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Opinión: Campañas Políticas En Campoalegre Por: Mario Parra

Opinión: Campañas Políticas En Campoalegre Por: Mario Parra -Es un hecho cotidiano escuchar a personas mayores que, cuando se les pregunta por la forma cómo se hace política actualmente, sostienen argumentos tan simples y profundos como: “La política de ahora no es como la de antes”; “la política está atravesando por una crisis de confianza; “el discurso político de los opositores no sintoniza con la realidad en la que estamos inmersos, queremos que el país se pacifique, pero ellos quieren mantener el odio y la guerra para que se maten nuestros jóvenes campesinos”; “el discurso moral se ha debilitado, las ideologías han perdido vigor y los candidatos esconden sus partidos a punta de firmas”. Ya que estamos en campaña política, considero útil recordar algunas particularidades de aquellas faenas políticas de antes.

Las campañas electorales del pasado eran procesos poco competitivos impulsados por las elites políticas con el fin de legitimarse socialmente. No eran propiamente campañas sustentadas en una verdadera confrontación de ideas y debate público ente diferentes actores y partidos, debido a que los alcaldes eran designados por los gobernadores de los departamentos y estos a su vez eran escogidos por el presidente de la República, circunstancia que no permitía las acciones fraudulentas de hoy como la compra y coacción del voto.

En esos tiempos, en las campañas para congresistas y presidente de la República, predominaban “las campañas de tarima”, en las que los discursos incendiarios y extensos se imponían como forma tradicional de comunicación política. Los electores y no electores, se congregaban en el parque principal, llamado también La Plaza Roja de Campoalegre, debido a que el 80% de la población campoalegruna era de ideología liberal; varios simpatizantes se encargaban de avivar a la gente y expresaban a todo pulmón: ¡Viva el Partido Liberal! ¡Viva el glorioso partido liberal!, mientras otros quemaban pólvora para motivar a las masas.

Los candidatos eran políticos expertos en la arenga y la retórica, era la época de los grandes oradores: Darío Echandía; Gilberto Alzate Avendaño; Jorge Eliécer Gaitán con sus vehementes discursos que se escuchaban con fervor por las emisoras de Neiva; Luis Carlos Galán Sarmiento que visitó a Campoalegre enarbolando las banderas del Nuevo Liberalismo, entre otros.

En ese tipo de campañas, la ideología sobreponía todo. Eran los tiempos de las revoluciones sociales y de las grandes movilizaciones populares, donde predominaba el caudillismo y los líderes populistas.

En esa época, las familias y amigos copartidarios, se reunían a escuchar por las emisoras Radio Colosal, Radio Neiva y Ondas del Huila, los resultados de los escrutinios de congresistas y presidente de la república, no había asesores ni analistas políticos como ahora.

A partir de los cambios en las estructuras políticas en la década de los ochenta con la elección popular de alcaldes y posteriormente de gobernadores, se generó una nueva forma de hacer política, aunque en las en las campañas se usaba muy poca tecnología o era muy rudimentaria, limitándose, muchas veces, a los altavoces, aparatos de sonido para el perifoneo que se hacía en vehículos que recorrían todas las calles del pueblo; la publicidad se hacía en la radio y los postes del alumbrado público; los muros eran empapelados con carteles de la imagen de los candidatos y sus partidos, sin embargo, las campañas electorales por el carácter competitivo, cobraron una mayor importancia y fueron determinantes para el acceso y conservación del poder público. Era la época de Aldemar Quesada Losada que, en 1988 es elegido el primer alcalde por voto popular, después vinieron a ocupar dicho cargo Álvaro Pérez Castro en 1992, Hernando Gutiérrez Pastrana en 1995, Aurelio Navarro Cuellar en 1998, Luis Antonio Motta Falla en 2001 y Antonio Gutiérrez en 2004; en esas campañas no existía el predominio mediático a través de las redes sociales y tampoco existían las encuestas.

Posteriormente, en las campañas de Luis Alberto Polanía, Neyla Rojas Triviño y Aldemar Gutiérrez Muñoz, proliferan los falsos perfiles en las redes sociales para insultar, irrespetar, lapidar y criminalizar a los candidatos. La información y las redes sociales, convirtieron la política en un verdadero espectáculo.

Hoy día, las campañas electorales son verdaderas disputas entre grupos, candidatos y partidos por ocupar los espacios de representación pública. En el proceso de proselitismo, comunicación y movilización electoral tanto los partidos como los candidatos utilizan más y mejor la tecnología. Hoy se maneja el diseño de imagen –a veces fingida y de bonita dentadura- y dispositivos electrónicos para levantar encuestas, bases de datos, Facebook, wifi, páginas de internet, videos interactivos, cámaras, imágenes digitales, redes satelitales y telefonía móvil, entre otros.

Creo indiscutible agregar la afirmación de Ricardo Silva publicada el pasado 2 de septiembre de 2017 en su columna de opinión del periódico El Espectador: “Hoy no hay partidos, hay grupos de Facebook”.

Hoy día, no hay campañas de propuestas y compromisos, siguen siendo promesas y sólo promesas, las de Campoalegre como las de muchos municipios de este país. ¡Hasta pronto!

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