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Opinion

Opinion: “AHORA A TODO MUNDO SE LE DIO POR SER PERIODISTA. TAMOS JODIDOS”

 

Esta expresión, escrita por un distinguido columnista del periódico virtual Opanoticias, publicada en su Facebook hace algunos días, me ha puesto a pensar que es evidente que para cambiar todo este complejo mundo hace falta “libertad de expresión y participación ciudadana”.

Está en su derecho, faltaría más, decir lo que quiera, pero me da la impresión de que estas palabras tienen más indicios de discriminación que cualquier otra cosa y no creo que se trate de un desliz verbal.

La importancia que el ser humano ha otorgado a su necesidad de expresarse, a comunicarse con el medio que lo rodea, ha sido siempre una necesidad básica y esencial, casi irrenunciable, que no siempre ha sido satisfecha, debido a los obstáculos que han intervenido a lo largo de la historia de la humanidad en todas las sociedades al desarrollo de tan elemental derecho, se han utilizado por individuos y grupos políticos y económicos poderosos siempre con el fin de callar al ciudadano, por motivos distintos, simulados, arbitrarios y abusivos, que de alguna manera no hacían sino amparar los privilegios del individuo, del grupo o del poder dominante y opresor, instituido con el fin de mantener sus despóticas normas y sus intocables e inmutables principios.

De esta forma, al ciudadano le limitaban su poder de comunicación, no tenía posibilidad alguna de trascender esta cortapisa que impedía su ansia de transmitir y compartir hechos y conocimientos al resto de seres humanos y al mismo tiempo, no se le permitía acceder a los descubrimientos, conocimientos y hechos novedosos de diferente naturaleza.

Eran impedimentos de orden impositivo por parte de los poderes establecidos, interesados todos ellos en silenciar todo cuanto pudiera contradecir sus intocables principios. Pero gracias a las diferentes redes de comunicación, inexistentes en esas épocas, hoy se puede contrarrestar en parte esa situación y por eso el avance social de la comunicación. Llegamos por fin a uno de los hallazgos más importantes, no sólo de la comunicación, sino de la historia de la humanidad, que ha conseguido transformar profundamente las relaciones entre los seres humanos que continúan asombrados ante el avance tecnológico que todavía no ha logrado su pleno desarrollo: Internet.

Se observa en las redes sociales la capacidad de muchas personas -sin ser periodistas y comunicadores sociales-, para mostrar al mundo hechos y conocimientos y cómo denuncian las injusticias y la corrupción de los grupos de poder, sobre todo del poder político. Se observa cómo exigen una democracia más real y cómo se expresan y debaten de la discriminación, la desigualdad, del proceso de paz y de cuanta información nos llega de direferentes orígenes.

Recordemos que hace 25 años, los únicos periódicos que circulaban a nivel nacional en  Colombia, eran El Tiempo, El Espectador y El Colombiano; en el departameno del Huila tan sólo existía el Diario del Huila y muchas regiones del país no tenían un solo medio de comunicación escrito, lo que infiere que eramos destinatarios de un pensamiento impuesto por unos pocos, los poderosos del poder político y económico y, sólo ellos, podían ejercer a su modo de ver su derecho de libertad de información y expresión.

La libertad de expresión no es exclusiva de periodistas titulados, la ciudadanía tiene la obligación de participar en los asuntos públicos, con la libertad necesaria para hacer valer su voz, en plena corresponsabilidad social con todos los agentes, para edificar una sociedad más justa y equitativa. La comunicación no es un privilegio de algunos, sino algo inherente a cada uno de nosotros. “Taríamos jodidos si retrocediéramos al viejo mundo de la inexistente o censurable libertad de expresión y consecuencialemente, de la participación ciudadana”.

El internet es, por naturaleza, el espacio en que deben caber todas las expresiones de todas las personas que estén en condiciones de difundirlas. Es bueno para la construcción democrática que en una sociedad libre exista pluralidad en las redes sociales y en los medios de comunicación, siempre y cuando no atente contra otros derechos fundamentales. Porqué no aceptar que en muchos medios de comunicación y en las redes sociales, existen  personas que manifiestan sus aptitudes y capacidades de escribir bien, con o sin título de comunicadores sociales y sin pretensiones de llamarse periodistas. ¡Hasta pronto!

Por: Mario Parra

 

 

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