“Ser poeta es un deseo sin importancia. No hay otra virtud que la palabra”. Mario Benedicto Parra M.
La poesía es el ejercicio de trasladar el pensamiento a un mundo imaginario. Es también un arte. Al leerla o escribirla se ha de jugar con las palabras y ponerles sentimiento según las circunstancias.
Hoy tengo el honor de publicar mi libro, “Antología poética de Campoalegre”, para hacer brillar su poesía en el cumpleaños 212 de Campolegre.
Tenemos sonetos, unos con métrica, otros libres, sobre lo cognoscible de la vida de Campoalegre y sus gentes, extendidos en literatura poética.
Poesía acaloradamente auténtica, sin fórmulas, simple y maravillosamente, poesía, que invitan a la reflexión o evocación de hechos personales o pasajes de la vida, el corazón.
Otás
I
Primero fue Otás el sitio escogido
por conquistas, tierras y dueños,
la tribu Tama claudicó
y emigró a Campoalegre, sitio elegido
sin permiso el ancestro radicó.
II
Hombres y mujeres de atardecer fecundo
hijos eternos de la casta Tama
encontraron floreciente tierra en sueño profundo.
III
Tu vientre es la montaña
vestida de verde
con sabor a frutas y café.
IV
Te bañas de sonrisas
bajo la brisa que hizo grande
enamorando a las brujas.
V
En tus huellas quedó la antigua Neiva
hoy majestuosa te adornas con luz
en las noches que albergan
bien pasar y un cantar.
Campoalegre
I
Capital majestuosa del arroz
orgullo del Huila sinigual
luce como fina
en el ámbito departamental.
II
Cuna afable de indígenas Tama
que en 1539 descubrió
y como conquistador que a la tribu calma
en busca de la tierra prometida apareció.
III
José Ignacio Gutiérrez, sus tierras donó
y Sebastián Losada, Joaquín Losada,
Hilario Perdomo y Margarita Herrera,
en este bello llano el 24 de agosto de 1809 la Villa se fundó.
IV
Gente fuerte, inteligente y altanera
la posesión de la tierra fue esperanza alcanzada
después el Campoalegre se extiende desde la cordillera
sin cansancio buscando salida por la llanada.
V
Campoalegre es alegría y hermandad
Campoalegre es lugar de amistad
Campoalegre arrocera es amabilidad
Campoalegre es del Huila la mejor localidad.
Mi pueblo
I
Pequeña planicie
en el centro huilense
por la cordillera oriental coronado
tu llano inclinado es un ornado.
II
Del Palmar Alto a las vertientes recostada
como una palmera que otea el horizonte,
en tus ensueños de luz subes a la cima
y despiertas al Llano Grande a tu alborada.
III
Tierra de mezclados horizontes
luz de radiantes soles y epopeyas
canto al esplendor puro de tu Llano Grande
y a la bondad de tus mujeres bellas.
IV
No hay momento hostil, ni tramo a donde
no escale tu imponente y desbordada belleza.
Mi pueblo tendido sobre el Llano Grande
suena en sus glorias la tierra arrocera.
V
Pueblo triunfal que duerme sobre
la cordillera y el llano,
y alza al cielo su voz de evocadora
paz y alegría.
El terremoto de 1967
I
Te levantabas Campoalegre airoso,
pujante y orgullosa
sin sospechar siquiera el siniestro.
II
Un jueves fue, yo lo recuerdo
todo era luz, color, tradiciones,
eras colonial.
III
Rugió la tierra en 1967,
vibró y se estremeció,
la muerte se pobló.
IV
Las casas caen por el suelo,
se derrumba el templo
y aparecen las ruinas como espectro.
V
En un solo minuto todo cambió,
donde había alegría, luz y música,
reinó la noche llena de temor.
VI
El parque se convirtió en dormitorio,
la Manga de Chaparral, igual.
Muertos, heridos, sangre, destrucción.
VII
Llanto, oscuridad complementaron la angustia, el espanto.
