ESPECIAL DIA DE LA MUJER: SIN ELLAS NO HAY PARAISO

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No hay que perder de vista el verdadero sentido de lo que representa el 08 de marzo, día establecido para hacer el reconocimiento a esas valerosas mujeres quienes protagonizaron los orígenes de la lucha mundial por los derechos femeninos, fecha en que ocurrió un incendio en una fábrica textil de Nueva York en 1857, donde murieron quemadas las obreras que hacían una huelga. Ellas sólo reclamaban mejores condiciones laborales, un trato más humano con derecho al descanso y un salario justo. En respuesta a sus peticiones, los propietarios de la fábrica provocaron el incendio que las consumió allí, dentro.

De esta manera, el Día Internacional de la Mujer surge para reivindicar la lucha de la cual ha sido protagonista la mujer. Para reivindicar el derecho al sufragio (Elegir y ser elegida), para defender los derechos laborales de las trabajadoras y manifestarse en contra de la guerra.

Así, queda demostrado a todas las naciones el aporte que a lo largo de la historia han desarrollado las mujeres, en su lucha por mantener su identidad como ser activo en la construcción de las sociedades.

¿Pero de dónde les viene ese afán desaforado por ser protagonistas del cambio? La influencia de las mujeres en la historia de la humanidad ha sido determinante. Muchos imperios se han construido en su honor y otros tantos han sucumbido en el intento por mantener sus excentricidades. Es su condición fundacional la que da sentido a nuestros sueños y en sus pechos de levadura se amasa el pan de la humanidad. En consecuencia, el hombre, como los dioses, desea morir reclinados en ellos. Cómo no cantarles si de su vientre se avivan las mejores notas de inspiración que dan continuidad a nuestro existir.

Ellas poseen la segunda visión que les permite otear nuevos horizontes como lo advierte Benedetti: “ustedes cuando aman exigen bienestar, una cama de cedro y un colchón especial; nosotros cuando amamos es fácil de arreglar, con sábanas, ¡qué bueno!, sin sábanas, da igual… y esta condición es la que transforma el ambiente llenándolo de luz y color, de alma y vida, de fe y esperanza. El ambiente entonces sucumbe a sus encantos y el mujeres intelignetesperfume de su piel en sutiles aleteos hace cautivos los cuerpos de aquellos que merodean en el sigilo de tu privacidad. Así, la casa tendrá jardines, cuadros, pájaros, fotos, luz y color, sin importar siquiera que a diario te encuentres con un ornato diferente y su desespero aumente al no poder encontrar las cosas que habitualmente tenías a la mano.

Mujer, hamaca donde descansamos el duro fardo de nuestras preocupaciones, amiga y consejera, gracias por mantener su paso en cadente consonancia con nuestra lucha. Gracias por robar parte de nuestro aire y nuestro calor; porque llegas en lo solitario de las noches a avivar el fuego del amor y en un abrasador beso velas el sueño de nuestra frágil humanidad.

Sé de tus luchas, de tus noches de desvelo y todo por querer sembrar flores en los acantilados para que todo aquél que quiera avizorar el puerto de tu cuerpo pueda entender que en ti anidan mariposas oceánicas en donde tienen futuro los sueños de los marineros y porque has aprendido a aceptar las espinas de las rosas cuando las olas del amor no correspondido hacen tu corazón naufragar.

Mujer, sigue dichosa haciendo alarde de tu existencia. Mantén firmes tus ideales y no permitas que tu cuerpo, templo en donde se recrea la magnificencia del Creador, sea profanado por la insensatez y el acoso de aquellos que buscan poseerte y exhibirte como un trofeo de caza para hacer alarde a la fanfarronería que les caracteriza. La ternura, el amor, la sinceridad, la tenacidad y la amistad entre otros, son joyas, ideales e ingredientes que no han de faltar en tu cocina para preparar una sopa de pollo para el alma; con ellos no conseguirás plata y al contrario, en una sociedad matizada por el egoísmo, sólo te traerán problemas; pero no te desanimes. Consérvalos para mantener vivo el espíritu y los sueños de la humanidad. Dios bendiga siempre tu causa.

Un día no es suficiente para adornar de flores el jardín del cual las hemos expulsado. Porque en suma, la actitud de los hombres es el aroma que ha perfumado el alma de una mujer. Las acusamos de lo que son sin ver que somos la cusa de lo mismo que acusamos. Es preciso parafrasear a Gioconda Belli cuando nos dice que ellas reclaman las flores de aquel que no se alegró porque nació mujer y quería varón; reclama flores de aquel que se metió en su cama una noche y tapó su boca mientras la violaba; ellas quieren flores de aquellos que las condenaron a no asistir a la escuela y la condenaron a ser dependientes del hombre; reclaman flores de aquellos que le ataron los pies y las condenaron en la soledad; reclaman flores de aquel que las golpea y se roba el sustento cada vez que se emborracha; Reclaman flores de aquellos quienes la condenaron a salir a la calle con el rostro cubierto por un velo y les pone un hombre como escolta para que las siga… El día en que aceptemos de verdad que existe un ser de tamaña estatura que sirve de aliciente en nuestra lucha y olvidemos los mitos que por siglo nos mantienen separados, ese día entenderemos cuan afortunados seremos de contar contigo, MUJER.

 

Esp. MAURICIO SALGADO, Marzo de 2014