Aumentan deserciones de las Farc en el Huila

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Las Farc se debilita en número de hombres, así lo evidencian las más recientes entregas voluntarias ante tropas del Batallón de Artillería No. 9 ‘Tenerife’ de la Novena Brigada, se trata de nueve integrantes de la organización armada ilegal, entre ellos el cabecilla de la primera compañía ‘Sonia Pilosa’ de la Columna Móvil ‘Teófilo Forero Castro’.

Las operaciones permanentes, sumado a las labores de inteligencia y de acción integral han llevado a que éstos integrantes con hasta 19 años en las filas de la organización armada al margen de la ley, hayan optado por la deserción a través del apoyo que en tierra ‘opita’, brindan los soldados del Ejército Nacional.

Entregas voluntarias como la de alias ‘Julián’, representan un significativo golpe para una de las estructuras más violentos en el Huila; el hombre de 35 años de edad, 17 de ellos en las filas de las Farc, se ganó la confianza de los cabecillas de la columna móvil ‘Teófilo Forero Castro’, logrando ser designado como primero al mando la compañía ‘Sonia Pilosa’.

Entre su prontuario delictivo se registra la participación en el 2010 de la acción terrorista en la que fue secuestrado el concejal Armando Acuña Molina, asesinados dos guardas de seguridad y un soldado; hechos registrados en el municipio de Garzón, centro del Huila.

IMG_3147‘Julián’ tenía bajo su mando un importante número de integrantes de la Red de Apoyo al Terrorismo, manejaba gruesas sumas de dinero productivo de actividades extorsivas; de ahí que había recibido órdenes de realizar atentados contra la infraestructura productiva, retenes ilegales, extorsiones y secuestros con el objetivo de fortalecer las finanzas de las Farc.

Junto al cabecilla se entregó su compañera sentimental, alias ‘Edna’, radista de la compañía; la mujer de 20 años de edad, fue reclutada cuando tan sólo tenía nueve años. Tenía acceso directo a las informaciones de reserva de la estructura, siendo la encargada de trasladarse a los cascos urbanos para ganarse la confianza de la población civil.

Durante su permanencia en la organización realizó cursos en explosivos, comunicaciones y enfermería, siendo además la encargada de atender a los terroristas heridos en combate. El Frente 17 ‘Rigoberto Losada’ también ha visto disminuida su capacidad en número de hombres; cuatro guerrilleros de confianza de alias ‘Rumba’, máximo cabecilla de la estructura armada ilegal, huyeron en busca de un mejor futuro.

Alias ‘Jasbleidy’, radista; ‘Elkin’, caletero; ‘Duván o Suave’, cabecilla de escuadra y ‘Juancho’, tenían como zona de injerencia las veredas Río Blanco, La Libertad, Las Perlas, Laureles, Venadito, Darién, La Profunda, Patia, Hotel, El Pino, Cerro Negro, Yucales, El Cañón y Bejucal en Baraya; San Andrés, La Esperanza, el Libano, Bolivia, Caribio, El Cedral, Río Negro de Tello; Cedral, El Tabor, Ahuyamales, Vegalarga, San Antonio, Las Pavas y Palacios de Neiva.

Entre las acciones delictivas desarrolladas por los guerrilleros, estaba la de dirigir el taller para la fabricación de explosivos con una meta de 420 minas antipersonal semanales, hostigamientos, emboscadas e inteligencia delictiva.

Los siguientes en tomar la decisión fueron integrantes de la ‘Joselo Losada’; alias ‘Andrea’, Guachapia’, y ‘Junior’ un menor de 16 años, aprovecharon un descuido de los cabecillas para huir y presentarse ante los soldados a quienes relataron sus historias en las filas de la organización armada al margen de la ley.

Los sujetos quienes integraban la Red de Apoyo al Terrorismo, tenían la misión de obtener información de potenciales víctimas de secuestro y extorsión, instalar artefactos explosivos para frenar el avance de las tropas y transportar material de intendencia hacia las zonas campamentarias.