JOJIJIO “El pionero del Teatro y de la Imaginería Provinciana”

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En el pueblo nadie podía creer, que el presbítero Leopoldo Cabrera, que estaba recién llegado, fuera primo hermano de Jojijio. Fue el mismo prelado, quien lo expreso con cierta jocosidad en su primera homilía, que se sentía complacido de tener en el municipio, un pariente tan conocido y apreciado como Gerardo Cabrera (ese era el nombre de pila, de Jojijio).

Las gentes, después de reponerse de esta grata sorpresa, para congraciarse con el nuevo párroco, comenzaron a contarle toda clase de anécdotas, que este simpático cura, traía a colación en sus sermones de los domingos, para explicar y reforzar algunos pasajes de la biblia, en la que exhortaba a amar a nuestros semejantes, porque en ellos, está la presencia divina de Dios.

Por su parte, nuestro querido Jojijio, con la venia y el respaldo de su ilustre pariente, se afianzo en sus ideas religiosas y comenzó a asistir todos los días a la Santa Misa, y a las fiestas, procesiones y romerías más importantes y tradicionales como: Nuestra señora de la Candelaria, Patrona de Nuestro Municipio; San Roque en el Caguán y las Fiestas de la Virgen de las Mercedes, en Nátaga; donde iba sin falta y con la mayor devoción todos los año, a pedirle a la virgen Milagrosa, perdón para todos los godos, incluyendo a su religioso primo; para los policías y los guambis, que lo tenían al borde de la locura; pero de manera especial, para las viejas de la caraguaja, porque éstas siempre andaban en malos pasos, pero con él, se portaban de maravilla, pues lo vestían y lo maquillaban de la manera más estrafalaria, haciéndolo sentir tan atractivo y elegante, como las estrellas de Hollywood.

Jojijio, desde su infancia, comenzó a mostrar un amor desmedido por los carros.Por eso, construyo uno de guadua, de unos tres metros de largo y sus dos ruedas, se las hizo el eximio carpintero Quirino Benavides; el sistema eléctrico, los pitos, los frenos y los espejos, se los instalaron los mecánicos del pueblo, con el único propósito de ayudarle a cumplir sus sueños de chofer y de incipiente empresario. Lo que nunca pudo aprender nuestro ilustre personaje, fue la mecánica de estos aparatos imaginarios, por eso, era muy común verlo renegando en las calles, cuando estos vehículos se le varaban. Con este carro de guadua, inicio Jojijio su empresa, cargando agua desde la pila del parque principal Jorge Eliecer Gaitán, hoy “Los Fundadores”; donde había, el único surtidor público en el pueblo, y desde allí, la llevaba hacia las casas de las personas más pudientes, o a quienes tuvieran para pagarle el viaje; pues el cobraba cinco centavos por cada caneca de dos galones aproximadamente. Posteriormente, cargaba de todo, hasta sus mozas imaginarias, quienes le pagaban con besos igualmente imaginarios y apasionados.

Con estos acarreos, se ganaba lo necesario para sus gastos personales. En este periodo de su vida, comenzó a madurar la idea delirante de crear una gran empresa de transportes en el municipio. Con los ahorros obtenidos en varios años de trabajo honrado, compro un Ford Modelo 55, parecido al que tenía Don Campoelias “El Pollo”, en un almacén igualmente imaginario de la ciudad de Neiva. Con este vehículo, entro triunfalmente a Campoalegre un Domingo de Ramos, y se paseó con la felicidad y el orgullo reflejado en el rostro, por todas las calles del pueblo, bajo los aplausos y vítores de sus alegres paisanos. Estos paseos los repitió, durante más de un mes, en los cuales, no trabajaba, pues solamente vivía, para exhibir a sus mozas y su camión y para demostrar su pericia como conductor. Un día, por saludar a sus viejas de la Caraguaja, se encuneto frente a la cantina de Don Juan Santana, y quedo con una pata en la cuneta y la otra, sobre el andén. Allí permaneció por más de dos horas, en las que se comunicó con varios dueños de grúas, pero ninguno vino a sacarlo de tan grande apuro. Estaba en estos aprietos, cuando de pronto se escucha una tremenda gritería en la subida de don Pedro Osorio, y luego se asoma a toda estampida una vaca brava, que traían amarrada con tres rejos los matarifes Vargas, Patilla y los Burgos.

Estos, al ver a Jojijio, con la pata subida sobre el andén, comenzaron a gritarles para que se quitara, porque la verdad, era que la vaca, desde hacía un buen rato, les había cogido ventaja, y les era imposible detenerla. Jojijio, que no había apagado el camión, comenzó a mover toda clase de palancas, intentando desbloquearlo, y ante el peligro inminente, uno de los matarifes que venía adelante de la cuadrilla, le pego una patada por el trasero, que saco a Jojijio, con camión y todo de la cuneta, evitando así, que la vaca lo hubiera levantado hasta el cielo, con su larga cornamenta. Cuando Jojijio veía por la calle, a quien le pego la patada, le decía en su vocabulario incomprensible, que le había dañado la caja de la transmisión, con lo que quería decir, que aún le dolía el culo y los testículos, por el fuerte golpe.

