Debo dar las gracias al director de este reconocido periòdico virtual “Campoalegre Noticias”, por permitirme exponer y argumentar mi pensamiento a travès de este gènero periodìstico de opiniòn.
Es importante dejar en claro que el contenido de las columnas de opiniòn es responsabilidad exclusiva de quienes las escribimos y no del medio de comunicaciòn que amablemente nos concede este espacio para ejercer el derecho de la libertad de expresiòn, obviamente, dentro de los lìmites del respeto de la dignidad humana.
La funciòn de una columna de opiniòn, es precisamente eso: dar una opiniòn sobre un tema determinado de manera independiente para hacer pensar a la gente, sin que ello implique informar, y menos tratar de imponer y convencer a los lectores de nuestras posturas ideològicas, polìticas, econòmicas o religiosas. El columnista no debe ser la voz institucional de nadie, sòlo debe procurar por escribir contenidos ùtiles, constructivos o positivos para ser leìdos por los lectores que buscan mejorar su vida, su regiòn y su paìs.
Las columnas de opiniòn no son para darle garrote “injustamente” a la administraciòn o al alcalde o gobernador de turno; no son para dejar tìtere sin cabeza al estilo maquieavèlico ni caligulesco abusando de la libertad de expresiòn, como algunos equivocadamente piensan, sino para expresar en voz alta los problemas de la comunidad en general y, especialmente, para denunciar los infames hechos de corrupciòn y de inconformidad que desgraciadamente se presentan a diario a lo largo y ancho del territorio patrio. Quien escribe una columna de opiniòn, lo hace con el fin de decir o contar lo que sucede o sucederà, induciendo a los demàs a reflexionar, a tomar decisiones o a lo mejor, a tomar cierta direcciòn conceptual.
No es fàcil opinar en Colombia, nunca ha sido fàcil y nunca lo serà. Es una verdadera làstima un paìs donde no se pueda opinar libremente; para no ir lejos, dos noticias hemos conocido recientemente relacionadas con la libertad de expresiòn: el asesinato de la periodista del municipio de Pitalito hace dos meses, Flor Alba Nuñez Vargas (Q.E.P.D.) y la captura del responsable del crimen del periodista Orlando Sierra, quien fuera columnista del periòdico La Patria de Manizales; ambos asesinados por opinar y denunciar.
Hoy, Campoalegre Noticias, cuenta con un considerable nùmero de lectores que merecen opiniones que referiràn fundamentalmente sobre temas de cultura ciudadana –asunto importante para nuestro municipio-, cultura polìtica, ciencia polìtica, comunicaciòn, periodismo, medio ambiente, posconflicto; temas jurìdicos y sociales de interès para el pùblico general. De igual modo, temas relacionados con la defensa de nuestro idioma de los errores que comùnmente cometemos al expresarnos, con comentarios siempre llenos de humor.
En resumen, còmo no opinar y crear conciencia de la corrupciòn que existe en Colombia; còmo no opinar del alto ìndice de inmoralidad pùblica; còmo no opinar del desempleo y la pobreza, de la pèsima calidad de vida de nuestros campesinos, de la mala calidad de salud en Colombia; còmo no opinar del proceso de paz, del posconflicto y còmo no opinar de las cosas buenas tambièn.
No le temamos a la libertad de expresiòn, pues la supervivencia de la democracia, depende, en gran parte, de nuestro deber de confrontarnos con la opiniòn.
Finalmente, quiero dejarles esta reflexiòn: “A Campoalegre Noticias no lo hacen sus redactores sino el nùmero de lectores”. Hasta pronto.
Por MARIO PARRA MOSQUERA
