“LA MATERIA PRIMA SE NOS ESTÁ ACABANDO”……ALFARERÍA EN LA VEGA, TRADICIÓN INCIERTA.

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La Vega del Oriente en el municipio de Campoalegre se ha caracterizado por su tradición artesanal donde manos maestras elaboran vasijas y bandejas de barro o arcilla, usadas principalmente para la preparación del asado huilense. No obstante dos factores importantes atentan con esta tradición: la materia prima, es decir el barro y el interés de las nuevas generaciones en aprender este arte.

Como en todas las épocas de San Juan y San Pedro, doña Margarita Ortiz, antigua alfarera de la Vega de Oriente, se dispone alistar todos los materiales como el barro, la leña, los armadores ya sean de barro o de disco, la cuchara elaborada en totumo, el cuchillo por si hay que remover piedras, y así poder empezar a elaborar las vasijas de barro que le han sido encargadas desde el mes de mayo por comerciantes de Palermo, La Ulloa y Neiva, especialmente de aquellos que tienen negocios de restaurante “normalmente los pedidos son de 10 vasijas en adelante, la venta se hace con la clientela que ya tenemos, muy pocas veces tenemos que salir a venderla a los mercados como la galería o Surabastos” manifiesta Margarita.

Y aunque la comercialización ha sido buena, la gran dificultad es conseguir el barro porque los dueños de las zonas donde se extrae el material ya no lo quieren seguir vendiendo “donde hay nos lo mezquinan debido a que no todos tenemos precaución para sacarlo, nosotros mismos nos hemos encargado de eso porque en realidad al extraerlo hay que excavar como unos 3 metros de hondo y entonces esto va formando unas cuevas y esas se volcan, como por ahí cerca quedan las arroceras pues ésta los va aplastando” afirma doña Margarita Ortiz con gran preocupación pues hasta este año el barro se lo compra a unos vecinos, sin embargo es muy probable que no se lo sigan vendiendo porque en esos solares cultivan cacao que se están viendo afectados por esta práctica artesanal.

Tradición en decadencia

Transformar la arcilla en un atractivo utensilio para preparar o servir la comida típica de nuestra región, es un arte que requiere de bastante dedicación “llevo 38 años en esto, yo lo aprendí de una vecina que se llamaba Abelina Trujillo, a mí me dictó esto y yo le dije a ella que lo quería aprender, entonces ella me dijo mijita si usted quiere aprenderlo, porque este arte no le dicta a cualquiera ya que requiere de mucha dedicación, tiene mucho trabajo, entonces consígase mijita unos armadores de barro y yo le digo cómo las vaya haciendo y pues aprendí con nada, sin mayor problema” recuerda doña Margarita quien reconoce que la cultura de elaborar las vasijas de barro se está desapareciendo “por esta época de San Juan y San Pedro es cuando comienzan a hacer, pero esto pasa, de julio en adelante no quedamos sino 2 o 3 haciendo, no es más, casi ninguna hija de artesana trabaja en esto, ninguna quiere aprender”.

Entre las alfareras más antiguas se destacan Josefa Lemus, Rosalba Castañeda, Carmen Narváez, Jorge Narváez, la mona Lilia, Deisy Cortés, Rocío, Noribia, entre otros; muchos de ellos pertenecieron a la Asociación de Artesanos la Vega de Oriente, pero esta propuesta no se mantuvo y cada uno trabaja por su cuenta “eso casi no asistían a las reuniones, éramos las mismo cinco u ocho que íbamos, esto nos estuvo aburriendo pero cuando empezaron a llegar unos auxilios para comprar el barro entonces ahí si toditas estuvieron, entonces de eso se pegaron muchas para decidir que se acabara todo porque cuando se iban a necesitar no estaban pero cuando llegaban los auxilios si” resalta Margarita Ortiz, quien a la vez manifiesta que a la asociación le colaboraron con un molino y el torno, pero que esto como consumía mucha electricidad no los siguieron usando y retomaron la tradición de machacarla con ‘manos de palo’ y moldear las vasijas ellas mismas.

Transformando el barro en arte

Las artesanas de La Vega de Oriente alistan toda la materia prima para elaborar sus vasijas: extraen el barro, lo machacan, secan la leña, preparan los armadores ya sea de barro o de disco y las cucharas de totumo, amasan la arcilla y luego van moldeando a mano las vasijas, éstas se dejan endurecer un poco para continuarlas trabajando “ellas llegan a un punto donde se ponen duritas, es decir que ya se puedan parar, entonces cogemos la cuchara y raspamos la vasija, tenemos también la piedra de alisar que se consiguen en seboruco, una vez hecho esto, las calamos de tierra colorada y de ahí las ponemos al sol, ya sea en el corredor o en el patio, y según este el clima así será el secado porque si el día está bueno, en 1 día ya están listas hasta para vender pero lloviendo se demora más”

Vasijas recién Horneadas..
Vasijas recién Horneadas..

Las vasijas son asadas en los hornos de sus ranchos, es fundamental que la leña esté bien seca, se carga el horno para que quede bien caliente, las vasijas se acomodan llenando el horno, se tapa y se dejan asando alrededor de unas dos o tres horas “si el barro está bueno se estallarán por ahí unas 2 o 3, porque cuando el barro no está bueno se ‘totean’ muchas” expresa la alfarera. Pasado este tiempo, con el fuego vivo, se sacan y se dejan enfriar durante un día y quedan listas para comercializar.