OPINIÓN: ¡CIPOTE DESCACHE, NO JODA…! POR: MARIO PARRA – El alcalde de Cartagena Manuel Duque Vásquez, expresó la semana pasada unos comentarios “desatinados”, al cuestionar la importancia de la filosofía en la formación de los estudiantes más vulnerables de esa ciudad, al decir que la filosofía no sirve para nada, lo que provocó fuertes críticas en las redes y en los medios de comunicación.
Estas palabras verdaderamente le rinden culto a la ignorancia y todo porque la ciencia filosófica no produce utilidades, no produce dinero. Considerar que eso de estudiar filosofía no sirve de nada y que sólo se debe incentivar la formación material de una clase obrera y profesional, es lo que le conviene a muchos políticos: “mantener irreflexiva y en la ignorancia a la gente para seguir alimentando la corrupción”.
La filosofía está en nuestra naturaleza, en cada uno de nosotros. Filosofar es amar la sabiduría y buscarla, no dejando que ninguna circunstancia ni persona alguna nos condiciones o nos diga cómo o qué debemos pensar y, menos aún nos arrebate esa necesidad de conocimiento.
Pitágoras decía: “Educa a los niños para no tener que castigar a los hombres”. La filosofía aplicada a la sociedad siempre busca fórmulas para aprender a convivir. La filosofía ha sido considerada, durante siglos, como la “medicina del alma”, porque nos otorga la “sabiduría” y nos da ánimo para superar las dificultades que se nos presentan. Ojalá superemos un país sin políticos mentirosos y generadores de violencia.
Reconozcámoslo: el colegio y la universidad en Colombia han dejado a un lado la filosofía en los programas educativos, al punto de volverla una materia de costura o de relleno, lo cual es lamentable porque la filosofía nos enseña a pensar crítica y reflexivamente. La filosofía puede transformar el mundo cuando se interpretan situaciones y condiciones en todos sus aspectos. Los diferentes sistemas de pensamiento humanista han guido e interpretado la transformación del mundo y han conceptualizado el mundo. A manera de ejemplo, se puede mencionar que fue precisamente un filósofo, el australiano Piter Singer, quien reflexionó en defensa de los derechos de los animales y hoy día, la mayor parte de los países del mundo han acogido su pensamiento y han legislado sobre el tema, lo que evidencia que la filosofía la encontramos en todos los ámbitos de la vida y tiene aplicación práctica.
Las ciencias sociales y las humanidades son importantes y respetables en el mundo desarrollado y si aspiramos a tener una educación de altísimo nivel tienen que ser incluidas en todos los programas de educación, pero infortunadamente en Colombia se asocian a un saber parasitario, cuando en realidad los profesionales de estas áreas se pueden cualificar académicamente para que contribuyan a la solución de muchos problemas. Es como pensar que se debe acabar con la lectura y los libros o con la grámatica y la ortografía que parece no conmuevan a nadie y no sirvan para nada.
Una persona íntegra debe tener conocimientos humanísticos, científicos y “espirituales”, el mundo actual produce muy pocas personas íntegras y es por eso que en nuestro caso, la dirección de gran parte de los municipios colombianos ha estado en manos de personas que piensan como el alcalde de Cartagena y los resultados han sido catastróficos.
El conocimiento no se puede convertir en una mercancía sujeta al mercado, la oferta o la demanda; el conocimiento es fuente de progreso y desarrollo, por tanto resulta infantil y poco sostenible la versión de que la filosofía no sirve para nada. ¡Hasta pronto!