Opinión De Mario Benedicto Parra: Agresores en las redes sociales – Es impresionante ver en las redes sociales la pobreza en el debate, a tal punto que muchas veces medios como Facebook, TikTok, Instagram, se parecen a una caneca donde se deposita la bazofia con el que se ha de alimentar el odio, la mentira, el miedo. Lo bueno se convierte en excepción. Los primeros en ser carnada de los agresores virtuales son los políticos.
Insultar en las redes sociales constituye actos de agresión que destruyen la dignidad humana. Esto nos indica que hemos perdido nuestra capacidad de raciocinio y de saber confrontar lo que no nos gusta con argumentos. Vivimos en una sociedad democrática, pero la base de la democracia es el respeto, por lo tanto, debemos respetar la opinión ajena debatiendo con altura y no con lenguaje agresivo.
El artículo 1 de la Constitución Política consagra a nuestra nación como un Estado social de derecho, lo que quiere decir que por encima de todo está la persona, pero a reglón seguido dice que está fundada en el respeto a la dignidad humana. Esto es precisamente lo que le hace falta a mucha gente en nuestro país. Estamos saturados de insultos en las redes sociales que degradan no a quien van dirigidos, sino al que los profiere. En la medida que insultamos estamos demostrando nuestra poca o nula capacidad de debate. No hemos desarrollado un pensamiento crítico, que es lo que pide a gritos la sociedad actual.
Es normal que en Colombia sucedan cosas que a muchas personas no les gusten, es normal que alguien piense diferente; sería lo más aburrido que todos pensáramos igual. Además, la razón de nuestra evolución ha sido la adversidad, pero a la hora de rebatirles sus posiciones hay que hacerlo con argumentos bien fundados, no con diatribas.
También es verdad que hay políticos, que no cumplen con lo que prometen, que engañan, pero para combatir ese tipo de conductas lo que se necesita es argumentar y actuar negándoles el apoyo. El improperio permite que se oculte la realidad y ellos seguirán tan campantes como si nada.
El insulto, la agresión, la injuria y la calumnia solo refleja la condición que vive cada persona. La pobreza económica se puede perdonar, pero la pobreza mental es inexcusable. Lo que sale por nuestra boca es lo que somos, más no necesariamente lo que es el otro. Es decir, cada cual tiene de lo que tiene.
Coda: El acto simbólico cultural que desplegaron las Madres de Soacha, para honrar a las víctimas de los crímenes atroces de los mal llamados falsos positivos, que debió estar revestido de respeto, empatía y dignidad, fue mancillado por el vulgar representante Polo Polo, conocido por su retórica de odio y polarización que, en vez de hacer debates con argumentos, se dedica a los insultos y a los ataques incendiarios para publicarlos en las redes sociales con fines partidistas.
Repudiamos tajantemente ese acto de arrogancia y violencia por parte de este tipejo que ha agredido y humillado a las víctimas de los falsos positivos.
¡Hasta pronto ¡