Opinión De Mario Benedicto Parra: No tener hijos, decisión respetable.– Es usual escuchar que las parejas, especialmente las uniones jóvenes, no desean tener hijos, porque mantenerlos es muy costoso o no disponen de tiempo, porque es mejor estudiar, viajar y conocer el mundo, porque es un pecado traer más seres humanos a padecer y sufrir en esta vida con tanta desigualdad e injusticia social.
Según cifras del DANE hay un descenso sin precedentes en la tasa de natalidad en Colombia; un descenso que ya completa diez años consecutivos. Colombia, que pasó de un promedio de 1,8 hijos en 2014 a 1,2 en 2024.
Este es un tema que tiene de todo, tanto de largo y de ancho, razones para tener hijos y razones, para no tenerlos y no es el único país en donde esto está sucediendo, desde hace un tiempo es una tendencia global que comenzó en países desarrollados. En China, por ejemplo, hay millones de personas que no tienen hermanos a raíz de la política gubernamental de “un solo hijo” que estuvo vigente hasta el 2015. Es un fenómeno sin precedente que responden a nuevas dinámicas sociales y económicas.
Analistas en el tema dicen que las razones son diversas: inseguridad, altos costos de vida y dificultades económicas. Además, la crianza se ha vuelto más compleja. Hoy más mujeres acceden a la educación y la vida laboral, muchas postergan la maternidad o eligen no tener hijos. Igualmente, hay muchas madres separadas y solteras que asumen cuotas excesivas económicas y domésticas.
Para algunos la caída de la fecundidad puede verse como un factor de progreso, sin embargo, los efectos de esta tendencia podrían generar preocupaciones con el avance del tiempo. Uno de los impactos más evidentes es el envejecimiento de la población, aumentando rápidamente, mientras que la población joven se reduce. Esto podría generar tensiones en el aspecto laboral, en el sistema pensional debido a que sería difícil sostener a los adultos mayores si la cantidad de trabajadores activos disminuye. Igual podría suceder con la sostenibilidad del sistema de salud.
Pero, ante todo, creo indiscutiblemente que no es la procreación el único -ni el más importante- fin del matrimonio. ¿Qué decir, entonces, de las parejas que no pueden o no quieren tener hijos? ¿Es su matrimonio de segunda categoría? ¿Qué problema tienen los que poseen descendencia en ver que otras personas sean felices sin hacer daño a nadie, siguiendo su opción de no tener hijos, estableciendo una unión y disfrutando de la vida?
No tener hijos es una decisión de la esfera individual de las personas y no es de recibo que se pretenda estigmatizar; nadie será acusado por Dios por no haber tenido descendencia.
¡Hasta pronto!