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Opinión: ¿Por qué mienten? Por: Mario Parra

Opinión: ¿Por qué mienten? Por: Mario Parra- Simplemente indecente y bochornoso lo que ocurrió a raíz de la mentira que se inventó el Subsecretario del Senado, Saúl Cruz, sobre la falsa agresión física en su contra por un camarógrafo de Noticias Uno, hechos que por su notorio conocimiento público no es del caso comentar aquí.

Resulta difícil comprender a cierto tipo de personas tan insensatas que no miden la repercusión de sus mentiras, no imaginan el ridículo que hacen cuando esas mentiras son descubiertas.  Alguien que fabrica una mentira, que comparte o divulga una mentira, más tarde que temprano -como dice el dicho popular-, se descubrirá.

Tiendo a pensar que esa persona que miente es porque no tiene la cabeza en su sitio, engaña a los demás sin ningún pudor. Con la mentira es como se ha desarrollado en gran parte la actividad politiquera de este país durante mucho tiempo.

No podemos dejar pasar por alto las malignas argucias y las tramposas estrategias que han puesto en práctica los politiqueros durante décadas. Es misión y deber de los periodistas y los columnistas de opinión ponerle freno a la mentira, atajar el engaño y la manipulación de los politiqueros, de no ser así, nos vamos a joder porque lo que va a prevalecer en las próximas contiendas electorales es la mentira sobre la verdad. ¡Que peligro!

Pareciera que la verdad ya no le importa a nadie, la mentira se ha vuelto normal y habitual a tal punto que muchos políticos –no todos, solamente los politiqueros- la han legitimado, asumen posiciones de mentirosos permanentes, de mentirosos compulsivos que no distinguen la verdad de la mentira.

Los politiqueros mentirosos han decidido utilizar las redes sociales para circular noticias falsas casi a diario.  No dejan de mentir e imponen la mentira como una forma de vida. Es bueno que en estos tiempos tan difíciles recordemos lo que dice Éxodo 20:16: No mentirás, no darás testimonio falso.

Los politiqueros inventan versiones por encima de los hechos para que la gente crea en estos tiempos de posverdades. Los politiqueros han preparado el terreno para sembrar la duda, la sospecha, sin importar certeza alguna. Acusan a quien consideren su enemigo, sin probar la culpa del acusado, sus argumentos ante los medios de comunicación constituyen, a menudo, afirmaciones solapadas, de las que más adelante deben retractarse por injuria y calumnia.

Saben que la propagación de conjeturas no comprobadas perjudicará al blanco de una acusación, aunque sea inocente. No faltará quienes digan que “algo habrá hecho” o en “algo andaba metido”. El método les ha servido para condenar a “inocentes por sospecha”, sin que actúe un juez.

Igualmente, los seguidores de los politiqueros han convertido las redes sociales en un aviso publicitario que simula un noticiero radial o televisivo, divulgando propaganda de toda clase, tal como ha ocurrido contra el proceso de paz para “deshilacharlo y volverlo trizas”.

Los politiqueros no han parado de venirse lanza en ristre contra el proceso de paz y denigrar del país incluso en foros internacionales donde participan refiriéndose a nuestra patria de la peor manera como si fuésemos la peor nación del mundo.

Los politiqueros se burlan de la justicia, aunque hayan sido denunciados varias veces por los delitos de injuria y calumnia, se consideran perseguidos políticos y han desacreditado a quien le dé la gana con sus descabelladas versiones ficticias. No les viene bien nada, critican todo, siempre se quejan de que todo está mal, de que esto no tiene salida.

Los politiqueros y sus seguidores critican la ONU, critican la entrega de armas y no bastan las evidencias de que el armamento que está entregando las Farc es verdadero y que no son de palo, de guadua o de plástico, como lo hacen ver con “memes” que publican ciertos fanáticos y comparten algunos desadaptados a través de las redes sociales, pero se trata de mentir una y otra vez para hacer ver que el proceso de paz es una falsedad.

Los politiqueros son capaces de hacer lo que sea para conseguir sus objetivos, sin ninguna clase de principios éticos, ni consideraciones morales. Critican al Papa y a los países amigos del proceso de paz, disparan contra todos y contra todo, venga o no venga a cuento. Todo lo que quieren distorsionar lo hacen sin medir las consecuencias porque todo vale para llamar la atención.

Lastimosamente, esta es la fiel radiografía de las posturas politiqueras en este país: descaro, grosería, mentiras, manipulación, engaño, odio, lucha sucia por el poder. No permitamos que los “politiqueros” y la “gente politiquera en general”, sigan mintiendo. Exijámosle a los “politiqueros” y a “sus descontrolados seguidores politiqueros” que en vez de atacar busquen soluciones, planteen ideas para que en esta patria surja el desarrollo, busquen proyectar ideas positivas para que podamos demostrar que Colombia podrá ser otra. ¡Hasta pronto!

 

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