Lava tus alimentos, aleja la salmonella

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Su diagnóstico suele confundirse con la amibiasis ya que los síntomas son similares, puedes pasar del tratamiento ambulatorio a la terapia intensiva en un abrir y cerrar de ojos, pareciera una enfermedad fácil de tratar pero, si la detección se retarda te puede costar la vida. Estamos hablando de la salmonella y la infección que genera denominada salmonellosis.

La Salmonella es un bacilo en forma de bastoncillo, que puede causar enfermedades diarreicas en los humanos. Son criaturas vivientes microscópicas que pasan de las heces de las personas o animales a otras personas u otros animales.

La familia Salmonella incluye sobre 2,300 serotipos de bacterias, las cuales son organismos unicelulares tan pequeños que no pueden ser vistos sin un microscopio. Dos tipos de salmonellas, Salmonella Enteritidis y Salmonella Typhimurium, son los más comunes y los responsables de la mitad de todas las infecciones en humanos. Los tipos que no causan síntomas en animales pueden enfermar a las personas y viceversa. Si está presente en el alimento, usualmente no afecta el sabor, olor o apariencia de los alimentos. La bacteria vive en el tracto intestinal de los animales y humanos infectados. Se conoce que la bacteria Salmonella ha estado causando enfermedades desde hace más de 100 años y fueron descubiertas por el científico americano Dr. Daniel E. Salmon.

La salmonellosis es una infección causada por la bacteria Salmonella y causa un estimado de 1.4 millones de casos de enfermedades transmitidas por alimentos y más de 400 muertes anualmente al menos en los Estados Unidos.

Al pesar de que algunas personas no muestran síntomas, la mayoría experimentan diarrea, dolor abdominal y fiebre entre 8 a 72 horas después de comer el alimento contaminado. Síntomas adicionales pueden incluir escalofríos, dolor de cabeza, lavar_alimentosnausea y vómito. Usualmente desaparecen dentro de un plazo de 4 a 7 días. Muchas personas se recuperan sin tratamiento y quizás nunca visiten al doctor. Sin embargo, las infecciones con Salmonella pueden ser riesgosas para la vida, especialmente para los niños pequeños, las mujeres embarazadas y sus bebés por nacer y las personas de edad avanzada están a mayor riesgo de enfermedades transmitidas por alimentos, así como la gente con el sistema inmunológico débil (como aquéllos que sufren de VIH/SIDA, cáncer, diabetes, enfermedades de los riñones o pacientes de transplantes).

Usualmente, las personas con diarrea se recuperan completamente, aunque puede tomar varios meses antes de que la rutina de los intestinos vuelva enteramente a la normalidad. Un pequeño número de personas infectadas con Salmonella podrían desarrollar dolor en las coyunturas, irritación en los ojos y dolor al orinar. Esto se llama el síndrome de Reiter. Puede durar meses o años y puede causar artritis crónica, que es difícil de tratar.

Los alimentos también se pueden contaminar por medio de una persona infectada, que muestre o no síntomas, manejando los alimentos con las manos sucias. La Salmonella también se puede encontrar en las heces de algunas mascotas, especialmente aquéllas con diarrea. Las personas se pueden infectar si no se lavan las manos después de tener contacto con estas heces.

La detección más rápida se realizará a través de un exámen de sangre y un cultivo en las heces, evaluación que arrojará la presencia o no, de la bacteria en el organismo.

Cualquier alimento crudo de origen animal, como las carnes, las aves, la leche y los productos lácteos, los huevos y los pescados, así también como algunas frutas y vegetales pueden contener la bacteria Salmonella.

En la manipulación de alimentos es importante tener suma higiene y cuidado. Siempre lavarlos con especial atención y mantenerlos separados por tipos. Al momento de almacenarlos, procure realizarle el debido aseo y luego proceder a ingresarlo en la nevera o congelador según sea el caso.

Los enlatados deben tener un trato meticuloso, antes de abrirlos sea comida o bebida, lave la lata, ya que es usual que en los almacenes, estos empaques estén en el piso o sometidos a cualquier roedor que podría ser portador de esta bacteria, si abrimos la lata sin asearla es sumamente fácil que a través de dicho alimento o líquido ya estemos contaminados.

El tratamiento será usualmente a base de antibióticos y líquidos y la dieta posterior deberá ser muy ligera para que su tracto intestinal pueda recuperarse progresivamente. En los casos de detección tardía o confusión del diagnóstico, la pérdida de peso es significativa y la afectación del estomago y el intestino requerirá de visitas al gastroenterólogo, endocrino, nutricionista y otros especialistas que pueden ser de gran ayuda.

Es importante siempre acudir al médico especialista quien aplicará los análisis de inmediato y te otorgará el tratamiento que erradique lo más pronto posible la bacteria de tu organismo.

Por: Jenny Marques Rodríguez