NO A ORDOÑEZ

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Renunció de su cargo ILBA MYRIAM HOYOS Procuradora para la Infancia para no rectificar sus posiciones contrarias sobre “los derechos anticonceptivos y la interrupción del embarazo” en los tres casos que despenalizó la Corte Constitucional se deben cumplir.

En su renuncia la funcionaria Hoyos dijo a Caracol Radio que su determinación obedecía a que “no quiere afectar el trabajo del Ministerio Público”, Alejandro Ordóñez. Igualmente renunció solidariamente la Procuradora de la Función Pública, María Eugenia Carreño. Estas señoras son los parlantes del Procurador General Alejandro Ordóñez quien propala en contravía las medidas constitucionales y se oponen al fallo del alto tribunal.

La Corte Constitucional atendiendo una tutela interpuesta por más de 1.200 mujeres para que la Procuraduría General orientada por Ordóñez le diera cumplimiento a la norma legal, ordenó al Ministerio Público (Procurador Alejandro Ordóñez, Ilba Miryam Hoyos, Procuradora para la Infancia y María Eugenia Carreño, Procuradora para la Función Pública), RECTIFICARAN SUS POSICIONES CONTRARIAS AL FALLO DE LA CORTE CONSTITUCIONAL EN ESE SENTIDO Y SE APLICARA LO DECRETADO POR ESE TRIBUNAL.

En consecuencia el pueblo colombiano está a la espera que el Procurador Alejandro Ordóñez, RECTIFIQUE su desacertada filosofía ideológica y se acoja a lo dispuesto por la Corte, o RENUNCIA de su cargo.

Claro que sus doctrinas religiosas contempladas por el “Opus Dei”, su formación inquisidora de la edad media, su mentalidad cavernaria retrograda y su extravagante e inusual ansia de reelección en el cargo no le permitirán presentar su dimisión y por esa razón ha venido peculando con puestos públicos y nombramientoss a familiares cercanos de los magistrados de la Corte de Justicia y congresistas quienes en última instacia son quienes votarán y ya se da por asegura su reelección.

Serìa desastrozo y vergozoso para nuestra institucionalidad que continuara en ese cargo dicho caballero. A sabiendas que utiliza la Ley del Embudo en sus fallos. Todo para mis “amigos” y palo para mis contradictores. Aquí no existe ninguna moral ni sanos principios.

La sociedad civil y la democracia exigen que se vaya Ordóñez.