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Opinión De Mario Benedicto Parra: Tirios y Troyanos

Opinión De Mario Benedicto Parra: Tirios y Troyanos – La expresión “tirios y troyanos” se usa comúnmente para referirse a personas o grupos contrarios, en pugna, de manifiesta rivalidad.

¿En Colombia somos tirios o troyanos? Este interrogante hoy nos recuerda la irreconciliable enemistad en política. Pero, ¿por qué esta comparación si Colombia es una sola? He aquí el asunto. Colombia, lamentablemente, no es una sola. Por una parte, somos un conjunto de nacionalidades determinadas por nuestra multiculturalidad originarias en un territorio heterogéneo, que el sistema político republicano los miró siempre de reojo, lejos de verlos como potencialidades para el desarrollo; y por otro, somos un país fraccionado entre una Colombia visible, complaciente al beneficio de la modernidad occidental, básicamente capitalina, y un Colombia invisible, marginal y marginada, víctima del olvido durante décadas por los gobiernos anteriores al actual y de profundas desigualdades como la región del  Catatumbo,  lo cual ha causado la actual polarización política, luego del despertar de este Colombia profundo; después de 200 años de letargo.

La actitud despectiva del presidente del Congreso, magistrados de las altas cortes, gremios empresariales, medios de comunicación tradicionales, entre otros actores, alpresidente de la República, no es una simple actitud aislada y casual, sino francamente intolerante; fiel expresión de esa clase social de los poderes fácticos que ella representa.

No es un caso aislado la oposición ciega e irracional, recargada de odio enfermizo de congresistas contra quien no piensa como ellos, que escupen veneno en cada palabra, con rabia de cancerbero de las puertas del averno; conducta tan contradictoria a la de Petro, que ocupó ese mismo escaño y supo ser generoso aún con el enemigo en pleno debate.

Ni qué decir de los precandidatos Germán Vargas Lleras, David Luna, María Fernanda Cabal, Paloma Valencia, Miguel Uribe y Vicky Dávila que, con tota la fuerza de sus rabietas e impotencia visceral, juran que con ellos volveremos por el buen camino, volveremos a ser la “Suiza” de antes; volveremos a estar en el paraíso de antes.  Con cuya torpeza fascistoide sus partidos y aliados ultraderechistas continuarán su labor obstruccionista y perniciosa a la tarea gubernamental; sin importar dañar las esperanzas de los más pobres de Colombia.

Esta es y será siempre la labor de estos neocolonialistas, que utilizan el cliché de la
democracia para oponerse a los cambios que hoy demanda la Colombia profunda ante el régimen de corrupción, impuesto por ellos, a lo largo de 200 años.

Como consecuencia lógica, he aquí esta polarización política, irreconciliable; en la que no sabemos si somos tirios o somos troyanos; cuya paz solo llegará con el reconocimiento del derecho a la igualdad y la prosperidad de los hombres y mujeres de la Colombia profunda.

¡Hasta pronto!

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