Una tarde, con el sol canicular del verano de Agosto, antes de las fiestas del arroz, paro el tráfico vehicular en la carrera Novena, porque su carro imaginario, se le había varado de verdad, justo en la esquina de la Tienda de la Señora Bertha Cuellar, ante el asombro y la ira de los conductores de las empresas de Coomotor y Cootranshuila, mientras que el, con su moza de turno, refrescaban el paladar, con una rica y burbujeante Gaseosa Cóndor. Estos incidentes de Jojijio con sus vehículos imaginarios, despertaban la hilaridad de los pobladores y turistas, y le daban un tinte especial a nuestro municipio. Algunos piensan, que nuestro remoquete de atravesados, se lo debemos en gran parte, a estas creaciones teatrales de Jojijio, según me lo expreso, un amigo conductor ya jubilado por estos tiempos, en la ciudad de Neiva.

Jojijio, vivió por muchos años, en la casa de la señora Josefina Silva (“La Golondrina”), la mama de Alfredo “Careburro”, quien se hizo célebre, por ser el primer Colombiano, que se ganó el Volkswagen que rifaba la gaseosa Kolkana, por allá en los años Sesentas. Cuentan que este señor, por la alegría de haberse ganado tan extraordinario premio, duro tomando aguardiente y de juerga todo el mes, en los que se endeudo hasta las cachas, y cuando por fin viajo a Bogotá, a reclamar el carro, se llevó la sorpresa de su vida, porque los responsables de esta rifa, le entregaron un carro de esta marca, pero de juguete. Este, al verse burlado, recurrió hasta los estrados judiciales, pero fue en vano, y todos estos gastos, lo llevaron a la ruina, y por lo mismo, tuvo hasta problemas sicológicos. Este carro de juguete, se lo regalo el esquilmado ganador, a Jojijio, en un día de Navidad, para magnificar su estupidez de provinciano. Pero este hecho, tuvo un efecto extraordinario en la psiquis de Jojijio, porque fortalecio su imaginación sin límite, sus ínfulas de Casanova, sus delirios empresariales y su altruismo sin fin.

Jojijio, con su fabuloso vehículo y asediado por sus designios, decidió por fin crear su extraordinaria y prospera empresa, la cual llego a ser años más tarde, la más conocida e importante del Surcolombiano. Para darle “cache”, monto en el restaurante Berlín su centro de operaciones y él mismo, atendía personalmente y hacia todos los contactos de los fletes de arroz, a todas partes del país, con sus Doscientas Tracto Mulas y Quinientos Camiones. En este tiempo, hizo llave con Don Ramón Alfonso Tovar, porque éste era el mayor productor de arroz en Campoalegre y el Huila, el cual pilaba en su Molino el Nevado de su propiedad. Con su formidable empresa, transportaba el arroz de este próspero Cultivador, al igual que el de los Manríque, Perdomo, y el de todos los cultivadores de la región, hacia las grandes ciudades e incluso, para los países vecinos como Venezuela, Ecuador, Perú, Argentina y Brasil.

En algunas ocasiones, viajaba con su “Maye” a la Costa Caribe, a Barranquilla, Cartagena y Santa Marta. Para reforzar estos viajes de placer imaginarios, recortaba de las revistas que le regalaban entre otros: Eduardo Parra el dueño de la Papelería New York, Ignacio Ortiz, el de la Cigarrería “El Globo” Ramiro Alvear, el Boticario y Rafael Pradilla, el del taller de mecánica más grande de la región; fotografías de paisajes, playas y mujeres Costeñas, las que mostraba con orgullo a sus paisanos, como testimonio de sus éxitos y placeres mundanos.
Él, como todos los Grandes Ejecutivos y Magnates, tenía muchas mozas o “Mayes”, como el las llamaba. Un día, en el marco de las primeras Fiestas del Arroz, lo recuerdo; porque en la esquina de la Galería, había una gran tarima, con música y parlantes, en la que se escuchaba los temas de moda del cantante Noel Petro y los Corraleros del Majagual. Una de estas viejas, le formo un escándalo en su oficina, que estuvo a punto de arruinar el almuerzo del restaurante de mi mama y en el que tuvieron que intervenir los vecinos, mi papa y hasta la fuerza pública. Y todo esto, porque Jojijio, no la quiso llevar al baile, para recaudar fondos, programado por el comité Pro- Reinado, de la Señorita Neyla Sánchez, la candidata del pueblo.