Tristeza y conmoción en todo el poblado,
ya todos olvidamos la tragedia
sólo en las mentes de esa gente triste
quedan los recuerdos del siniestro.
El parque Los Fundadores
I
Bendita la mano que plantó
inmensas ceibas aún vivientes
que adornan el parque Los Fundadores
del municipio alegre y sonriente.
II
Las ceibas grandiosas, altivas, verdes
se yerguen hermosas con ramas sombrías,
que en agosto lucen felices y prominentes
III
Las ceibas vieron nacer y morir ilustres paisanos
ellas vieron caer el antiguo templo colonial
ellas vieron cuando los balcones colgaban flores
y fueron testigos de los enamorados y sus viejos amores.
IV
Estas ceibas son recuerdos gloriosos
de mujeres y hombres de nombre.
Sucesión de gentes de bucólicas creencias
donde se cantó a la vida, con el alma alegre
la canción de “Llano Grande”, la más insigne y sentida.
V
El templo actual del pueblo adorna el gran parque
esta plaza tiene hermosos y egregios valores
de toldos y caspetes con sus ventas de raspados,
donde las familias y amigos, en las noches de luna,
bebían el aguardiente de anís
con el cantar de una guitarra y tiple.
VI
En sus espacios se vieron hermosas mujeres
donde bailaran bambucos y alegres pasillos
que en lujosas noches adornaban el parque.
Río Neiva
I
Desciendes por frías y claras fuentes,
recorren tus aguas entre piedras y arenales
murmurado rítmicos sonidos y
el grandioso sol entibia sus corrientes.
II
En épocas tu fluido avanza
caudaloso y frenético
recibidor de afluencias
hasta desbordar el cauce
III
En sus corrientes nada el tiempo
de lo indefinible y lo patético.
¡Oh Rio Neiva!, de tus aguas está ungido
el Dios que aminora el quejido de tus aguas.
IV
Luces argento en verano
impasible, inmóvil serpentino.
Custodio insomne
del sur de Campoalegre.
V
Tus aguas arrastran hojas, peces, piedras,
frágiles troncos, falaces esperanzas.
Te he contemplado desde un leve montículo
y sigue siendo rugiente su caudal.
Cordillera oriental
I
Vestigio claro del fuego ignorado
hecha en lienzos de verde color
por dioses del arte sublimizado,
el sílex y el brazo en sudor.
II
De Campoalegre faro iluminado,
montaña mágica, dehiscencia en flor,
que un tenue céfiro encantado
con alas batientes le dio calor.
III
Conjunción de espléndidos celajes,
es callada en extasiantes paisajes
y suelo de amor y casta unidad.
IV
Altar de Campoalegre,
gloria en surcos de labor cansada,
cuna mecida de paz y libertad.
V
Pincelada ebúrnea de atardeceres,
cielo en bucólicos amaneceres,
admirable conjunto natural.
La Sardinata
Foto de Isabel Guarnizo
I
Corre tu agua cristalina
no queriendo ser alcanzada
tu nombre concuerda con el pez
que algún día tuviste
II
Aguas tranquilas
que pareces un riachuelo
de aguas azules
el sol se inunda de luz
III
A mil parejas de novios
los he oído conversar
y contarse sus amores, besarse y suspirar.
Al Colegio Municipal Eugenio Ferro Falla
I
Allí buscaba la alegría de mi niñez
entre libros y notas de clase
mi segunda casa fue el Colegio Municipal
¡Oh colegio, mi claustro adorado!
II
En tus aulas solo había sabiduría
en tus patios alegría
en tus canchas florecía la armonía
como un trofeo a la paz
III
En tus aulas se alimenta la ciencia
y la sana moral formadora
levantas como estandarte
la juventud campoalegruna
IV
En cultura y conocimiento
riegas en Campoalegre
la semilla fecunda del saber.
