Opinión: La Humildad Está Perdida Por: Mario Parra – “El secreto de la sabiduría, del poder y del conocimiento es la humildad”: Ernest Hemingway. Estamos en tiempos donde vivimos de la arrogancia y la prepotencia. Los tiempos de la sencillez, la humildad y la modestia como normas elementales de vida, hace rato quedaron atrás. Hoy se le rinde culto al orgullo, la soberbia, la mentira, lo postizo, lo artificial, esos son los que ganan. Mientras la prudencia, el recato y el pudor, se dejan a un lado, se desprecian o se condenan.
Vivimos en la época de las apariencias donde se impone la imagen simulada que deslumbra incautos, pero por lo general, siempre oculta una gran pobreza de contenidos, principios y valores de fondo. Vivimos en la era del vacío, del desencanto, como lo podemos percibir a diario, es como si hubiéramos aprendido a vivir con la frase de que todo lo brilla es oro. La pedantería y la grosería están a la orden del día.
La política tradicional nunca se ha caracterizado por ser un terreno generoso para la humildad. Parte de nuestros representantes de la democracia representativa son arrogantes y residen en actitudes pretenciosas que muchas veces reflejan la corrupción en la gestión honesta de los recursos y las responsabilidades. La autoridad política basada en los privilegios y no en el servicio público se antepone a la humildad.
Un ejemplo de sencillez y humildad en política es el expresidente uruguayo Pepe Mujica, que ha logrado convertirse en un modelo de austeridad. Su autoridad moral avala y precede su autoridad política.
Otro ejemplo de humildad, sin duda alguna, es el papa Francisco, quien ha venido contagiando de sencillez a muchos líderes mundiales. En el tiempo que lleva en el papado ha llegado a imponer un estilo modesto y humilde. Una humildad que vive, pero que además predica. En una de sus homilías dijo: “No se puede gobernar al pueblo sin amor y sin humildad. Y cada hombre, cada mujer que tiene que tomar posesión de un servicio público, debe hacerse estas dos preguntas: ¿Amo a mi pueblo para servirle mejor? ¿Soy humilde y oigo lo que dicen todos los otros, las diferentes opiniones para elegir el mejor camino?” El papa Francisco ha construido su identidad en torno a la humildad.
La humildad, como actitud para liderar decía Marco Tulio Cicerón: “Cuánto más alto estemos situados, más humildes debemos ser”. Un gobierno abierto y responsable es, para que sea eficaz, de naturaleza humilde. No olvidemos, entonces, que la humildad engrandece a los hombres. ¡Hasta pronto!