Opinión De Mario Benedicto Parra: No aprendemos – Según el Instituto Nacional de Salud se registraron 1.282 quemados por pólvora en temporada navideña. Bogotá y Antioquia con el mayor número.
En tiempo de antaño, cuando no se tomaba conciencia del daño causado, era normal echar pólvora en diciembre y que sonara bien duro, pero, pienso que ya no estamos para eso. El que no le gusta la pólvora no tiene por qué vivir esta tragedia de estremecerse con el ruido de otros.
Los animales, cuando hay tormenta, no entienden que es la naturaleza embravecida, menos van a entender cuando explotan los voladores, que es la gente, quemando el dinero.No sé si es que no han visto a los animales correr desubicados, caer al piso temblando, llorar con los ojos desorbitados. Por qué causarle a un ser sintiente una sensación tan pavorosa. Por darle gusto a los ojos, a los oídos, dirán algunos. Les puedo asegurar que los oídos no lo disfrutan, que prefieren oír cantar los pajaritos, y al otro día no los oyen, porque las aves se van, abandonan sus nidos y no regresan a su árbol, porque tampoco entienden, y no lo vuelven a considerar un lugar seguro. Muchas se mueren ahí mismo de un infarto, y como casi siempre es de noche, cuando ellas descansan, apenas retumba la primera explosión, se acaba su mundo. Los gatos y losperros se esconden por días, bien lejos, y a veces no encuentran el camino de regreso, o no quieren regresar.
Cabe preguntarse cómo hay papás que exponen a sus hijos a quemarse, adultos que todavía creen que no les va a pasar nada manipulando material explosivo. Además, esa clase de sonido no es bueno para el corazón ni para el alma. Eso no es música para los oídos de nadie, son ruidos dañinos.
No se puede someter a nadie al gusto de otros, y mucho menos, si afecta tanto la vida y la tranquilidad. Yo, por ejemplo, sufro al igual que mis mascotas al ver como quedan asustadas, atemorizadas, temblando, enfermas, disminuidas, desubicadas. Se necesita no tener corazón para echar pólvora explosiva a estas alturas de la vida.
Coda 1: La ultraderecha le miente todos los días al pueblo colombiano para denigrar del presidente Petro, lo que pasa con el incremento en los peajes no tiene que ver siquiera con este gobierno, sino con los gobiernos anteriores cuando entregaron las concesiones y dejaron amarrados los incrementos más allá del IPC en contratos firmados en los gobiernos de Uribe, Santos y Duque. En Colombia hay 180 peajes de los cuales 130 son por concesión, es decir, están en manos de los privados, banqueros y amigos de la extrema derecha. Sarmiento Angulo, es prácticamente el dueño de las carreteras en Colombia y le echan la culpa a Petro, ellos mismos son el problema y ahora se venden como la solución, ¡cínicos!
Coda 2: Entre cielo y tierra no hay nada oculto y entre la seguridad democrática y La Escombrera, yace la verdad que persigue a Uribe Vélez y el Centro Democrático. “Yo di la orden de entrar a la comuna 13”, es la confesión del “Hitlercito criollo” acorralado por la voz de la conciencia. ¡Cuánto dolor han sufrido las víctimas de inocentes desaparecidos que nada tuvieron que ver con esa problemática! Mi solidaridad y respeto por las víctimas del horror de La Escombrera perpetrado por el Estado en el gobierno de Uribe Vélez, quien omitió decir que la Operación Orión fue respaldada por los paramilitares con la complacencia de su gobierno.
¡Hasta pronto!