Opinion: CONCIENCIA COOPERATIVISTA – Por: Mario Parra – Aunque el término “cooperativismo” es muy conocido, hoy en día sigue siendo un tema de poca importancia en momentos como los que vivimos actualmente. Considero que el papel de las cooperativas, entendidas bajo el emblema de la autoayuda y autogestión, la solidaridad entre sus asociados y los valores democráticos, son elementos fundamentales que ayudan para que una sociedad avance social y económicamente.
Colombia en uno de los países con mayor desigualdad en el mundo; es el segundo país de América Latina con mayor desigualdad después de Honduras, por eso los valores cooperativistas, tan ignorados en el sistema productivo actual, como son el compromiso y la vocación social, la honestidad y la transparencia, hacen falta para enfrentar la pobreza y la desigualdad socio-económica de las personas.
Los principios cooperativos son reglas para servir mejor al ser humano, por desgracia, la miseria de Colombia y muchos otros países tercermundistas o en vía de desarrollo, surge por la falta de justicia social, por una economía envilecida sólo por al ánimo de lucro que no entiende de personas y que posee poderes inadecuados para la distribución de los recursos.
Las cooperativas son organizaciones abiertas, donde los asociados coadyuvan y participan equitativamente con aportes a capital para el crecimiento colectivo. El modelo cooperativista permite que la humanidad coopere entre sí y consecuencialmente, se humanice la economía empresarial. Solamente, desde esta concepción, las cooperativas son un modelo de responsabilidad social que va más allá de la lógica mercantil, de la ganancia y del beneficio al costo que sea, corriendo incluso, el riesgo de arruinar la humanidad.
Ahora, cuando vemos que la paz se acerca, debemos motivar el cooperativismo para hacer frente a la desigualdad. Es la oportunidad de la construcción social solidaria y de la inclusión social y económica de los más pobres y marginados. Debemos aumentar la conciencia cooperativista y reconocer el papel que las cooperativas pueden jugar en el desarrollo y crecimiento de las comunidades municipales. En Campoalegre este sector está olvidado y sin temor a equivocarme, la única cooperativa existente es “Cootranscam”, la cual con el correr de los tiempos y a pesar de las vicisitudes se ha mantenido vigente prestando el servicio público de transporte de pasajeros.
Campoalegre no puede circunscribirse en la sola alternativa de una empresa de transportes, hace falta una cooperativa de ahorro y crédito que contribuya en el desarrollo del pueblo, generando condiciones para la adquisición de vivienda, de vehículos de servicio público, equipos, maquinaria y oportunidades de créditos baratos para el comercio, los microempresarios y para todos los asociados en general. La economía solidaria es la base del desarrollo local y debe ofrecer servicios sociales y alternativas económicas que garanticen unas mejores condiciones de vida, respondiendo a las múltiples necesidades económicas y sociales de la comunidad campoalegruna. ¡Hasta pronto!