VICTOR MANUEL GARCIA BORRERO “UN LIDER AUTENTICO Y LEAL”

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victor manuel garcia

Nació el 29 de Julio de 1.922 en el municipio de Campoalegre Huila. Sus tres años de estudio los realizo en la Escuela Central de Varones, y como cosa curiosa recuerda, que dos de sus condiscípulos fueron: Gerardo Cabrera ” Jojijio” y Ramón Alfonso Tovar, quienes serian en el futuro, el Personaje Típico más famoso del Siglo, y el segundo, el “Gamonal más importante de la Región”.

Víctor M, como le dicen cariñosamente sus amigos, desde siempre ha sido un gran observador de los procesos sociales y de los fenómenos de la naturaleza. Por eso, ya mayor, se afilio al partido liberal y fue un furibundo Gaitanista, de quien le heredo esa fuerza expresiva y la tenacidad para la lucha y el compromiso social.

En los años 70 y 80, se constituyó junto con don Adelmo Gutiérrez, Saturnino Perdomo y Víctor Benitez, en el gran líder del Movimiento Agrario en el Municipio y el Huila. Bajo su influjo, se parcelaron los predios de: Piravante, la Vuelta, El Viso, Servilleta. Casa Azul y Providencia. En este fructífero periodo, se puede decir, que fue la “Época de Oro” de la Reforma Agraria en Campoalegre y el País.

Víctor M. fue un líder aclamado y respetado por los campesinos, y temido por los gamonales, que como su condiscípulo Ramón Alfonso, se oponían a la Reforma Agraria del Gobierno.

Dentro de sus anécdotas y recursos expresivos y teatrales, se cuenta que en un tiempo anduvo con un Embudo Gigante y un muñequito Azul, que exhibía con gracia en las reuniones, y después de preguntarle a la concurrencia sobre su significado, y al ver que ninguno respondía, les decía en tono grave y profundo: el Embudo, representa la Ley del Sistema, compañeros..!. O sea, todo para ellos y para el mano pueblo, nanai cucas; y el muñequito azul, es la representación del presidente Misael Pastrana, godo de cuna, títere de la Oligarquía y de los Gringos, y que lamentablemente este pueblo irresponsable, llevo al poder, y quien cada vez que invadimos algún predio, nos manda el ejercito, para que nos den pata y culata.

En otras ocasiones, utilizaba un Cristo Grande de Plata, amarrado a una cadena, pintada con los colores de la bandera de Colombia, y en los momentos cumbres de las tomas de tierras, lo lanzaba al suelo, y les preguntaba a la concurrencia con voz atronadora:!Que están viendo ustedes ahí, Compañeros..!. Los campesinos, que lo querían y respetaban, guardaban silencio, en espera de una sabia explicación. El viejo líder, después de mirarlos fija y largamente, les decía: El Cristo, es la representación de nosotros, el pueblo campesino, que toda la vida hemos luchado por nuestra liberación, y seguimos en un solo calvario, viviendo presos de esta gruesa cadena, pintada con los colores de la bandera de Colombia, que simboliza ese absurdo patriotismo, que solo le trae beneficios a los políticos y oligarcas del país, y seguiremos siendo explotados y crucificados, sino despertamos y rompemos estas oprobiosas cadenas compañeros..!. Después de estos discursos memorables y sentidos, eran precedidos de estruendosos aplausos y ovacionas, que eran aprovechados por el viejo Víctor M, quien terminaba las reuniones diciendo : Mañana nos tomaremos el predio de las Vueltas ..! Y parodiando al Gran Caudillo culminaba! A la Carga Compañeros..!

En este fructífero periodo, fue Concejal del Municipio de Campoalegre, en dos periodos; Representante del Comité de Crédito de la Caja Agraria en Ibagué – Neiva y Florencia, y líder político.

Sus hijos: Víctor Germán, Amparo, José Nelson y Aldemar, lo recuerdan como un padre responsable, respetuoso y cariñoso con su madre Teresa, su única esposa; y como una persona alegre como el que más, entusiasta y sencillo.
Víctor M, García, como líder y maestro, les decía a los campesinos que el peor enemigo del pueblo, era su propia ignorancia, por eso, los exhortaba sin descanso a leer mucho, y a darle a los hijos buen ejemplo y educación, porque el éxito de la lucha por la tierra, no consiste solamente en tenerla y cultivarla, sino en conservarla y dignificarla, reconociendo también, el trabajo y el valor del campesino, como elemento fundamental, para el desarrollo económico, social y espiritual.

Don Víctor M. es un soberbio ejemplo de honradez, valor civil y tenacidad. Hoy vive, rumiando los recuerdos de su lucha; de su amistad con el Maestro Luis Alberto Osorio, el Juglar del Huila, con el que compartió momentos memorables, de serenatas y de amores candorosos, que aun afloran por sus ojos azules y distantes.

En los momentos de lucidez, habla interminablemente en su casa de siempre, ubicada en la vereda “La Sardinata”, frente a la escuela de la cual fue su gran gestor, con la mirada perdida en las ondas esmeraldinas y doradas del “Llano Grande”, como un Gigantesco Faro, que se niega a sucumbir, por los embates de la noche profunda.