En medio de una operación militar adelantada en la vereda Siloé, zona rural de Villagarzón (Putumayo), el subteniente Miguel Ángel Mejía y el soldado profesional Sebastián Díaz Amaya, oriundo de Neiva, resultaron con graves quemaduras tras ser atacados con gasolina y fuego.
De acuerdo con información preliminar, los hechos ocurrieron durante el desmantelamiento de un laboratorio de coca. En ese momento, los uniformados fueron rodeados en una asonada por civiles que, presuntamente, habrían actuado bajo la influencia de grupos armados ilegales, desencadenando el violento ataque.
Los militares, en estado crítico, fueron trasladados inicialmente a un hospital en Florencia, Caquetá, y posteriormente remitidos a Bogotá, donde reciben atención especializada en la unidad de quemados del Hospital Militar.
La crueldad de lo ocurrido ha generado profunda indignación en el país y un llamado urgente a reforzar la seguridad de las tropas que operan en zonas de conflicto, donde las condiciones de riesgo se mantienen latentes por la presencia de estructuras armadas ilegales.