LOS CAFETEROS NO AGUANTAN MAS

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Cuando Rodolfo se bajó de la tarima ubicada en el Centro de Convenciones de Neiva, exhaló una enorme bocanada de aire y no pudo evitar un comentario: “me desahogué”; en su corta pero emocionada intervención le reclamó al gobierno su sordera y el trato de segunda a los humildes productores del campo, con media bancada de congresistas huilenses a sus espaldas, rodeado de varios diputados, no menos de cuatro alcaldes, concejales y aproximadamente cinco mil cafeteros de treinta y cinco municipios del Huila, Rodolfo le cantó la tabla a Santos por abandonar a su suerte a las 560.000 familias que han contribuido al desarrollo nacional; que con los recursos del Fondo Nacional del Café financiaron la construcción de vías rurales, escuelas, centros de salud, redes eléctricas, acueductos y otro sinnúmero de obras de infraestructura que correspondía al Estado atender.

Más de un centenar de chivas, decenas de motociclistas y camperos trasladaron desde las cabeceras a los labriegos quebrados por el precio sujeto al capricho de especuladores y la falta de producto como consecuencia de las violentas variaciones del clima, pero especialmente por la falta de abono que por sus elevados costos no se puede comprar y que condena a los cafetos a una anemia en la que pelechan plagas como la roya y la broca que afectan brutalmente la producción, en ese sentido también juegan las licencias a proyectos mineros y de explotación de hidrocarburos como los otorgados en el Páramo de Miraflores que destruirá una estrella fluvial y arrasará cultivos de café.

En la jornada nacional de protesta aprobada en Ibagué por el movimiento por la Dignidad y Defensa de los Cafeteros, varias acciones se adelantaron en diferentes municipios de la zona Andina; en el Huila luego de recorrer las calles de la capital bajo un sol abrazador, los aguantadores productores le advirtieron al gobierno que su paciencia se agotó y de no haber una pronta y eficaz respuesta: un precio de sustentación que cubra los costos de producción y deje un margen de rentabilidad que garantice una vida digna, control a los exorbitantes precios de los abonos e insumos agropecuarios, una política monetaria que frene la absurda revalorización del peso frente al dólar y alivio efectivo para los endeudados agricultores, las principales vías serán tomadas con sus familias y la nación se paralizará hasta que la brutalidad oficial o una solución apropiada los mueva.

LIBARDO GOMEZ SANCHEZ