A mi tierra natal
I
Canto a Llano Grande
que iluminó mi infancia
con la luz inefable de su cielo;
el paisaje en azul evanescente
donde aprendí a soñar en la frescura
de las tardes doradas y cálidas;
II
Canto a mi tierra maternal,
henchida de generosa savia;
el pueblo que fundaron mis mayores
III
Salve, tierra de sol y de alegría,
de amor y de esperanza,
donde es alegre la tristeza
y tienen más dulzura las lágrimas.
IV
Tierra nativa que concentra mieles
y jugos y fragancias;
tierra de libertad y de heroísmo
tierra de promisión donde quisiera,
para mi sien cansada
la sombra de las ceibas
y la paz aldeana.
V
Tierra, la de mis cálidos cariños
y mis dulces nostalgias,
¡Sí te llevo en mi espíritu y mi sangre,
tierra mía, del alma!
A Campoalegre
I
Me preguntó una sombra,
una sombra que yo no conocía,
dónde nací, me preguntó la sombra
y la respuesta la dio mi poesía.
II
Nací en Campoalegre le contesté, orgullo,
donde el cantar de las aves es melodía,
donde el Río Frio y La Caraguaja, con gozo,
bañan de amor y alegría su alquería.
III
Allá donde se extiende la pradera,
cubierta por su felpa de esperanza,
está sembrado todo el amor mío.
IV
Esa tierra de labranza verdadera
y tanto su calor y la añoranza,
que, si estoy alejado, siento frío.
Las Calles de mi pueblo
I
Las calles de mi pueblo,
hierven a pleno medio día.
Tus calles planas
iluminan la vida
de sus moradores.
II
Tus calles simétricas
llenas de ilusiones
y también de desilusiones
quieren abrazar el aire
para respirar esperanzas
y besar el cielo.
III
Tus viejas casas del centro
de pisos y paredes añosos
se levantan de sus bases
para mirar silenciosas
el altar cordilleral.
IV
Sembrada en tus calles
está la historia urbana
de mi pueblo amado.
V
Tus calles cuentan viejas historias,
cuentan la alegría de sus paseantes.
La vieja Calle Real que antaño fuera grande
ha quedado en la memoria viva.
VI
Tus calles se visten de gala
cada vez que comienzan
tus fiestas del arroz
ellas son testigos de
tu alegría.
Poema a Campoalegre
I
Campoalegre bello
la fiesta
tu suelo
siempre engalana.
II
Es tus arrozales
bailan las garzas
transmisoras de leyendas
mensajeras de paz.
III
En tus montañas
fecunda el mejor café.
En tu Llano Grande
las nubes danzan
dando tonadas bambuqueras
de ti hablan las rajaleñas.
IV
Eres eco del centro del Huila
de Colombia
del mundo entero
con tu reluciente sol.
V
Rompamos el silencio
de nuestros ancestros Tamas
y cantemos todos
campoalegruno soy.
El Río Frio y la avalancha
I
Cuando el río crecía no había
otro remedio que salir corriendo
y verlo desde lejos llevar su rabia.
II
Las reses saltaban
los cerdos volteaban
los árboles pasaban.
III
Las lágrimas de la gente
aumentaban el caudal
como si fuera la corriente del mal.
IV
No quedaba otro lugar que sentarse
a ver los estragos de la avalancha
y tirarle alguna piedra a la vida.
La quebrada La Caraguaja
I
Baja turbia, contaminada,
ya no hablas al Rio Frío
tus delicias en la encrucijada.
II
Tus aguas jugaban con arranque
de niña locuaz, alegre o mimada.
Hoy tus aguas penan en un atranque
viscoso de antigua y parca quebrada.
III
Venías de un lejano y denso risco,
formando áureos baños en disco
y su tibieza nos purificaba.
IV
Hoy no habitan pájaros, ni árboles
en sus arenas vacías, sin helechos;
a su linfa espumosa que bajaba.
La gente de mi pueblo
I
Todos los que tenemos el privilegio
de nacer en Campoalegre
llevamos en la sangre
alegría tan grande como un campo alegre.
II
Si hay desdicha o hay sufrimiento
la alegría y la pena son compartidas,
porque toda la gente de mi Campoalegre
sienten que conforman una misma familia.
