Hemos sido testigos de cómo los fenómenos de la naturaleza han afectado gravemente a Campoalegre, primero, el terremoto de abril de 1967 que por poco destruye totalmente la población, después, la avalancha de las quebradas La Caraguaja y Rio Frío en marzo de 1974 y últimamente, la avalancha de la quebrada Rio Frío del 22 de febrero de 2017.
Después de cuarenta y dos años, Campoalegre es azotado nuevamente por una avalancha de la quebrada Rio Frío que reacciona y arremete ante los cambios que la afectan, causando desgracias de enormes magnitudes, dejando como resultado más de 2.000 damnificados, más de 100 viviendas arrasadas, muchas familias sin enseres o elementos básicos y a toda la población sin el suministro de agua. Afortunadamente no hubo pérdida de vidas humanas que lamentar, no murió ni una sola persona.
Fue ciertamente triste y desolador ver las noticias y las imágenes difundidas por Centro Noticias y las redes sociales, casi en tiempo real de lo sucedido y de lo estaba pasando con nuestros paisanos en la mañana del 22 de febrero.
Pero en situaciones de crisis, la solidaridad tiene que ser permanente y continua, precisamente porque estamos expuestos a terribles azares naturales, el 22 de febrero fueron ellos, en el futuro serán otros los afectados o nos tocará a nosotros, entonces debemos permanecer solidarios con nuestros semejantes y sentirnos unidos por encima de cualquier discrepancia en nuestro común destino de mortales. La solidaridad es algo mucho más serio que decir “Estamos contigo”, “Fuerza Campoalegre”, en realidad consiste en ponernos en los zapatos de los damnificados, con aquellos de quienes nos sentimos solidarios, es además, una obligación moral con nuestros coterráneos.
Para quienes puedan y quieran voluntariamente contribuir con una donación a favor de los damnificados, se ha abierto la cuenta de ahorros número 459-729623-29 de Bancolombia, denominada PLAN EMERGENCIA CAMPOALEGRE. En estos momentos debe avivarse la solidaridad, debemos actuar con acciones y no sólo con discursos.
Con el fin de garantizar la transparencia en la administración y distribución de los dineros que se llegue a recaudar y para incentivar a todos a donar, considero que además de los integrantes del Comité de Emergencias, otras personas deben participar de un gran Comité que podría quedar integrado, a manera de ejemplo, por el sacerdote, dos representantes por cada veeduría ciudadana, dos representantes de las víctimas, un representante de los comerciantes, un representante de los medios de comunicación, entre otros, esto debido a la desconfianza que genera el manejo de este tipo de ayudas. Recuerden que sin voluntariado y sin solidaridad el mundo se deshumaniza. ¡Hasta pronto!