A Jojijio desde muy joven lo Chocaban los guambis, diciéndole ” ¡Jojijio Come mocos!, ¡Jojijio Come mocos!, para que este los persiguiera, y gozar escondiéndose en las esquinas y pasarla rico, porque en esos tiempos, no había muchos espacios para la recreación. Estos gritos de los muchachos, al igual que la presencia de los pocos godos de Campoalegre, la policía y los tontos, era lo que más odiaba Jojijio en este mundo. Por eso, era muy común verlo, sentado en las antiguas bancas del parque principal, aguardando la salida de los muchachos de la escuela Central de Varones, con el maletín lleno de piedras, para que cuando los guambis lo chocaran, lanzarles las certeras piedras, que en más de una ocasión, descalabraron a los infractores y dañaron puerta y quebraron ventanas, en casas y locales comerciales. Como en esos tiempos, los taxis o berlinas del servicio público, los estacionaban en la esquina Nor- Occidental del parque los Fundadores, en varias de estas ocasiones, estas piedras iban a parar en los parabrisas de estos vehículos, por lo que los dueños y conductores, le tenían pavor a Jojijio, y espantaban a los estudiantes, para que no molestaran Jojiojio en ese sector.

Cuando se encontraba con las patrullas de policía, Jojijio les hacía mala cara y los amenazaba con las piedras o con su infaltable palo o perrero. Esta fobia de Jojijio hacia los godos, se debía al hecho, de que su padre era un conservador de Yaguara, como su primo el presbítero, y había abandonado a su madre y a él, poco después de su nacimiento. Su madre que era oriunda de este pueblo liberal, fue quien lo crio y educo, trasmitiéndole el amor por el trabajo, la honradez, los valores y todo ese germen revolucionario y de beligerancia sin límites. Esto explica, que en los días de las elecciones, Jojijio, era el primero que estaba haciendo la fila para votar por los candidatos liberales, porque según él, nunca iba a permitir, que en este pueblo, fueran a ganar los godos, porque su madre le había inculcado, que godo bueno, era el que se iba muriendo. Jojijio, era tan liberal, que en el día de las elecciones, ponía a disposición de los líderes locales, todos sus carros y tracto mulas, para que fueran a traer las gentes para que votaran por su glorioso partido. Hoy día, gracias a los buenos oficios de tres líderes vendidos, en la última elección, los godos sacaron Seis Mil Votos. Es que en este pueblo, como lo expreso claramente Luis Felipe Torrejano, ya perdimos hasta la vergüenza.

Un día, de esas acaloradas jornadas pre-electorales, llego a la casa de la Señora Josefina, fatigado por el arduo trajin, y al abrir la puerta, lo primero que oyó fue una voz fina que le decía en tono burlesco y profundo ” Jojijio Comemocos es Godo, Jojijio Comemocos es Godo, Jojijio Comemocos es Godo. Éste, lleno de ira, comenzó a buscar al agresor por toda la casa y al ver, que se trataba de una mirla sinvergüenza y parlanchina, que estaba encaramada en el copo del palo de marañón, la derribo de un tremendo garrotazo, y para borrar todo rastro, se la comió asada y enterró las plumas en el patio. En recuerdo de este episodio, cuando un godo, lo injuriaba diciéndole Jojijio Come mocos, le decía con voz airada y firme: ¡No joda, porque lo mato y me lo como, igual que a la mirla mugrosa de Doña Josefina!

En realidad, a Jojijio, se le entendía muy poco de lo que hablaba, y esto se debió, a que cuando estaba pequeño, le dio meningitis, y quedo con un fuerte problema para pronunciar con claridad las palabras. Pero él, se las ingeniaba, para hacerse entender con su lenguaje balbuceante y por señas. Pero a pesar de todo, era difícil entenderle y entablar conversación con él. Sin embargo, en el pueblo, había varios que le entendían a la perfección, entre ellos. Aurelio Polania “Gorila”, Onías Morales, Daniel Trujillo ” Bacalao” y mi papa Carlos Julio. Ellos, como interpretes naturales, se encargaron de interpretar y difundir todas las anécdotas y peripecias de nuestro personaje, y las convirtieron en versiones obligadas en los tertuliaderos del pueblo y la región, y con el tiempo, en las Colonias Campoalegrunas de todo el País y del mundo. Fue tanta su fama, que cuando un Campoalegruno viajaba al exterior, y se encontraba con un paisano, lo primero que preguntaban, después del saludo, era por Jojijio.

