El hombre que grabó las imágenes del cruento asesinato, hoy hace 26 años, del entonces candidato presidencial Luis Carlos Galán, es un campoalegruno que aún permanece activo en su trabajo de fotografía y video, y aspira algún día a regresar a su natal Campoalegre.
Se trata de Jesús Calderón –‘Chucho’, como se le conoce en los medios de comunicación-, y quien en ese momento trabajaba como camarógrafo de la campaña presidencial de Galán. Estuvo con él esa trágica noche en la plaza central de Soacha, donde ocurrió el magnicidio.
Aún recuerda con cariño sus años de infancia, donde jugaba a la lleva y al trompo. Pero estaba lejos de pensar que él iba a ser uno de los protagonistas principales que vivió para contar lo ocurrido hace 26 años, hechos que cambiaron el rumbo político del país, cuando las balas del narcotráfico asesinaron a Galán, en ese entonces virtual Presidente de Colombia, porque todas las encuestas lo daban como seguro ganador.
Por eso, al recordar a su natal Campoalegre, confiesa que este es “su departamento y su ciudad, donde nace, donde crece uno nunca lo olvida, mis recuerdos están ahí”.
Pero, de inmediato, sus recuerdos vuelven a Galán. “Me decía ‘quiero ser Presidente de Colombia, ‘Chucho’, pero quiero que haya una reelección de 6 años para que el jefe del Estado que haya sido electo una vez, le den una segunda oportunidad si lo ha hecho bien, porque en cuatro años uno no hace nada”, relata Calderón.
Recuerda que era tan cercano a Galán, que el candidato “prefería dejar escoltas por subirlo a las caravanas. “No me dejaba para ningún lado, cuando yo de pronto me quedaba en un carro y él se iba en avioneta, y yo no había llegado, él esperaba a que yo llegara”, indicó.
El día de los hechos
‘Chucho’ Calderón comentó que cuando Luis Carlos Galán se bajó en Soacha le dieron un carro blindado que nunca había tenido, y hasta un chaleco. “Yo lo veo más gordo y le digo ‘uy, jefe, qué le pasó que está tan gordo’, y me dice ‘no ‘Chucho’, me dieron un chaleco antibalas y esto estorba mucho, lo hace sudar’”.
Por primera vez en su trabajo no le hizo caso porque Luis Carlos Galán le dijo “vete a la tarima y me esperas ahí”, pero lo que hizo él fue irse detrás del carro haciéndole tomas a la gente. “La última palabra fue cuando lo bajaron de la tarima que me dice ‘llévenme a un hospital, no me dejen morir’”.
Dijo que él por costumbre grababa la cara de los escoltas que no le gustaban. “Yo lo grababa y lo dejaba en el registro”, comentó. Pero recuerda que llegó muy temprano a Soacha, como a las 6:30 p.m.
“Yo me paré en la tarima, y dije que esa tarima no porque era muy alta, muy peligrosa. Había dos tarimas, una de cemento y un andamio, y yo dije que no lo hicieran allí, y el concejal que murió, que fue el que invitó al doctor Galán, dijo que no, que ese era mejor”, dijo.
Manifestó que otra de las cosas sospechosas que vio fue lo que tenía que ver con los voladores y en esa época estaban prohibidos en campaña. “Ese día había muchos voladores antes de que él llegara, y los señores que lo asesinaron hicieron eso para distraer”, rememoró.
Tuvo que irse
A los pocos días de sucedidos los hechos, se exilió en Neiva debido a las amenazas.
“Después de que se grabaron las imágenes, hubo unas llamadas a la casa, diciéndome ‘sapo, se va a morir, sabemos donde estudian sus hijos’. Eso me asustó y me fui a Neiva a la finca de mi cuñado Ramiro Andrade, pero allí me sacaron los zancudos y tuve que regresar”.
Con los Galán
Jesús Calderón, quien no se cansa de laborar, trabaja con los hermanos Galán en el Congreso.
“Yo les ayudo en lo que tiene que ver con las imágenes, fotografías para los portales, y lo que ellos me digan yo lo hago. Los conocí muy pequeños y ahora son senadores y mis jefes, son muy queridos”, subrayó.
En medio de su historia, piensa en regresar a Campoalegre. “Yo digo que aspiro a que me llevaran de nuevo allá, que es lo que aspiro, porque mi señora también es de Campoalegre y queremos terminar en esta zona”, concluye.
Escrito por Carlos J. Murcia