III
Quien de Campoalegre sale, a Campoalegre vuelve,
y es cierto porque muchos vuelven
como beneficio de bienaventurados
para que no muramos en otra parte.
IV
La gente de mi pueblo muere de alegría
sus cenizas bien sepultadas es su dicha
en esa patria chica donde la gente
querrá acompañarte hasta su última morada.
V
Y al pasar algún día frente a su tumba
un campoalegruno amigo dirá su nombre.
Nostalgia de mi pueblo
I
Mi bello pueblo,
tiene olor a Sanjuanero,
aromas del Llano Grande,
amor de gente laboriosa,
de gente buena y hospitalaria.
II
Tus calles mil veces he recorrido
calles de mis olvidos
que revelan nostalgia
cuando las piso y las miro.
III
Por ellas paseaban
sola mi alma
sedienta de tus alegrías,
sedienta de tus olores.
¡Soy campoalegruno!
I
¡Soy campoalegruno!, la tierra mía,
plácida y libre, no tiene igual,
por sus llanos, que son altivos
y por su raza, que es ejemplar.
II
Manos curtidas de los arroceros
que aran y siembran de sol a sol,
y en las cosechas de sus ensueños
cifran sus dichas y su ilusión.
III
¡Soy campoalegruno! La raza mía
tiene un ancestro de bronce y sol,
sangre de español conquistador,
sangre del indio que se extinguió.
IV
Cuánto aroma, cuánta armonía
en el Llano Grande donde nací.
Árboles, aves y brisas
en esta tierra caliente quiero morir.
V
Esta es la tierra de mis amores,
la patria chica y dulce del corazón.
Amo sus glorias y tradiciones
soy campoalegruno gracias a Dios.
Campoalegre arrocera
I
Epicentro de reforma agraria
arrozales de exquisita fragancia
que al subir a los cielos iluminan
y perfuman el alma.
II
Arroceras que despliegan al aire jubiloso
corolas irisadas con orgullo te llaman
capital arrocera del Huila
III
Mora en tus extensos campos labrantíos,
en tus montañas, en tus llanos y pendientes,
una raza atávica que no imagina
la vida sin esfuerzo y gallardía.
IV
Sembraste la gloria con tu gracia divina,
eres dichosamente arrocera y brillas
desde el centro del Huila.
Orgullo campoalegruno
I
Nací en Campoalegre donde se extiende el llano
donde el cantar de las aves es melodía
donde Río Neiva, Rio Frio y La Caraguaja,
bañan de amor y alegría su alquería.
II
Campoalegre florece de alegría,
matiza la esperanza a plena luz del día
donde se miran la montaña y el llano
al mismo tiempo de vívido color.
III
Campoalegre escucha las ondas musicales
de sanjuaneros, bambucos y pasillos
que van cantando el himno de la raza
campoalegruna con voces de cristal.
IV
En sus fértiles tierras
se aspira la fragancia de los arrozales
de los campos alegres
de mi amado Campoalegre.
V
El orgullo pujante de tu casta opita,
es tan hondo y sentido, como nadie imagina,
que quisiera sentirme toda la vida
doblemente campoalegruno.
VI
Admito tus hermosos paisajes
de suave tornasol,
y a darte en rimas, Campoalegre,
mi joven corazón.
Amaneceres de mi pueblo
I
Vengo a decir palabras armoniosas
al alma de mi tierra,
vengo a evocar aquí tiempos lejanos,
dulces al corazón.
II
Los amaneceres de mi pueblo
son de color indefinido
las horas están impregnadas de
imágenes acunadas y de cosas del ayer.
III
Los amaneceres tienen el esplendor del llano
y la humedad de sus montañas.
Los amaneceres de mi pueblo
llenos de nostalgias están.
IV
Los amaneceres de Campoalegre
son tan placenteros
de abundantes alegrías
que saben de un pueblo alegre.
¡Hasta Pronto!



















