Opinión De Mario Benedicto Parra: El síndrome del Lamborghini – Jenny Ambuila hija de un empleado aduanero de la DIAN que está envuelto en una red de corrupción-, disfrutaba de una vida de lujos y opulencia. Presumía de lo conseguido por la vía fácil y sin esfuerzo alguno. Se sostenía en La Florida a costa de su padre, el servidor público que robaba el dinero del Estado favoreciendo la corrupción y el contrabando.
Jenny, es sólo una muestra de la pérdida de la honestidad en nuestros jóvenes, de la mediocridad rampante de aquellas personas que buscan enriquecerse rápidamente sin hacer el más mínimo esfuerzo para logarlo. Los jóvenes aprenden hoy fácilmente que hay formas de conseguir dineros fáciles, sin escrúpulos, sin descubrir el placer del trabajo.
Muchas historias de la literatura universal, reales unas y otras en forma de fábulas y de cuentos, tratan de explicarnos que el trabajo constante es una forma de asegurar el futuro y de no pasar necesidades en los tiempos difíciles o de carestía.
Una de las fábulas del escritor francés Jean La Fontaine, titulada “La Cigarra y la hormiga”, nos cuenta que la Hormiga trabajaba con esfuerzo durante casi todo el año y que cuando llegaba el invierno tenía provisiones que le permitían vivir felizmente. Mientras la perezosa Cigarra, que se dedicaba a cantar en los meses de labor, se encontraba en la miseria cuando llegaba la época de necesidad o de vacas flacas.
Hoy, probablemente, la fábula de La Fontaine tendría una versión diferente: Mas o menos, de esta clase: Había una vez una Hormiga y una Cigarra que eran muy amigas. Durante todo el año la Hormiga trabajó sin parar, almacenando para el invierno. No aprovechó el sol ni la playa, ni disfrutó tomando cerveza con sus amigas, ni comprando lo que se le antojara.
Mientras la Cigarra anduvo cantado con los amigos en los bares y discotecas de las principales ciudades europeas y del mundo. Llevaba una vida de opulencia, lujosa ropa y accesorios. Cantó y bailó todo el año, incluso en invierno. Tomó el sol y el paseo con la brisa de la tarde en las playas más famosas del mundo y disfrutó muchísimo sin preocuparse de los malos tiempos, pues su padre, el funcionario de la DIAN, le giraba enormes cantidades de dinero y no precisamente del salario que devengaba.
Pasaron unos días, llegó el inverno y empezó el frío cruel. La hormiga, exhausta de tanto trabajar se metió en casa. Alguien llamó a su puerta y cuando abrió se llevó una sorpresa al ver a su amiga la Cigarra al volante de un Lamborghini rojo, vistiendo un lujoso abrigo de pieles y adornada de un collar de brillantes diamantes. La Cigarra le dijo con tono eufórico:
– Hola amiguis. Voy a pasar el invierno en París. ¿Podrías cuidar de mi mansión?
La hormiga respondió:
– Claro, que sí. Pero, ¿de dónde conseguiste el dinero para ir a París, para comprar un Lamborghini último modelo, un abrigo tan caro y un collar tan precioso?
Y la Cigarra le contestó con desenvoltura:
– Yo me encontraba viviendo en Buenaventura y mi papi me envió a estudiar a la Universidad de Harvard, me compró el auto, el abrigo, el collar y me envía dinero para comprar un montón de cosas más. Soy millonaria. A propósito, ¿necesitas algo de la capital francesa?
– Sí, dijo la hormiga. Si te encuentras a La Fontaine pídele un consejito que concuerde con lo ético y correcto.
– No entiendo amiga a qué se refiere.
– Llevas una vida de lujos que no coincide con el salario de tu padre y tú no trabajas.
– Ya deja la envidia, ¿OK?
Las cosas no siempre son como la Cigarra que canta. No siempre se encuentra la felicidad con el dinero fácil porque ahora está enredada con la Fiscalía junto con su padre y su madre que están en la cárcel.
Cada quien debe ir elaborando un proyecto de vida, construyendo una escala de valores, sin poner como única meta la consecución del éxito material. Con trabajo y honestidad, con la fidelidad a uno mismo y sin corrupción, se deben esforzar las personas, sólo así se consigue el triunfo, el triunfo de la vida, el triunfo de la felicidad.
Así es como debe entenderse La cigarra y la hormiga, una fábula clásica para niños escrita por La Fontaine, que haba del valor del esfuerzo y el trabajo. En ella los niños, jóvenes y adultos encontrarán valiosas lecciones sobre la honestidad y el esfuerzo.
El “Síndrome del Lamborghini, como lo llama el Procurador General Fernando Carrillo, porque a su juicio, se están generando nuevos espacios narcoculturales, nuevos espacios de la cultura del facilismo, característicos de una grave enfermedad. ¡Hasta pronto!