OPINION: PREGUNTAS Y REFLEXIONES POR: MARIO PARRA – Hoy desde esta columna periodística quiero exponer a mis lectores una reflexión sobre la conveniencia de votar por el “Sí” el plebiscito refrendatario del ACUERDO FINAL PARA LA TERMINACIÓN DEL CONFLICTO Y LA CONSTRUCCIÓN DE UNA PAZ ESTABLE Y DURADERA.
Supongan conmigo algunas cosas que podrían ocurrir si gana el “No”:
– Habrá nuevamente masacres sangrientas.
– Se vivirá nuevamente la toma de poblaciones.
– Seguiremos con esta guerra inútil donde se matan nuestros hijos y nietos.
– Continuará el gobierno invirtiendo cerca de 30 billones anuales para sostener la guerra.
– Seguirá aumentando el número de víctimas del conflicto.
– Seguirá aumentando el desplazamiento.
– Aumentarán los asesinatos, los soldados heridos, el miedo y el terror.
– Seguirán los jóvenes combatiendo en una guerra que ellos no han buscado ni han creado.
– Seguirán los campesinos sin acceso a la tierra, en la pobreza y desplazados hacia los cinturones de miseria en las ciudades.
– Las mujeres seguirán sometidas a la desigualdad e inequidad social.
– Nos regresaría a la condición de país paria.
– Se borraría de un plumazo todo lo acordado.
Pero antes, sería bueno preguntarnos lo siguiente:
– ¿Por qué razón surgieron los grupos guerrilleros en Colombia?
– ¿Por qué ningún gobierno ha podido acabar con los grupos guerrilleros?
– ¿Por qué el gobierno de la Seguridad Democrática en ocho (8) años, tampoco pudo acabar con los grupos al margen de la ley?
– ¿Por qué la oposición le metió politiquería al proceso de paz?
– ¿Por qué la oposición miente y tergiversa respecto del proceso de paz?
– ¿Por qué la oposición descalifica la elegibilidad de los guerrilleros en el Congreso?
– ¿Por qué la oposición quiere que Colombia se quede estática y en penumbra cuyos únicos escenarios sean la cárcel y los héroes militares y políticos?
– ¿Por qué razón se quiere arreglar el conflicto armado mediante la furia para imponer a las bravas ideas hitlerianas?
– ¿Por qué se quiere hablar de paz con el cuchillo en la boca para imponer sus prejuicios sobre el proceso de paz?
– ¿Por qué la oposición no quiere permitir que las Farc pasen de ser un grupo armado a ser un grupo de ciudadanos con la posiblidad de convertirse en un grupo político? ¿Luego esa no es la esencia de los grupos guerrilleros, tomarse el poder por las armas?
– ¿Por qué la opisición prefiere el satuto quo?
– ¿Por qué quiere la oposición perpetuar la guerra, la inequidad y la iniquidad?
– ¿Por qué la oposición no quiere que se termine un conflicto armado de 52 años?
– ¿Por que la oposición quiere jugar con el miedo, el desangre y la retaliación?
– ¿Por qué la oposición prefiere los fusiles en vez de los argumentos?
– ¿Se podrá impulsar una reforma agraria en medio de la guerra?
– ¿Se acabará la guerra con otra guerra?
– ¿Estaremos destinados a seguir en la lucha armada hasta el fin de nuestra existencia?
La guerra es siempre un recurso lamentable al que, tristemente, nos resistimos a renunciar. Más de 52 años en guerra y los colombianos nos resistimos a dejar nuestra capacidad destructiva del ser humano. La paz es un tema de mentes avanzadas, desarrolladas y progresistas; la guerra, un asunto de mentes retrasadas, menguadas y decadentes. La guerra implica la destrucción del hombre por el hombre, por eso, el compromiso que tenemos con las nuevas generaciones, con nuestros hijos y nietos que crecen ahora y con los que nacerán, será respetarles el sagrado derecho a la vida. En este momento de la historia de Colombia, es nuestro compromiso y deber procurar la paz para la búsqueda de la esencia de lo que somos los seres humanos: “seres pensantes con mentes evolucionadas”.
El verdadero proceso de paz se evidencia cuando dejemos atrás la obsesión, el odio, la venganza, el conflicto y reconozcamos que más allá del voto, se trata de votar por la vida antes que la muerte; se trata de votar por la tolerancia y el respeto, el pluralismo y el perdón; no por el argumento del gobierno o por el argumento de la oposición, pues la paz no es una mercancía que se pueda subastar al mejor postor.
Llegó la hora de humanizar la convivencia tal como lo dijera Ghandi: “La persona que no está en paz consigo misma, está en guerra con el mundo entero”, esto significa que si queremos llevar vidas tranquilas y pacíficas debemos perdonar y olvidar y así nosotros mismos estar en paz. Llegó la hora de dejar de lado la sed de venganza; llegó la hora de los argumentos en vez de los fusiles; llegó la hora de la discusión civilizada a cambio de los insultos; llegó el momento del diálogo en vez de la agresión. Está en nuestras manos desactivar la guerra, reivindicar los derechos de los campesinos y las mujeres, y construir la verdad. De nuestra decisión dependerá el futuro del país.
Es preferible una paz imperfecta que pare con el exterminio de tantas vidas que seguir matándonos en una guerra absurda. Los colombianos no queremos más guerra, no queremos seguir en la polarización Santos-Uribe; no sigamos promoviendo el odio a través de las redes sociales, no juguemos con el futuro de Colombia.
No podemos equivocarnos, por eso desde estas columnas de opinión siempre he defendido con un “Sí” el presente y el futuro de nuestro amado país. Me despido con esta frase de John Ray: “El que predica la guerra es un apóstol del demonio”. ¡Hasta pronto!