Opinión: ¿Quién Lleva Los Pantalones En Casa?Por: Mario Parra – Campoalegre es un municipio tradicional y culturalmente patriarcal como todos los municipios del Huila y mucho menos machista que incontables municipos del país, pero en temas de pantalones la cuestión es más complicada de lo que parece y al decir de algunos campoalegrunos, los panatalones en la casa, los llevan las mujeres.
La expresión “llevar los pantalones” significa tener el mando, ser el que manda, el que da órdenes, el que dice la última palabra. Se usa esta expresión cuando se habla de quién es el que toma las decisiones en el hogar. Por ejemplo, si quien toma las decisiones es la esposa o la compañera permanente, en este caso, ella es la que lleva los pantalones, aunque sea muy femenina, muy delicada y se vista con falda, pero para hacer mención a su poder en la casa se dice que lleva los pantalones como si fuera el hombre de la casa. “Tener los pantalones” no sólo era una expresión de poder en la familia, sino en la comunidad o empresa, aunque esta forma de pensar lleva a nociones e interpretaciones compartidas por buena parte de la cultura occidental.
Algo de historia: En la antigüedad tanto hombres como mujeres usaban la falda y desde finales de la Edad Media, los hombres comenzaron a usar el calzón, prenda ajustada hasta la rodilla que dejaba a la vista la pantorrilla. También usaba zapatos de tacones altos que le ayudaban a perfeccionar aún más su apariencia varonil. Posteriormente, aparece el pantalón, el cual era masculino y la falda queda de uso exclusivo de las mujeres.
En Colombia se ha llegado a decir que al presidente Santos “le faltó pantalones” o “se bajó los pantalones”, haciendo alusión a las concesiones que le otorgó a la Farc en el marco del proceso de paz y además, porque no se tranzó en una guerra verbal con Nicolás Maduro en los diferentes momentos de provocación. También cabe señalar el caso de Claudia López, de quien se dice “le sobran pantalones” o “tiene los pantalones bien puestos”, refiriéndose a su lucha política a la hora de denunciar a los políticos y servidores públicos mentirosos y corruptos.
Con el paso del tiempo, el pantalón se volvió una prenda para hombres y mujeres, aunque para la mujer, el uso del pantalón tuvo muchos obstáculos por razones políticas, ideológicas y religiosas. Políticas, en el sentido de que las mujeres expresaban el deseo de conquistar la igualdad de los sexos; ideológicas, porque desde antes de la Revolución Francesa se hablaba de la inexistente “ideología de género” para no permitir que las mujeres usaran el pantalón. Esta ideología fue un invento nacido en Francia que tenía como argumento que las mujeres se podían volver varones, machos o marimachos si se les permitía que siguieran usando pantalones. –Recordemos que algo parecido pasó en Colombia recientemente, cuando esta “ideológía” fue empleada por la extrema derecha para tumbar el plebiscito por la paz y ante todo, para no permitir la educación sexual de nuestros hijos en los colegios y escuelas y crear en ellos conciencia sobre el respeto que merecen los niños y adolescente según su orientación sexual- y religiosas, con fundamento en lo que dice la Biblia en el libro de Deutoronomio 22:5, que señala que Dios aborrece a la mujer que vista traje de hombre y al hombre que vista ropa de mujer. Como podemos ver, la mujer ha sido esclava de las instituciones políticas y sierva de las reglas sociales y religiosas, pero en su mente sólo ha proclamado “la idea de igualdad entre hombre y mujeres”.
A pesar de los avances en la búsqueda de la libertad de las mujeres para vestirse, el pantalón siguió contando con obstinados enemigos a lo largo del siglo XX, uno de ellos la iglesia católica que condenaba el uso del pantalón como exageración de la moda porque de ella nacía de la corrupción de la moral. Otro, y más refractario que el religioso, fue el político y como es tan largo el tema respecto de este punto, les recomiendo leer el libro de la investigadora y escritora francesa Christine Bard, titulado “Una Historia Política del Pantalón”, el cual me inspiró para escribir esta opinión. Me llamó la atención la relación que pudiera tener el pantalón con la política y avanzando en su lectura pude deducir fácilmente que la cuestión del pantalón sí fue un problema eminentemente político y pude desenmarañar cómo entró esta prenda a la historia política y las mujeres pudieran expresar el deseo de igualdad de los sexos.
Por eso, detrás de la pregunta del título de este artículo, en la cotidianidad no se trata de que el macho o la hembra lleven los pantalones en el hogar, sino que se empiece a compartir, dialogar y decidir juntos. Lo importante no es el vestuario, sino caminar hacia una sociedad más igualitaria para la igualdad efectiva de hombres y mujeres, igualdad de trato, igualdad de oportunidades y en particular, eliminar la disciminación de la mujer en el ámbito que sea: político, civil, laboral, social, económico y cultural.
Menos mal los campoalegrunos siempre respondemos a este interrogante con plena libertad para complacer y agradar a nuestras esposas o compañeras: “Yo llevo los pantalones en casa y además, barro, trapeo, lavo, plancho y hago de comer”. ¡Hasta pronto!