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Opinión: POLÍTICOS Y MEDIOCRIDAD Por: Mario Parra

Opinión: POLÍTICOS Y MEDIOCRIDAD Por: Mario Parra – ¿Será que muchos políticos no saben que son mediocres? No creo que se hagan los mediocres, creo más bien que son mediocres, incapaces de dar una sola explicación consistente, creíble y reluciente a sus ideas y propuestas. Cada vez hay más respuestas evasivas y argumentos raídos, descarados y oxidados que nadie se atreve a reprocharles porque sabe que son mediocres.

En campaña electoral todos prometen que van a solucionar los principales problemas que afectan al pueblo, que van a mejorar el empleo, la salud y la educación, pero sólo son alusiones sin mencionar cómo lo harán. Otros hacen el papelón cuando discuten sobre un determinado tema con absoluto desconocimiento, tanto que tratan de tirarse por la ventana de la rabia, como les ocurre a los que a estas alturas no han entendido qué es un proceso de paz y lo confunden con un proceso penal. Paradojal e increíblemente, casi todos los políticos hoy en día son profesionales con estudios de especialización y maestrías -así sea por correspondencia-, pero infortunadamente, con un pobre y endeble nivel cultural.

Parece que los políticos no fueran capaces de explicarse y argumentar sus ideas de manera creíble, inteligente y convincente, y que no tuvieran la habilidad y los recursos para salir de tesis inamovibles y adaptarse al debate. Muchos le temen a los debates, como les ha pasado a los candidatos a las alcaldías y concejos municipales.

Las campañas políticas desnudan bajezas y dejan al descubierto la escasez de ideas y propuestas serias y ante esta ausencia, los candidatos con mayor fuerza electoral sólo protagonizan espectáculos circenses lanzándose dardos como una manera más de conseguir votos. Vivimos en un país donde son constantes las injurias, las calumnias, los insultos, las diatribas, las metáforas personales y los chismes de los políticos y sus simpatizantes a través de las redes sociales y los medios de comunicación, dejando a un lado el respeto y la dignidad humana.

La falta de ejemplaridad de nuestra dirigencia política en general, pone de manifiesto la degradación del ejercicio político. Los políticos deben ser concebidos como adversarios y no como enemigos, las ideas políticas, igualmente, deben ser entendidas como posiciones ideológicas sin sectarismos, pensar lo contrario es inmadurez política.

La inmadurez política sumada a la incultura, es el resultado del penoso espectáculo que vivimos a diario de quienes tienen el deber de afianzar y mejorar la calidad del ejercicio político. Y la inmadurez política más la incultura, más la mediocridad, más la corrupción, constituyen el más hondo y profundo desaliento y desconfianza del pueblo a la hora de votar.

Produce desilusión cuando se escucha en este país sectores radicalizados e intransigentes sin ninguna soltura dialéctica abordando temas como el de la paz y otros de vital importancia en la vida nacional.

No queremos más mediocres que desacreditan la política, no queremos candidatos que sobresalgan por su grosería e incultura, queremos verdaderos candidatos que se aprecien de tener algún bagaje cultural, que en sus discursos no haya señalamientos de los adversarios sino ideas y propuestas interesantes y ajustadas a la realidad -no populistas, ni demagógicas- , que de seguro la gente está dispuesta a escucharlas.

No queremos marchas en contrasentido a la moral y a la ética, pues Colombia es el único país del mundo donde los corruptos salen a marchar contra la corrupción. Infortunadamente, mediocridad es lo que seguiremos viendo. ¡Hasta pronto!

 

 

 

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