Su época dorada, fue entre los años Cincuenta y Noventas. En este periodo, desarrollo todo su potencial creativo, y consolido a su empresa imaginaria de transportes de carga, como la más importante del país, con oficinas en cada capital de departamento, y con el centro de operaciones en Campoalegre. También se convirtió en el galán de moda de toda las viejas de la Caraguaja y de las Zonas Rosas de cada región, incluso, llego a aparecer en la revista Play Boy y en el Jet Set internacional. A pesar de que Jojijio era un empresario organizado, la decadencia de su imperio, comenzó con el ascenso a la presidencia, de Belisario Betancurt. Y luego con la repitencia escandalosa de los Gobernadores Conservadores en el Huila. Esto tiene una explicación lógica, y Jojijio, lo manifestó en muchas de sus audiencias públicas en el parque principal y la plaza de mercado, porque (Jojijio, fue el creador de estas y no el Presidente Uribe). En estas, explicaba, que estos(los godos) formaron un contubernio, para acabar con la empresa de un liberal Radical del Huila, para así, tomar ellos, el manejo del transporte en el país. Otro fenómeno que influyo poderosamente para el derrumbe de esta gran empresa, tuvo que ver con los problemas de tipo sentimental de Jojijio, no solo con las mayes de Campoalegre, sino también, las que tenía por todo el país. Parece ser, que el boleteo de la guerrilla y la violencia y coacción desatada por el Narcotráfico, fueron otros factores que incidieron también, en el cierre definitivo de este imperio imaginario del transporte en el Huila y el País, el cual fue símbolo emblemático de los Campoalegrunos, en el controvertido Siglo XX.

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Jojijio, fue también el creador de Las Tele- Conferencias y del celular, el cual cargaba en su maletín de cuero, y lo usaba con orgullo de empresario exitoso. Con estos medios modernos, se comunicaba con sus administradores las veinticuatro horas del día, y por supuesto, con sus mujeres preferidas, a quienes les regalaba uno de estos sofisticados aparatos, para tenerlas cerca, e invitarlas a todos los eventos de importancia, que se realizaban en el Huila y el país. A estas mujeres, al igual que don Alfonso Murcia “el Chile”, les tenía un día asignado en la semana, para salir con ellas y disfrutar de sus placeres sexuales.

El nombramiento del Italiano Carmine Carrato, como nuevo Presbítero del Municipio de Campoalegre, coincidió con la última y definitiva etapa de su vida. Ya liberado de sus delirios de empresario, de liberal Radical y de mujeriego empedernido, continuo con sus profundas convicciones religiosas, pero matizadas, con una manera moderna y light de asumir la vida. Cambio su indumentaria antigua, por una más juvenil, En esta época, era común verlo con bermudas, camiseta sport, algunas con los afiches del Che Guevara, Camilo Torres “El Cura Guerrillero” o de Jesucristo Super Star, las cuales le eran regaladas, por los estudiantes izquierdosos del Santa Librada o del Colegio Municipal. También lucia gafas oscuras, cabeza rapada, y tenis Nike. Ya nadie lo molestaba, porque quienes lo hicieron en un tiempo, ya habían crecido y eran los que estaban liderando los procesos educativos, políticos, culturales y sociales en el municipio. Y porque los muchachos posmodernos, estaban más interesados en los juegos de videos, el sexo, las drogas, la música moderna y las discotecas.

La amistad con el Presbítero Carrato, le mejoro su status social, y le abrió de par en par las puertas del Templo, la parroquia y de la Granja Agrícola; donde tenía el mejor espacio, digno de un personaje de su estirpe. En este tiempo, Jojijio se volvió un símbolo del pueblo. El padre Carrato lo paseaba en el carro de la Parroquia (este si era de verdad), por todos los rincones de la ciudad y algunos municipios aledaños, incluidos la ciudad de Neiva, donde asumía un aire de gran señor, y hacia ver al presbítero, como su chofer. Se puede decir, que con el ilustre italiano, logro que el pueblo, le rindiera los mayores honores y reconocimientos.

Jojijio murió en la Granja Agrícola, y a su entierro asistieron las personalidades más importantes del pueblo, las viejas de la Caraguaja, algunas de sus mayes más fieles, y hasta la banda de cuchuco toco durante todo el recorrido hasta el cementerio.

Al otro día, todos percibieron que el ambiente del pueblo era diferente, había una ausencia indescriptible y pesada, que llenaba y oscurecía todos los espacios de nuestra conciencia ciudadana. Muchos años después, cuando estaba escribiendo estos cuentos, descubrí que ese vacío, que nos asaltaba por todas partes, era la no existencia en el pueblo, de un personaje que convocara todos los sectores sociales de nuestra comunidad hacia la alegría, los idealismos, la creatividad, la persistencia, el amor, la ternura, y la tolerancia. En los días que corren, nos hace falta un Jojijio, que nos induzca a entender, que la realidad circundante es relativa y efímera, y que más allá, hay unos imaginarios que nos posibilitaran entender las fluctuaciones insondables del tiempo y del espacio, y por sobre todo, la comprensión de la profundidad y la grandeza del alma humana.

Por: Gustavo Cordoba Sotto