Esmeralda Marín Hernández no se suicidó, la asesinaron, ese fue el resultado que arrojó la necropsia realizada por Medicina Legal al cuerpo de la mujer, que presentaba golpes en su rostro, marcas al parecer por asfixia mecánica.
La mujer había sido hallada sin vida al interior de su apartamento en el barrio Gualanday de Neiva, por su pareja sentimental un uniformado de la Policía Metropolita, con quien al parecer ella había discutido la noche anterior al hecho o así lo se lo dijo el patrullero a los funcionarios del CTI de la Fiscalía que realizaron el levantamiento del cuerpo.
Marín Hernández fue hallada arrodillada sobre su cama, con sus manos esposadas (con el utensilio que la Policía le designo a su compañero sentimental), además tenía una delgada cuerda atada a su cuello que a la vez estaba amarrada a una delgada barra de cortina. La mujer se encontraba muy bien vestida como siempre lo hacía, tenía su cabello arreglado, sus tacones, accesorios, como si hubiese planeado salir esa noche.
Sin embargo, el cuerpo fue hallado por su compañero sentimental, quien manifestó que, tras la discusión, él se fue del apartamento y cuando regresó, encontró la puerta con seguro, por lo que tuvo que entrar por una venta, en un cuarto piso, versión que fue puesta en tela de juicio por Víctor Ninco Hernández quien señaló que en el apartamento las ventanas tienen rejas y no había opción de que el policía entrará por ella, aún más en un cuarto piso.