Neiva sigue enfrentando una preocupante ola de vandalismo dirigida contra vehículos del sistema de transporte público colectivo. En lo que va del año, se estima que al menos 30 automotores han sido atacados, siendo los parabrisas los principales blancos de estas agresiones.
Las pérdidas económicas por los daños ascienden a cerca de 80 millones de pesos, según cifras del sistema de transporte Opita. Estos hechos, lejos de ser aislados, han sido descritos como ataques deliberados. Aunque aún no hay pruebas concluyentes, algunas versiones apuntan a posibles actores del transporte informal como responsables.
Sandra Charry, gerente del sistema Opita, expresó su preocupación y señaló que “en varias ocasiones, cuando los responsables han sido capturados, alegan tener problemas de salud mental. Esta situación ha dificultado las sanciones correspondientes. A pesar de los esfuerzos, no se ha podido establecer con certeza si estos ataques son organizados o si los responsables actúan de manera independiente”.
Las comunas 8 y 10 de Neiva han sido los principales focos de estos actos violentos. Además de los daños materiales, ya se han reportado personas heridas, incluyendo a conductores, lo que incrementa la tensión entre los trabajadores del sistema y la ciudadanía.
La comunidad y los transportadores exigen acciones inmediatas por parte de las autoridades para garantizar la seguridad del servicio y proteger tanto a los usuarios como a los trabajadores que dependen del transporte público colectivo.