Opinion: ¡NO YETA! DECÍA EL LOCO VIDAL Por: Mario Parra – Cada vez que le decían al loco Vidal que tenía que pisarse del pueblo porque lo iban mandar a un lugar bien lejano o al otro mundo, pronunciaba la celebre expresión aún usada por el pueblo huilense ¡No Yeta!, diciendo con ella que eso eran mentiras y sólo mentiras.
Tal vez podamos emplear lo misma expresión para decirles a los corruptos e incapaces de este país ¡No Yeta! Ya es hora de que dejen de vernos la cara como si fueramos idiotas.
Para empezar, la credibildad de Santos está por el suelo, de nada sirve achacarle la culpa a los integrantes del equipo de su campaña del 2010 por los 400.000 dólares que le giró la multinacional Odebrech a su campaña para la publicidad de dos millones de afiches. Esa frasecita de “Me acabo de enterar”, no se la cree nadie, sólo produce indignación al igual que en su momento produjo la frasecita de Ernesto Samper “Fue a mis espaldas”, cuando los dineros del Cartel de Cali entraron en la campaña a la presidencia de 1994.
Siguiendo con Uribe, definitivamente, no deja de ser hipócrita al expresar la frasecita: “Me autoengañaron y me autoengañé”. En la Biblia Jesús llamó a los Fariseos “hipócritas” y se dice que no hay nada oculto bajo el sol porque siempre la verdad ha de prevalecer. Este personaje miente con descaro afirmando lo contrario a la evidencia. Recordemos que en el 2010 Santos era el candidato de Uribe, quien estaba dispuesto a reelegirse en cuerpo ajeno utilizando a Santos, para lo cual hubo de acudir a recursos económicos como los de Odebrech ante la posible quemada que se avizoraba frente a un candidato fuerte como Antanas Mockus que les pisaba los talones. De modo que es cínico que los mismos uribistas ahora vengan a denunciar de corrupción la campaña de Santos del 2010, cuando ellos la apoyaron y en ella participaron activamente.
La conchudez de este personaje no tiene límites y busca como buen fariseo que la gente salga verraca a protestar contra la corrupción el próximo primero de abril. Ahora viene a posar de víctima, de limpio e impoluto, pues según él lo autoengañaron y se autoengañó, cuando es por todos sabido que abusó del poder cuando gobernó; que impuso una política de terror con los falsos positivos; que no le ha dado una explicación clara al país sobre las “chuzadas” ilegales de las que fueron víctimas muchos colombianos; que durante su gobierno, cohonestó con el Das como empresa criminal al servicio de los paramilitares; que en su gobierno hubo malos manejos del erario como Agro Ingreso Seguro, la Dirección de Estaupefacientes, Los Nule, Saludcoop, Reficar, Odrebech; que su gobierno estuvo lleno de escándalos políticos como la Yidispolítica y las falsas desmovilizaciones de paramilitares; que muchos de sus funcionarios han sido condenados, procesados y otros prófugos de la justicia; que reformó a su amaño la Constitución para la campaña reeleccionista del 2006. Tristemente, es el gobierno más corrupto de toda la historia colombiana, pero ahora pretende convencernos de que sólo exite corrupción en este gobierno y que el suyo fue transparente, diáfano y puro. Lo primero que hay que tener en esta vida es dignidad y lo segundo, vergüenza, pero este señor, no tiene ni lo uno ni lo otro.
Continuamos con la pueril frasecita de Zuluaga que deja mucho que decir: “Mi campaña fue honorable, no tuve ninguna relación con Odebrech”. A otro perro con ese hueso. Se comprobó que viajó a Brasil en compañía de Iván Duque a reunirse con funcionarios de Odebrech, se probó que 4.6 millones de dólares ingresaron a la campaña uribista de Zuluaga y sólo en una mente infantil cabe suponer que no se dio cuenta de nada y que su campaña fue pulcra y honorable.
Prosiguiendo, tenemos a Alejandro Ordoñez, otro cínico, además de discriminatorio y homofóbico; acostumbrado a manosear la Constitución y las leyes para su beneficio personal, por eso el Consejo de Estado anuló su reelección como Procurador ante su descarada maniobra de cambiar votos por puestos para conseguir su reelección en el cargo, recordemos que fue destituido por corrupto. Además, utilizó el cargo público para imponer conceptos religiosos y manipular al pueblo con sus ideas arcaicas llenas de odios y resentimientos. El Loco Vidal en vida, seguramente hace rato le hubiera dicho a este personaje: ¡No yeta, viejo güevón anacrónico, espejo de la inquisición!
A esta lista se suma el pastor Miguel Arrázola, el mismo que le bañó el cerebro a su rebaño para que votaran No al plebiscito y que ahora amenaza de muerte a periodistas, tal como ocurrió la semana pasada en Cartagena con Lucio Torres por haber denunciado la corrupción en el manejo de los millonarios recursos de la iglesia “Rios de Vida”. Las amenazas son del calibre de estas frasecitas: “Tengo unos manes que le pueden hacer la vuelta”, “Te mando a Niágara, ese man te mata” -Niágara debe ser el alias de un sicario a su servicio, no cabe otra interpretación-.
En la biblia tambien Jesús dijo: “No es lo que entra por la boca, lo que hace daño, sino lo que sale de la boca”. Este pastorcito por la manera como habla y se relaciona con los seres humanos, no pregona la paz y la vida sino la muerte, manipula a su antojo la Biblia, es arrogante y sectario político, lo que evidencia que su salud mental y emocional no andan nada bien. De continuar con su discurso político-religioso nada de raro tiene que a su iglesia la llamen en adelante “Rios de Muerte”.
Todos estos demagogos se meten bajo el paraguas de la mentira y la hipocresía para vender populismo a granel cada vez que se acercan las elecciones o cuando tienen que ocultar sus actos de corrupción. En mi opinón la protesta que debemos impulsar es acudiendo a las urnas para decirles No a los corruptos porque marchar junto a quienes ninguna autoridad moral les asiste, es alimentar más la corrupción. ¡Hasta pronto!