Grandes hombres y mujeres han sido asesinados, ejecutados, torturados, despreciados y encarcelados por expresar sus ideas, convicciones, ideologìas y filosofìas.
Sòcrates fue condenado a prisiòn y obligado a beber cicuta, por no reconocer a los dioses que era obligatorio respetar en Atenas y por hacer declaraciones subversivas. Diògenes de Sinope, filòsofo griego, fue encarcelado por oponerse a las injusticias de Alejandro Magno. Cayo Julio Cèsar, fue asesinado por sus ideas de transformar la falsa “democracia” romana.
A Jesùs de Nazaret se le acusò y juzgò por su propio pueblo por transmitir un mensaje de paz, amor y fraternidad para con todos, lo que molestò a los cultos y a los “doctores de la ley”. Jesùs desafiò las reglas que aplicaba el Sanedrìn y por lo tanto las del Imperio Romano y por eso fue crucificado.
Hypatìa de Alejandrìa, filosofa egipcia que luchò por las diferencias entre los cristianos fue golpeada, lapidada y despuès descuartizada. Otro de los grades condenados por sus ideas y su enfrentamiento con la Iglesia fue el filòsofo italiano Giordano Bruno, acusado de herejìa por poner en duda la composiciòn cosmològica aristotèlica dominante en su època. Fue quemado vivo en Roma en el año 1600.
Muchos cientìficos fueron perseguidos, condenados, excomulgados o asesinados por su enfrentamiento y oposiciòn de ideas como Miguel Servet, Galileo Galilei, Nicolàs Copèrnico, Charles Darwin, Leonardo da Vinci, Pablo Toscanelli, Juan de la Cruz, Teresa de Jesùs y muchos màs, todos ellos por defender teorìas como el heliocentrismo, la redondez de la tierra, la evoluciòn de las especies o expresar su fe de manera diferente, entre otras razones.
Màs cercanos a nuestros dìas y por ideas reivindicatorias, defensores de los derechos humanos y la libertad de expresiòn, estàn Martin Luther King, asesinado por violar el orden impuesto al defender a sus compañeros de raza negra e incitarlos a no respetar leyes discriminatorias; Gandhi, se opuso a las diversas leyes que imponìan injusticias al pueblo hindù; Nelson Mandela, estuvo muchos años condenado y preso por defender los derechos de los negros contra el apartheid racista sudafricano; Emiliano Zapata, ìcono de la revoluciòn mexicana que luchò fuertemente por los derechos agrarios de los pobladores de Morelos, fue asesinado para deterner el movimiento agrario.
No hay que olvidar el gran nùmero de mujeres injustamente juzgadas, condenadas y ejecutadas simplemente por pensar diferente: Juana de Arco, Policarpa Salavarrieta, Indira Ghandi, etc.
En Colombia encontramos polìticos, sindicalistas, religiosos y periodistas asesinados por sus ideas: Rafael Uribe Uribe, Jorge Eliecer Gaitàn, Luis Carlos Galàn Sarmiento, Jaime Pardo Leal, Bernardo Jaramillo Ossa, Àlvaro Gòmez Hurtado y muchìsimos màs.
En Venezuela està preso Leopoldo Lòpez, condenado por una conducta que no encuadra en el Còdigo Penal venezolano, lo que es claramente inconstitucional.
El artìculo IV de la Declaraciòn Americana de los Derechos del Hombre establece que “toda persona tiene derecho a la libertad de expresiòn y de difusiòn del pensamiento por cualquier medio”. Similar contenido tiene el artìculo 18 de la Declaraciòn Universal de los Derechos Humanos y el artìculo 13 del Pacto de San Josè de Costa Rica, entre otras normas, todas de rango constitucional de acuerdo a lo previsto por el artìculo 20 de la Constituciòn Polìtica de Colombia.
Todos estos personajes y muchos otros, dieron su vida o su libertad por expresar sus creencias, ideales, convicciones y opiniones. La libertad de expresiòn no debe convertirnos en enemigos y menos, cuando se trata de defender ideas como la paz que necesita Colombia que beneficia y ayudarà a mejorar la calidad de vida de los colombianos. Mejor voy dejando aquì, no sea que alguien denuncie esta nota por hacer apologìa del crimen. ¡Hasta pronto!
Por: Mario Parra