Opinión: ¿En qué sociedad estamos? Por: Mario Parra – Un sacerdote le preguntó a un niño antes de iniciar la preparación de la primera comunión:
– Hijo, ¿quieres ser cristiano? Y el niño, contestó:
– No, padre. Yo quiero ser Neymar.
El fútbol maneja cifras exorbitantes en cuanto a transacciones se refiere por el fichaje y salarios de muchos jugadores, ¿cómo es posible que por el fichaje de Neymar se haya pagado la suma de 261 millones de dólares?, suma nunca antes pagada por un futbolista. El nuevo equipo del jugador, el París Saint-Germain, le pagará 47.5 millones de dólares anualmente que, convertidos a pesos colombianos equivale a 140 mil millones al año, 11 mil 600 millones por mes, 2.900 millones por semana, 417 millones por día, 17 millones por hora y 289 mil por minuto. Este será el salario del brasilero, juegue o no, lo haga bien o mal, de pie o en el piso, despierto o dormido.
Con cierta razón, el niño que se dispone a recibir la catequesis para la primera comunión, confundido tal vez por el amor al fútbol o la pasión al dinero, influenciado por sus padres o las redes sociales y los medios de comunicación, pensó que el sacerdote le estaba mencionando a Cristiano Ronaldo.
El deporte del fútbol está adulterado por el dinero y en este caso no sería ya un gran deporte, sino un gran negocio. Todo se volvió negocio. La salud, que a partir de la Ley 100 de 1993 creó un empresariado sediento de dinero y cuyo único fin ha sido enriquecerse a costa de la salud y la vida de los colombianos; la política, pues el costo promedio de una campaña para congresista está entre 900 y 8 mil millones de pesos y qué decir del precio para gobernaciones y alcaldías; la justicia, que con los recientes escándalos en la Fiscalía y en la Corte Suprema de Justicia, está reconfirmado que también es comprable, etc.
Me parece necesario llamar la atención, pero estas cosas, a fuerza de repetirse, acaban pareciendo normales. Resulta hirviente ver estas desigualdades. ¿Cuántos años tiene que trabajar un maestro en Colombia o en Brasil para conseguir al menos una casa y asegurarse una pensión? Los niños querrán ser como Neymar, Messi, Cristiano, no como su maestro. Infortunadamente, esos son los modelos que presenta la sociedad actual a la infancia y a la juventud.
¿Qué mundo estamos dejando a nuestros hijos? ¿Qué valores presiden nuestras vidas? ¿Qué es lo que más se valora y se paga? Porque no se trata de una cuestión meramente económica, sino de las consecuencias de una sociedad mercantilizada en la que tenga más precio quienes practican un deporte cuya esencia es darle patadas o cabezazos a un balón y no el trabajo esforzado o intelectual, por ejemplo.
El precio exagerado por los jugadores de fútbol describe un fenómeno global, donde predomina la falta de valores, de criterios y de sentido común. No bajemos los brazos, insistamos con la argumentación desde la casa, mostremos diferencias, apostemos por nuestros niños y jóvenes y fortalezcamos sus convicciones. Tenemos que luchar por conseguir una sociedad más justa y darles valor a otras cosas y obrar consecuentemente. ¡Hasta pronto!
CODA: Hay muchas personas que pagan por el alquiler de un caballo para exhibirse en las cabalgatas a costa del maltrato animal, pero no se gastarían un peso en comprar un libro.