Opinión De Mario Benedicto Parra: Kinmerly, sus gritos de dolor no fueron oídos – La violencia fatídica hacia las mujeres es el pan de cada día. Según el Instituto de Medicina Legal, en los últimos 5 años más de 6 mil mujeres han sido asesinadas. Dichos homicidios en su mayoría están relacionados con la violencia intrafamiliar, la violencia en la pareja y la violencia sexual.
El feminicidio no es cualquier asesinato de mujeres. Se trata de asesinatos violentos de mujeres cometidos por la misoginia, la discriminación y el odio hacia este género, donde familiares -sobre todo parejas y exparejas- o desconocidos realizan actos de extrema brutalidad sobre los cuerpos de las víctimas.
Creer que esto se arregla con penas perpetuas o pena de muerte, no es el camino. El legislador mediante Ley 1761 de 2015, tipificó el feminicidio como un delito específico y autónomo que agrava el homicidio, estableciendo que el agresor incurrirá en condena de prisión que oscila entre 20 y 41 años. Asimismo, si se presentan circunstancias de agravación, la condena será hasta de 50 años de prisión. Cabe entonces preguntarse para qué penas de cadena perpetua si prácticamente ya existe. La persona que es juzgada bajo la Ley de Feminicidio, no puede realizar acuerdos con la justicia, las penas incluidas en el Código Penal aumentaron en el doble lo que significa que puede enfrentar penas bastante severas.
A mi juicio, todavía hace mucha falta realizar un trabajo con los hombres que ejercen violencia, promover el respeto por la mujer desde la infancia, en el hogar, en el colegio, en el trabajo, en todas partes y en todos los ámbitos para empezar a cambiar esos estereotipos o ejemplos culturales en los que han aprendido a ser meros machos; machos que solo humillan a las mujeres; machos que subyugan; machos que consideran normal el dominio, la opresión y la explotación de las mujeres. Cuando un niño o un adolescente observa y presencia la agresión, puede tomar la violencia como ejemplo para solucionar los problemas en su entorno familiar o social.
El atroz feminicidio de Kinmerly García Delgado (Q.E.P.D) ocurrido en días pasados, obliga a que nos preguntemos: ¿Qué acciones de prevención se desarrollan en Campoalegre en el tema del feminicidio?
Habrá que empezar por realizar jornadas de sensibilización e información para que las mujeres reconozcan sus derechos y encuentren herramientas para la garantía de los mismos. Se requerirá de personas que lideren procesos contra la violencia en los colegios, hospitales y espacios locales donde las mujeres se acerquen en busca de información y ayuda. Los candidatos a la alcaldía deben aprovechar las circunstancias de esta problemática para formular acciones concretas en el tema del feminicidio de ámbito local.
Mujer campoalegruna, si usted cree que puede estar en riesgo de un feminicidio pida ayuda, acuda a las autoridades: Fiscalía, Policía, Personería, Comisaría de Familia o Inspección de Policía. Denuncie para que la vida no se le convierta en un infierno como le sucedió a Kinmerly, pues sus gritos de dolor no fueron oídos, por el miedo, el temor, el volumen del sonido. ¡Hasta pronto!