Opinión De Mario Parra “Calles de Campoalegre, una vergüenza” – Sin duda alguna, es una vergüenza que la mayor parte de la malla vial del municipio de Campoalegre se encuentre deteriorada, llena de huecos, baches y resaltos que pueden incluso incrementar los índices de accidentes de tránsito, ya que los conductores de carros y motocicletas, aparte del daño material que pueden sufrir sus vehículos por esquivar los huecos, están expuestos a padecer lesiones físicas de consideración o en el peor de los casos, la muerte.
Se calcula que el 70% de las calles del municipio se encuentran en mal estado, ni siquiera la carrera novena, conocida como Calle Real, se salva de los huecos. Lo mismo ocurre en la calle 18 desde el Parque Los Fundadores hasta el cementerio; en la vía al barrio Gaitán y en la carrera séptima entre calles 18 a 23 y ni que hablar de las vías de los barrios periféricos.
En todos los barrios hay calles despatadas, especialmente en aquellos considerados más antiguos como Panamá, La Caraguaja, la Clementina, Gaitán y Luciano Perdomo. También hay calles destapadas y llenas de huecos en los barrios San Isidro, Alfonso López, Vivienda Obrera, Nuevo Horizonte, Rodrigo Lara, San Carlos, Villa Clarita, Doce de Octubre, Divino Niño, Los Molinos, Sincelejo, El Jardín, Eduardo Santos y José Hilario López. Hago aquí un alto para no mencionarlos a todos.
Da tristeza que en pleno centro de Campoalegre las vías estén llenas de huecos y las autoridades locales no le hayan parado bolas a este asunto tan vital para la movilidad y no me refiero sólo a la presente administración, sino también a las últimas que descuidaron el mantenimiento de las vías urbanas.
Definitivamente, este un problema social que tiene preocupada a toda la comunidad campoalegruna, ya que los huecos de algunas calles los están llenando con tierra amarilla sin que exista un verdadero tratamiento que perdure. Esos reparcheos a medias no sirven para nada porque al poco tiempo vuelve el deterioro y las calles siguen iguales o peores.
Igualmente, ni que hablar de los caminos de herradura que hay que transitar para llegar a determinadas veredas de este municipio. No es justo que ni siquiera las vías terciarias se encuentren en buen estado cuando Campoalegre es un municipio cuya economía gira alrededor del sector agropecuario.
Recientemente, tuve la oportunidad de visitar nuevamente la Hacienda Potosí y debo decirles que la carretera que conduce a este sitio es una verdadera trocha, habilitada sólo para el paso de animales y no para vehículos automotores.
A lo anterior se suma la falta de iluminación, la inseguridad y la estética que le daban a Campoalegre belleza, armonía y tranquilidad y que hacían de este vividero un lugar agradable. La actual administración debe aunar esfuerzos para que lo que resta de este período, gestione e invierta con urgencia los recursos económicos que inicialmente se requieren para el mantenimiento y conservación de las calles, vías terciarias y demás elementos del mobiliario urbano que le den su propio distintivo. ¡Hasta pronto!