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OPINION: CÓMO SE ENSEÑA A MENTIR POR: MARIO PARRA

OPINION: CÓMO SE ENSEÑA A MENTIR  POR: MARIO PARRA – El Centro Democrático ha venido aplicando al pie de la letra la famosa frase nazi conocida en todo el mundo que divulgaba que “una mentira dicha mil veces termina convirtiédose en verdad”.

Juan Carlos Vélez, gerente de la campaña del No, confesó sin pudor alguno ante el tradicional periódico La República, cómo se enseña a mentir, confundir, falsear, manipular, enredar,  tergiversar y distorsionar con el fin de lograr el objetivo en una campaña electoral; confesó cómo los del Centro Democrático le apostaron a jugar con la rabia de muchos colombianos y cómo orquestaron el No basándose en calumnias y mentiras.

Ahora, que pase el siguiente, como dice la señorira Laura,  ¿será Zuluaga, Ordoñez, Macías o las locas del CD, Paloma “Violencia” o María Fernanda Cabal?, ¿quiénes seguirán con el “juego sucio” y urdirán mentiras para hacer la guerra?

 En Colombia existe un serio problema y es que se está utilizando la mentira como un instrumento para alcanzar los objetivos, las cosas se tergieversan fácilmente y la mentira crece a pasos agigantados al punto que se está perdiendo el respeto por la verdad.

Los propagadores de simpatías, emociones o fobias condicionan los argumentos; actúan bajo una tendencia al “dolo” en la exposición de ciertos hechos. ¿Cómo es que echan a andar estrategias de campaña, para tender cortinas de humo, confundir y llevarnos a sus escenarios? Muchos colombianos cayeron replicando esas mentiras, esas informaciones, debatiendo en falso, dando por cierto lo que le intetesa a Uribe a sus secuaces. Esos numerosos mensajes mentirosos, que no vale la pena recordar, son impropios de un comportamiento mínimamente democrático, son mala señal para los jovenes y para las nuevas generaciones, son mentiras tan intrascendentes  e ilógicas  que muestran a Colombia como un Estado bananero, donde la política la han convertido en un espectáculo circense, sobre todo cuando proviene de un gobierno que fue y sigue siendo altamente cuestionado.

¿Qué hubo detrás de todo esto? Fue evidente el mensaje de infundir miedo para manipular a la opinión pública, esgrimiendo, de acuerdo al estrato social y a las necesidades del momento, a diferentes diablos: el comunismo, el castrochavismo, el venezonalismo, el homosexualismo, el arrodillamiento del Estado y el país a las Farc, la homofobia, etc., para que “la gente saliera a votar verraca”.

¿Con qué moral pretenden ahora los opositores del Centro Democrático corregir los errores o defectos de los Acuerdos?, ¿con que ética pretenden hacer política para la próxima contienda electoral presidencial? El miedo no puede seguir mandando y como dijo el periodista, escritor uruguayo y famoso autor de “Las Venas Abiertas de América Latina”: “El mundo se divide entre indignos e indignados, ya sabrá cada quien de que lado quiere o puede estar”. ¡Hasta pronto!

 

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