tierra quedan nuestras madres, esposas, hijas, nietas, igual de mortales, propensas a ser asesinadas por un monstruo cualquiera que arrebata la vida sin piedad.
La foto de Yulitza publicada en Campoalegre Noticias, me llena la cabeza de múltiple imágenes: de su rostro, de su llanto, de sus gritos, de sus súplicas, de su no entender qué pasaba, de sus preguntas: ¿Por qué?, ¿Qué le hice?, ¡No me mates, por favor! Sin embargo, Yulitza se ha convertido en el símbolo de la mujer Campoalegruna que no quiere más maltratos, heridas, sangre, dolor y muerte. Por esta razón, debo decirles a mis lectores que Yulitza no está muerta, su voz ha callado pero su corazón sigue hablando y desea que ninguna otra mujer sea cruelmente asesinada.
Kofi Annan decía que: “La violencia contra la mujer es quizás la más vergonzosa violación de los Derechos Humanos. No conoce límites geográficos, culturales o de riqueza. Mientras continúe, no podremos afirmar que hemos realmente avanzado hacia la igualdad, el desarrollo y la paz”. A veces llega uno a la conclusión de que escribir sobre la violencia intrafamiliar y el feminicidio, es tarea inútil, sin sentido. Pero, vivimos en un Estado Social de Derecho donde la vida y la dignidad del ser humano deben ser respetadas.
La marcha de repudio realizada el pasado viernes 15 de abril por las calles de Campoalegre, nos debe sensibilizar, pero nada se logrará mientras no se acondicione la política educativa del país y no se cree conciencia en los hogares en el sentido de enseñarle a las mujeres que sólo la autoestima hará que cada una pueda reconocer las señales de peligro y exigir respeto para sí misma. ¡Hasta pronto!
Por: Mario Parra