Síguenos

Especiales

FIESTAS DEL ARROZ: CULTURA VIVA EN CINCUENTA Y SIETE AÑOS DE HISTORIA – Por Mario Parra

 

Mario Benito ParraFIESTAS DEL ARROZ: CULTURA VIVA EN CINCUENTA Y SIETE AÑOS DE HISTORIA – Por Mario Parra


“La memoria es la base de la personalidad individual, así como la tradición lo es de la personalidad colectiva de un prueblo” (Miguel de Unamuno).

Debo empezar diciendo que no existe sociedad sin fiestas y rituales. Posiblemente desde el origen de la humanidad, la fiesta es una expresión gregaria, un acto ritual de cohesión social, de identidad grupal; en otras palabras, la fiesta es un referente básico de identidades  regionales y locales.

Campoalegre celebra su trigésima tercera versión de las Fiestas del Arroz, hoy denominada “Festival Folclórico y Reinado Departamenal del Arroz”. Nuestro municipio rompe la rutina y nos ofrece unos días de alegría, diversión, jolgorio, esparcimiento, convivencia, etc., circunstancias que encierran una buena terapia para que al menos en estos días, podamos ser felices, compartir, contagiar a nuestros semejantes y olvidarnos por un momento de las múltiples noticias que nos llegan diariamente sobre corrupción, catástrofes ambientales, atentados terroristas, homicidios, atracos, hurtos, lesiones personales, paros y crisis políticas que generan cierto asombro general. Las fiestas son, pues, integradoras de la sociedad, borran temporalmente las diferencias sociales, políticas e ideológicas.

Hoy día debemos luchar en defensa de las raíces de nuestro folclor, para que esos valores no se pierdan y sigan teniendo el señorío y el buen nombre. La razón de ser de las festividades del arroz es contribuir al fortalecimiento de nuestras tradiciones y comprender la cultura de la sociedad en que vivimos. La fiesta en sí misma es un rito social que permite marcar un hecho o acontecimiento especial.

Hay voces que intenta censurar la fiesta expresando que su contenido cultural y el sentido de la tradición se han perdido y que se trata de otra celebración más, donde predomina el excesivo consumo de licor y la rumba, pero a pesar de esta diferencia, las Fiestas son parte de nuestro patrimonio intangible y de nuestra identidad que se ha venido transformando para mostrar las diversas expresiones artísticas de la fiesta actual que se relacionan con la cultura de acuerdo a nuestra particularidad como campoalegrunos.

En la búsqueda del origen de las fiestas del arroz, encontré un documento del extinto periodista campoalegruno Silvio Cabrera Quintero, en el cual relata que el temperamento alegre y algo burlón; el ingenio provocador y cierta viveza que nos distingue de otros huilenses, originó que un grupo de agicultores y dirigentes del sector arrocero tomaran la iniciativa de tener sus propias festividades con el fin de rendirle culto al arroz; el cereal de más consumo en todo el mundo. Fue así como en el año de 1959 en la residencia de Jorge Trujillo -a quien afectuosamente apodaban “Gallotuerto”-, se hizo la primera reunión para fundar las “Fiestas Reales y del Arroz en Campoalegre”, así se les denominó. Para este evento se escogió como  única reina a la señorita Cecilia Trujillo Ortíz. Tenemos entonces, que la fiesta del arroz tuvo origen principalmente en la iniciativa privada.

En aquellas primigenias fiestas se comían platos típicos, se bebía chicha, cerveza y aguardiente, se bailaban, se cantaban y tocaban bambucos. Esas épocas bonitas ojalá no se pierdan y las hagamos subsistir, ya que hoy las fiestas aparecen ligadas más al consumo, el comercio y el turismo que al festejo espontáneo de los habitantes locales.

Hoy son las fiestas del arroz en este bello municipio que nos enorgullece y nos desafía a diario, sus festividades son parte viva de nuestra identidad como campoalegrunos. Tenemos muchas razones para sentirnos orgullosos de Campoalegre, para quererlo entrañablemente, para confiar en sus energías y su futuro.  La tradición da vida a la cultura y la tradición popular refleja la condición humana que nos ata a la tierra que nos vio nacer. Lo que eleva al hombre por encima del animal es su conciencia de pueblo, la pertenencia a su pueblo que nos une a todos, así nos lo enseña el escritor y filósofo español Miguel de Unamuno.

Hoy, digo con orgullo: “Señor, soy de Campoalegre”, toda una confesión de campoalegruno.  Así, lo concibió Dios y por ello, tenemos un “llano grande, la tierra del iguá, tierra bonita donde todo es libertad”.  Felices fiestas. ¡Hasta pronto!

Publicidad
Publicidad

Más en Especiales